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Viernes, 18 de febrero de 2005
Jesús Méndez Quijada, presidente del partido opositor venezolano Acción Democrática (AD) “Si hoy fueran las elecciones volvería a ganar Chávez, pero en 2006 puede haber sorpresas" Por Gema Velasco Acción Democrática es el principal partido de la oposición en Venezuela. Su presidente, Jesús Méndez, afronta con escepticismo los próximos comicios que se celebraran en Venezuela en julio para elegir concejales y las juntas parroquiales, pero es más optimista respecto al resultado de las elecciones presidenciales de 2006. Cree que es posible una sorpresa. Pero queda aún mucho tiempo. Mientras tanto, AD intenta unificar una estrategia con los partidos contrarios al Gobierno de Chávez y ha iniciado una serie de contactos internacionales para concienciar a los gobiernos de la "verdadera" situación política del país. Las relaciones son especialmente fluidas con la Administración española. Esta semana, una delegación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha viajado a Caracas para entrevistarse con miembros de AD y se ha producido un sigiloso encuentro con el embajador de España en Venezuela. - El resultado del referéndum revocatorio contra Chávez y el de los últimos comicios municipales y provinciales han debilitado a la oposición venezolana, ¿en qué situación se encuentra en estos momentos los partidos contrarios al actual Gobierno de Venezuela?- Más que iniciar una revisión de los números hay que detenerse en analizar la actual situación institucional. En primer lugar, hay que destacar el hecho de que en Venezuela no existe transparencia ni confianza en el Consejo Nacional Electoral (CNE), no al menos para los sectores no aliados al Gobierno. El CNE está totalmente controlado por la Administración de Chávez. Ni siquiera hacen un esfuerzo para disimular y demostrar lo contrario. En las anteriores elecciones, el hoy presidente del CNE, Jorge Rodríguez, no tuvo ningún reparo en participar en un acto político organizado por los seguidores del Gobierno, y allí pronunció una arenga dirigida a los partidarios de la llamada "Revolución". Este hecho deja claro el tipo de árbitro electoral que existe en Venezuela. Pero hay más evidencias de esta situación. Cuando la oposición presentó las firmas para promover el referéndum revocatorio, este mismo árbitro, afirmó que no valían y nos obligó a seguir un calvario inmenso para conseguir convocar la consulta popular. - ¿No podría tratarse de un exceso de celo profesional? - Alguien podría pensar así, pero no. Durante el pasado mes de septiembre, Chávez celebró un encuentro con sus bases en el que extrañamente participó el alto mando militar. En esa reunión, el presidente aseguró a su partido que un año antes del referéndum celebrado el 15 de agosto de 2004 le habían advertido que si en ese momento se convocaba el revocatorio lo perdería. Esto explica las maniobras del CNE para retrasar la consulta popular gracias a variadas artimañas. El objetivo era dar tiempo a Chávez para que pudiera remontar y mejorar su situación política. Estos son los hechos que definen el tipo de árbitro electoral que hay en Venezuela. No existe confianza en el CNE, lo que supone una gran limitación. El triunfo de Chávez en el referéndum se convirtió en la ratificación del presidente, lo que tuvo un efecto a favor del Gobierno que debilitó a la oposición. Ese efecto se dejó sentir también en las elecciones a gobernadores que se celebraron el pasado mes de octubre. Hay, por tanto, una nueva realidad política que golpea a las fuerzas de la oposición". Para las próximas elecciones municipales que se celebrarán en julio la situación de debilidad de la oposición es la misma y eso tendrá su reflejo. - ¿Cuál es la estrategia que van a seguir para enfrentarse a Chávez en esos comicios que se celebrarán en julio? - Los partidos de la oposición estamos coordinando esfuerzos para presentar fórmulas unitarias. Es el único camino que podemos seguir en las circunstancias actuales y ante el hecho de que el Gobierno en las elecciones anteriores utilizara un mecanismo electoral que burla el principio fijado en la Constitución de representación proporcional. Ellos inventaron un procedimiento para evitar otorgar representación a las minorías, lo que hace todavía más débil a la oposición. Esta situación no la podremos superar si no es estableciendo una estrategia conjunta. - ¿No se han planteado la posibilidad de no presentarse a estas elecciones? - Algunos lo han planteado precisamente por esa desconfianza que genera el árbitro electoral. Lo estamos discutiendo. Pero hay que tener en cuenta que estas elecciones son muy peculiares y más que escuchar la opinión de la dirección de los partidos hay que atender a las bases porque son los más involucrados en estos comicios. - Esta semana se ha desconvocado una reunión prevista entre los secretarios generales de los partidos de la oposición para discutir la estrategia a poner en marcha, ¿hay algún problema entre estas formaciones políticas? - Ya hemos tenido varias reuniones y esta misma semana se convocará otra. Insisto en que lo más importante es que se defina una posición conjunta. - El lunes pasado, una delegación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se reunió con miembros de AD en Caracas, ¿cuál fue el objetivo de este encuentro? - Sí, nos reunimos con miembros de la Fundación Pablo Iglesias, el órgano ideológico del PSOE. Estamos coordinando actividades de intercambio y de formación ideológica. Se trata de una oportunidad de acercamiento entre dos partidos que han coincidido en la Internacional Socialista. Ayer mismo tuvimos otro encuentro con el embajador del Gobierno español en Venezuela. Necesitamos expresar nuestra visión del proceso político venezolano porque desde la distancia no puede apreciarse bien. Los que tienen una visión desde lejos tienden a pensar que una consulta electoral es suficiente para dar legitimidad. Pero los que lo vivimos desde dentro lo vemos de otra manera. Sentimos como la Administración ejerce el control sobre todas las instancias del poder político. Tenemos una visión más descarnada de la situación y con nuestros contactos internacionales pretendemos desnudarla. - ¿Cómo valora la actitud actual del Gobierno socialista español hacia la Administración venezolana? - Hay un juego de intereses. El Gobierno de Zapatero actúa en defensa de la posibilidad de establecer relaciones económicas con el Ejecutivo de Venezuela. También se ha producido un proceso de desinformación que impide a algunos gobiernos entender la situación del país, pero estoy seguro de que el acercamiento entre el PSOE y AD permitirá una comprensión más directa del proceso político. - La tensión entre Venezuela y EEUU es constante, ¿qué opina de estas relaciones? - El problema de las relaciones internacionales del Gobierno actual tiene que ver con un proyecto político y una visión ideológica. Chávez ha tenido el desparpajo de presentarse como un admirador de Carlos El Chacal, uno de los más sanguinarios terroristas. Este hecho muestra la manera en la que el presidente concibe la acción política, tanto dentro como fuera del país. Entre su círculo de amigos se encuentra Sadam Hussein, con quien se le ha visto pasear en un Mercedes. También mantiene fuertes vínculos con Gadafi y en el aspecto americano su gran confidente es Fidel Castro. Esta claro que la posición de Chávez en las relaciones internacionales está dirigida a fortalecer una concreta orientación ideológica del pueblo más que fortalecer al país. ¿Cómo va a interesar a Venezuela más la relación con Sadam que con EEUU desde el punto de vista económico? La guerra que mantiene Chávez con la Administración Bush es imaginaria. Se ha inventado un fantasma para reagrupar a sus seguidores. Además, le ha permitido adelantar incentivos de control interno. En la reunión que antes mencioné celebrada el pasado mes de septiembre, Chávez aseguró que había que armar a los reservistas, pero el presidente no ha tocado las relaciones comerciales con EEUU. Sigue vendiéndole petróleo y cuidando los flujos comerciales. Se trata de un doble juego. Por un lado, realiza un arenga patriótica y, por otro, fortalece los vínculos económicos. - En estos últimos días ha cobrado fuerza la posibilidad de que el Gobierno venda la filial estadounidense de la petrolera estatal, Pdvsa, ¿cree que Chávez se está planteando en serio esta venta? - Esta discusión ha cobrado mucha fuerza últimamente. El origen del debate es doble. La venta podría responder al giro de la política comercial de Venezuela hacia China. Pero, además, existe una razón interna: las cuentas fiscales. El Gobierno ha actuado de forma manirrota. Los ingresos crecen de forma extraordinaria, pero el gasto lo hace de forma más rápida. El Presupuesto para este año contempla un déficit fiscal bestial. Ante esta situación, el Gobierno o financia ese agujero o tiene que tomar medidas económicas que chocan con las actividades populistas. Y hay que recordar que en julio hay elecciones y que en el 2006 se celebrarán los comicios presidenciales, por tanto, Chávez, optará por mantener el gasto. Para financiarlo puede recurrir a pedir dinero al Banco Central de Venezuela (BCV) o vender activos como Citgo, por los que podría conseguir entre 8.000 y 9.000 millones de dólares (6.145 y 6.914 millones de euros). - Esta semana, ha visitado el país el presidente brasileño, Lula da Silva, ¿cómo valora estas relaciones y los acuerdos económicos que se han firmado? - El acercamiento a los países vecinos es importante para Venezuela y creemos que es positivo, pero hay que aclarar que el proceso de acercamiento con Brasil no comenzó con este Gobierno. Además, en el caso de los acuerdos firmados la balanza se inclina claramente en beneficio de Brasil. Estamos cediendo demasiado terreno en el ámbito económico. La relación entre ambos países es asimétrica desde el punto de vista comercial. - Chávez y el presidente colombiano, Álvaro Uribe, acaban de zanjar el conflicto surgido tras la detención del guerrillero de las FARC, Rodrigo Granda, ¿cuál es su opinión sobre la forma en la que se ha gestionado esta crisis? - Se han producido errores por ambos lados. Colombia es el segundo socio comercial de Venezuela y creo que ni el pueblo venezolano ni el colombiano se merecen que se pongan en riesgo estas relaciones por un incidente. Me alegra que las tensiones hayan desaparecido, pero el problema de fondo no se ha tratado. No se ha abordado la ambigua relación de Chávez con los movimientos guerrilleros de Colombia. Alguien debería explicar por qué un señor terrorista fue incluido en el censo de Venezuela e incluso votó en el referéndum y por que fue protegido por órganos de la policía y se permitió que su mujer y su hija, que fue contratada como funcionaria en el Consejo de Caracas, entraran sin papeles en el país. Hay que debatir estos asuntos. El presidente ha llegado a asegurar que la guerrilla no es enemiga de Venezuela, a pesar de que secuestra y extorsiona a venezolanos en la frontera. Esas relaciones ambiguas y esa tolerancia es la que generó el conflicto, pero son temas que no se han debatido, por lo que en el futuro volverán a surgir tensiones de este tipo entre ambos países. - En 2006 habrá elecciones generales, ¿estará preparada entonces la oposición para enfrentarse en las urnas a Chávez? - Queda mucho tiempo todavía. En un asunto así es arriesgado realizar un pronóstico. No hay más que ver lo que ocurrió en las últimas elecciones realizadas en España. No creo que vaya a ver muchas complicaciones desde el punto de vista social porque al Gobierno le va a costar mantener ese enorme incremento del gasto, lo que le debilitará electoralmente. Nosotros continuaremos defendiendo la institucionalización de la democracia, aspiramos a convertirnos en una gran maquinaria social. Somos conscientes de que Chávez cuenta con un importante apoyo entre los sectores populares y que no los vamos a captar para nuestra causa con consignas. Tenemos que participar en los ámbitos municipales y a partir de ahí atender los reclamos de la población, si no, no vamos a poder socavar las bases chavistas. Si hoy fueran las elecciones, ganaría Chávez, pero no me atrevo a afirmar eso mismo de cara a las elecciones de 2006. Es posible que se produzca una sorpresa. VNZ PLT
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