Viernes 18 de febrero de 2005


Panamá comienza el diálogo para salvar la Caja de Seguro Social

La Seguridad Social panameña, en peligro

Por Vanesa Camargo

El presidente de Panamá, Martín Torrijos, ha abierto el debate sobre la crisis financiera de la Caja de Seguro Social (CSS), la principal institución social del país, que en estos momentos tiene un déficit de 4.000 millones de dólares (3.073 millones de euros). Algunos analistas advierten que el sistema de seguridad social panameño entrará en quiebra antes de finalizar esta década si no se buscan soluciones inmediatas.

El Gobierno ha prometido que se realizarán “amplias consultas” en el país con diversos sectores de la sociedad antes de llevar el proyecto de reformas a la Ley Orgánica de la CSS a la Asamblea General. Torrijos ha iniciado de esta forma una campaña para concienciar al pueblo de la necesidad de los cambios en esta ley, entre los que destacan el aumento de la edad de jubilación, el incremento de cuotas para patronales y trabajadores, recortes en la prestación de servicios y la reducción del número de funcionarios.

Esta campaña tiene por lema “Asegura tu Seguro” y arrancó de la mano del ministro de Salud, Camilo Alleyne, al inaugurar la Oficina de Consulta en la Plaza Ágora, en la Ciudad de Panamá.

Según Alleyne, esta oficina, que tiene un coste de alquiler de unos 800 dólares (611,7 euros) al mes será “un centro de recepción de propuestas y recomendaciones de los distintos sectores de la sociedad”.

Fuentes consultadas por Americaeconomica.com explicaron que la CSS trabaja con cuatro programas de servicios e ingresos. Uno de ellos es el que paga las pensiones de los 160.000 jubilados panameños y desde hace dos o tres años tiene un déficit de 65 millones de dólares (49,7 millones de euros) al año. Este déficit hace que se estén consumiendo las reservas de la CSS para el pago de las pensiones y si no se actúa pronto, la institución puede quebrar de forma “inminente”.

Los sindicatos están de acuerdo con el Gobierno en que la CSS necesita una reforma urgente, pero no aceptan las medidas que plantea: la subida del impuesto anual de trabajadores y patronales, del que actualmente se nutre la CSS en un 70%, y el aumento de la edad de jubilación, que ahora está en 62 años para hombres y 54 para las mujeres. Según las fuentes, si esto se hiciera, se trataría de “un crimen” puesto que la esperanza de vida en Panamá haría que las personas se jubilasen “el día de su muerte”.

Según los sindicatos, el problema del déficit de la CSS está en la evasión, ya que unos 144.000 trabajadores privados “no aparecen en las planillas del seguro social”. Por eso, la cotización “debería tener carácter fiscal” para que se pudieran perseguir penalmente las irregularidades, cosa que no sucede en la actualidad. Destacan también que el modelo económico panameño apunta a una importante reducción del número de trabajadores: unas 40.000 personas se quedan sin trabajo al año y por lo tanto, dejan de cotizar. Además, de 100 empleos, un 65% son del “sector informal” por el que tampoco se cotiza.

Otro de los factores importantes de la escasez de fondos que comentan las fuentes sindicales es que la CSS tiene un Fondo Fiduciario, “que no es tan fiduciario” en el Banco Nacional, del que sólo utilizan los intereses. Pero estos intereses están dos o tres puntos porcentuales por debajo de lo legal.

Por esta razón, los principales sindicatos del país están elaborando por su cuenta una propuesta que poder presentar “con soluciones y datos precisos” en el debate nacional que ya ha propuesto el Gobierno. Porque la situación sólo se puede solucionar desde el diálogo con todas las fuerzas del país, cotejando todas las propuestas tanto gubernamentales, como sindicales y empresariales e incluso de la Iglesia, ya que este es un problema que afecta a todos y está convulsionando el país.

El sector de la construcción, representado por el Sindicato de Trabajadores de la Construcción (Suntracs), el más influyente de Panamá, exige que cualquier medida sea sometida a referéndum porque “es algo que afecta a toda la población”.

Sin embargo, otros sindicatos del país afirmaron a Americaeconomica.com que un referéndum sería una grave “irresponsabilidad” porque en Panamá, las consultas populares sólo tienen dos posibles respuestas: “sí” o “no”. En el caso de que se preguntara “¿está usted de acuerdo en reformar la CSS?” y saliera “No”, no se haría nada y el problema se agravaría.

Entre tanto, los sectores trabajadores han declarado que están preparados “para una batalla sin precedentes si se pretende imponer al pueblo panameño estas reformas”. Y en esa “batalla” se incluye la huelga general.

PNM PLT

   

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