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Viernes 25 de febrero de 2005
DESDE EL MALECON CON... No fumar en la cuna Por
Aurelio Pedroso
Las gentes y autoridades de La Habana nunca dejarán de sorprender. Justo cuando una instancia gubernamental acaba de lanzar la prohibición de fumar en diversos sitios, se anuncia a bombo y platillo que a fumar todos, que ha llegado el VII Festival Internacional del Habano en la tierra donde se cultiva el mejor tabaco del mundo. Un sí, pero no. No obstante, la medida de prohibir la fuma en escuelas, hospitales y lugares cerrados ha sido tomada con extrema calma por los fumadores (32% de la población) y con gran alegría por aquellos que el humo del cigarrillo les incomoda tanto como una llamada telefónica equivocada a las tres de la madrugada. Mucho se fuma en la isla. Tanto, que a los pacientes psiquiátricos –que no somos todos- se les proporcionan sus cajetillas para tranquilidad del enfermo y alivio de los profesionales que lee atienden en el hospital nacional de Santiago de las Vegas, conocido popularmente como “Mazorra” Grandes figuras de este Festival, como lo es el veguero Alejandro Robaina (con puros que llevan su nombre) ha dicho que “creo que se fumará más por la prohibición, porque se hacen más las cosas cuando las prohíben”. Y no le falta enjundia a tal aseveración. Un ejemplo: a finales de los 60, los Beatles fueron prohibidos. Entonces los jóvenes de aquella época sentíamos más deseos de oírlos en aquellas placas clandestinas del Sargento Pimienta. Las sorpresas de este Festival serán las mismas de siempre. O sea que hay pocas sorpresas como tales a la vista. Esa subasta donde multimillonarios pujarán cifras astronómicas (que serán donadas para la salud pública) por un humidor de tal o más cual características en cuyo vientre atesore 100 ó 200 tabacos de calidad suprema. También el maestro torcedor José Castelar Cairo (Cueto) ha prometido hacer de las suyas. Y no por burlar la disposición del Ministerio del Comercio Interior, sino como parte del espectáculo del humo. El hombre se ha propuesto superar su propio récord Guinness y lanzar un super “torpedo” más allá de los 14,86 metros. Una vez culminado el festival del puro, y vale recordar que tal industria representa unos 300 millones de dólares anuales, los ceniceros serán retirados de los espacios cerrados de los hoteles. Aún así, La Habana, seguirá echando humo. No sólo de cigarros, sino de coches particulares y estatales, que por vía trasera despiden tanto humo maligno como 100 tabaqueros fumando y torciendo en Partagás, insigne marca a la que está dedicado el evento. CBB |
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