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Viernes
4 de marzo de 2005
El
presidente de EEUU tienta a los latinos, en busca de apoyos
para su proyecto de reforma de la Seguridad Social
El
doble juego de Bush
Por
Americaeconomica.com
¿Cómo
sacar adelante una reforma política que no cuenta con el
apoyo suficiente?. Este es el dilema que se le plantea a George
W. Bush al ver en las encuestas que un 61% de la población
rechaza su proyecto para reformar la Seguridad Social. El mandatario
estadounidense conoce la respuesta. Los latinos, una vez más,
pueden decidir su suerte.
El presidente
estadounidense ha iniciado una ronda de diálogos con los
líderes de este colectivo, por medio de su ministro de Comercio,
Carlos M. Gutiérrez, para conseguir su respaldo, a cambio
de promesas en materia de inmigración. Esta postura contrasta
con la de Antonio Garza, embajador de EEUU en México, que
ha declarado que no habrá reforma migratoria si el Ejecutivo
mexicano no se emplea a fondo para garantizar la seguridad en la
frontera.
Gutiérrez
está manteniendo reuniones con los representantes latinos
por todo el país para convencerles de las ventajas del plan
de Seguridad Social. El ministro promete a cambio facilitar un acuerdo
migratorio que les beneficie.
En un discurso
ante la Cámara Americana de Comercio, el diplomático
estadounidense asegura, además, que habrá reforma
migratoria sólo cuando la frontera sea totalmente segura
y EEUU vea en México una voluntad por mejorar la situación
económica interna porque ayudaría a reducir la emigración.
Para el representante de EEUU, la inmigración "es el
mayor reto en la agenda bilateral".
Garza manifestó
estar impresionado por el crecimiento de México en los últimos
años pero considera que el país tiene todavía
un gran problema y es que casi el 50% de la población vive
en la pobreza. Si el Gobierno no atiende adecuadamente a los sectores
pobres, los ciudadanos perderán la fe en las instituciones,
lo que llevaría a "la clase de demagogia" que ha
invadido otros países como Venezuela -"donde la democracia
enfrenta una prueba severa"- y Cuba.
Por último,
advirtió al Gobierno mexicano que debe poner énfasis
en el aspecto microeconómico, ya que el macroeconómico
está viviendo un buen momento.
El embajador
de EEUU en México, Antonio Garza, ha recomendado al Gobierno
de Vicente Fox que no dependa tanto de las remesas que envían
los emigrantes porque de esta forma aumenta su dependencia de EEUU
y retrasa la participación del país en los mercados
internacionales. Las remesas que recibió México de
los emigrantes en 2004 supusieron un 3% del PIB del país
y fueron en un 24% superiores a las del año anterior.
Garza aseguró
que México debe reducir la corrupción y emprender
reformas estructurales y para ello tiene que haber una unión
entre los poderes legislativo y ejecutivo que "trascienda las
políticas partidistas".
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