Viernes 4 de marzo de 2005


La SEC podría excluir de cotización a TV Azteca en Wall Street

El caso del magnate mexicano Salinas Pliego: una película muy edificante

Por El Boletín de las Telecomunicaciones

La sombra de la comisión de valores estadounidense (SEC) se cierne sobre Ricardo Salinas Pliego, uno de los hombres más ricos de México, dueño de TV Azteca y de dos operadoras de móviles. En el origen de la demanda se encuentra una maniobra que causó perjuicios millonarios a los minoritarios de TV Azteca, que cotiza en EEUU.

De paso, la investigación ha revelado un extraño vínculo entre Salinas y su competidor, el aún más rico Carlos Slim, quien pudiera haber actuado en este caso como prestamista de última instancia.

Esta historia, según Financial Times, pone de manifiesto las mañas que prevalecen en el capitalismo mexicano, y podría llevar eventualmente a la inhabilitación de Salinas y TV Azteca para cotizar sus ADRs en EEUU y, quizás lo peor, frustrar sus planes de conseguir una licencia para emitir televisión destinada a los inmigrantes mexicanos en este país.

Salinas Pliego fue, a principios de los 90, el "tapado" al que se adjudicó el Canal 13, estatal, privatizado por el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari (con quien no le une parentesco familiar, aunque tuvo negocios con su hermano Raúl, hoy en prisión). Rebautizada como TV Azteca, la emisora multiplicó las ambiciones del antiguo vendedor de electrodomésticos de Monterrey.

Con el tiempo, Salinas Pliego ha llegado a controlar, entre otros negocios, no una, sino dos operadoras de telefonía móvil: Unefon e Iusacell. La primera ha sido la piedra del escándalo.

Unefon nació en 1999 con el soporte técnico y el crédito de Nortel, pero las dificultades financieras de ésta provocaron, en 2002, la cancelación del acuerdo, quedando así la operadora al borde de la ruina.

El litigio consiguiente se zanjó un año después, con una deuda en favor de Nortel por 368 millones de dólares. Unefon sólo podía pagar 43 millones y alguien habría de cubrir la diferencia. Se supone que TV Azteca, principal accionista de Unefon. Fue entonces cuando Salinas y su socio Moisés Saba constituyeron una empresa ad hoc, Codisco, que se las arregló para comprar a Nortel la deuda pendiente, sólo que en lugar de 325 millones, pagaron 107 millones.

Para Nortel fue el único modo de escapar del embrollo. Para Salinas un golpe muy afortunado, puesto que sólo tres meses después, Unefon llegó a un acuerdo con Telcel, la compañía de Slim, para alquilarle una parte de su espectro por valor de 268 millones.

El ingreso permitió a Unefon recomprar la deuda al valor nominal y liberar sus activos hipotecados. Gracias al montaje, la instrumental Condisco ganó 218 millones, por lo que la SEC reclama que Salinas devuelva a los minoritarios de TV Azteca la mitad, 109 millones.

El socio se salva -mientras el caso no entre en la vía penal- porque no opera en EEUU. Al mismo tiempo, la SEC sugiere que Salinas y Slim pudieran haberse conchabado para este negocio, pero no parece tener pruebas de ello.

Mientras la investigación sigue, los negocios de Salinas y Slim vuelven a cruzarse en otro enredo: la subasta de espectro radioeléctrico convocada por el regulador mexicano, Cofetel. En principio, en una subasta todos juegan contra todos, pero Telcel (es decir, Slim) y Telefónica argumentan que las dos operadoras de Salinas deben ser consideradas como un solo grupo, porque de ir separadas a la subasta acumularían el doble de capacidad que ellas, los líderes del mercado.

TTC MXC

   

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