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Martes 15 de marzo
de 2005 La guerra entre el Gobierno argentino y las petroleras extranjeras que han decidido incrementar el precio de sus carburantes, Shell y Esso, continúa activa. El Ejecutivo austral ha decidido imponer una multa a estas compañías, mientras el bloqueo se mantiene en las estaciones de servicios de estas firmas. El objetivo, según se rumorea en algunos ambientes de Buenos Aires y Caracas, es forzar la salida de Shell para facilitar la entrada en el país de la venezolana Pdvsa. La situación desagrada al director gerente del FMI, el español Rodrigo Rato, quien ha exigido a Argentina que respete los contratos con las privatizadas. El Gobierno, tras analizar qué tipo de sanción imponer a Shell y Esso, ha optado por aplicarles una multa al considerar que están violando las leyes de defensa de la competencia y que han generado un perjuicio a los consumidores. De momento, el Ejecutivo argentino todavía no ha definido la cantidad que tendrán que pagar estas empresas. Además, la Administración Kirchner ha decidido enviar al Congreso un proyecto de ley para modificar el régimen de impuestos y facilitar la importación de gasoil, con el objetivo de provocar un incremento de la oferta y, de esta manera, influir sobre el precio. El FMI habla. La situación generada en Argentina por la pelea surgida entre el Gobierno y algunas petroleras extranjeras ha llamado la atención del FMI que, por primera vez, ha hecho referencia a este conflicto, aunque de forma escueta y directa. El director gerente del organismo, Rodrigo Rato, ha dicho que "al FMI le parece imprescindible que haya unas reglas de inversión, tanto nacional como extranjera, claras y respetuosas con el funcionamiento de la iniciativa privada". El objetivo de la guerra. La conflictividad que se vive en el sector podría acabar de decidir a Shell por salir del país, lo mismo que parece que va a hacer Sol Petróleo, la filial uruguaya en Argentina de la empresa estatal Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap). De hecho, según se rumorea en algunos ambientes, el verdadero objetivo de Kirchner es provocar la salida de Shell, para que sus activos sean adquiridos por la petrolera estatal venezolana Pdvsa. Una operación que ya fue anunciada por Chávez en su momento, pero que el presidente de la empresa anglo-holandesa desmintió poco después. La idea es que Pdvsa y Shell se incorporen tras esta transacción a la petrolera estatal creada por Kirchner, Enarsa. RGT VNZ NPM |
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