Viernes 18 de marzo de 2005


Algunas compañías se plantean no acudir a las audiencias con el Gobierno

Las empresas privatizadas, nuevo objetivo de los piqueteros argentinos

Por María Blasco

El presidente argentino, Néstor Kirchner, ha despertado a las hordas de desempleados del país. Los piqueteros han respondido puntualmente al llamamiento del mandatario para boicotear a las petroleras que han aumentando el precio de los combustibles. Este objetivo parece superado, las ventas de las empresas afectadas se han reducido de media un 50%, y algunas ya han comenzado a cerrar estaciones de servicio. Pero los piqueteros no quieren replegarse. Ahora tienen una nueva misión: Presionar a las empresas concesionarias de servicios públicos que pelean con el Gobierno la renegociación de sus contratos y el ajuste de las tarifas. Ante esta situación, algunas de estas compañías se están planteando no acudir a las reuniones previstas con el Ejecutivo y otras no descartan marcharse del país.

El Gobierno de Kirchner quiere ahora desvincularse de estos movimientos de protesta. Pero le es muy difícil. Los partidos de la oposición no le creen y le recriminan el haber estimulado a estos grupos de piqueteros a través de su duro y crítico discurso contra las empresas internacionales que demandan ajustes de tarifas.

Los líderes piqueteros pretenden organizar marchas y bloquear la entrada a los edificios de las empresas privatizadas que estén en litigio con el Gobierno con el fin de desalentar a estas compañías a que exijan un incremento de tarifas como condición a su permanencia en el país. Ya tienen incluso un plan de lucha y hasta han organizado junto a la subsecretaría de Defensa del Consumidor un proyecto para colocar mesas de consulta en los principales centros de consumo del país para informar a los ciudadanos sobre los precios.

La reacción de las empresas. Ante esta situación, las empresas concesionarias de servicios públicos se han puesto nerviosas. La amenaza de los piqueteros llega justo después de que se haya fijado el calendario definitivo para realizar las audiencias entre las empresas privadas y el Gobierno con el fin de renegociar sus contratos. Algunas de estas empresas se están planteando incluso el acudir a estas reuniones porque temen por su seguridad.

Las primeras compañías convocadas por el Gobierno fueron las eléctricas Edenor, filial de la francesa Electricité de France (EDF), y Edesur, subsidiaria de la española Endesa, cuya audiencia se debe celebrar el 20 de abril. Quizá para entonces Edenor ya no tenga nada que negociar.

La situación en Argentina podría terminar de convencer a la matriz por abandonar definitivamente sus operaciones en el país austral y en el resto de Latinoamérica. Ayer jueves 17, el presidente de EDF, Pierre Gadonneix, aseguró desde París (Francia) que no se descarta "ninguna posibilidad" respecto a la permanencia futura de las filiales de la empresa en el subcontinente debido a las fuertes pérdidas registradas en 2004.

Más complicaciones. La actitud de los piqueteros frente a las privatizadas complica aún más la difícil negociación de estas compañías con el Gobierno. Incluso podría dilatar aún más este proceso para disgusto del director gerente del FMI, Rodrigo Rato, y de los inversores extranjeros, que estaban esperando con ansiedad el fin del proceso de reestructuración de la deuda (cuyos datos definitivos, por cierto, se dan a conocer hoy) para que el Ejecutivo, ya sin la presión de la deuda en default, pudiera retomar estas conversaciones.

En cualquier caso, es posible que la Administración Kirchner opte por intentar reconducir los movimientos de desempleados con el fin de que no provoquen más retrasos de los convenientes puesto que en octubre hay elecciones legislativas y Kirchner no quiere que estas negociaciones, que como se ve, mantienen en vilo a gran parte de la sociedad civil, pueda afectar al resultado.

Esta circunstancia parece preocupar más al presidente argentino que lo que opine el FMI, organismo con el que también tiene pendiente una negociación para desbloquear el acuerdo firmado con el país austral. En los últimos, días Kirchner ha vuelto a retomar el discurso anti FMI, e incluso ha interpelado directamente a Rato.

Kirchner vs Rato. El mandatario latinoamericano afirmó en unas declaraciones recientes que "no necesitamos sus consejos" en respuesta a la petición de Rato de que existan reglas claras y "respetuosas" para las inversiones extranjeras. Kirchner también se dirigió al director gerente del FMI para pedirle solidaridad: "A ver, doctor Rato, si empieza a tener un gesto de solidaridad con este pueblo que salió solo de una de las peores situaciones que pudo tener"·

El presidente de Argentina contestaba así unas declaraciones anteriores en las que expresó por primera vez su disgusto por la actitud del Gobierno frente a la firma anglo holandesa Shell y la estadounidense Esso por haber incrementado de forma unilateral los precios de los combustibles. Este hecho fue el que 'despertó' a los movimientos piqueteros que reaccionaron sin pensárselo dos veces ante el llamamiento al boicot realizado por Kirchner.

Shell y Esso. Shell y Esso han comenzado a sentir los efectos en sus cuentas. Las ventas de estas dos empresas se han reducido de media más de un 50%, y en el caso de Shell, que fue la primera que decretó el incremento de los precios, el asunto se ha puesto aún peor y ha anunciado el cierre de algunas estaciones de servicios y el anuncio de suspensiones temporales de empleo ante la brusca caída de la facturación.

Pero aún hay más, el Gobierno quiere imponerles, además, una multa por alterar el régimen de precios. El Ejecutivo considera que estas empresas están violando las leyes de defensa de la competencia y que han generado un perjuicio a los consumidores.

Sin embargo, no está nada claro que finalmente estas sanciones lleguen a aplicarse porque, según parece, al ministro de Economía, Roberto Lavagna, no le llega a convencer esta propuesta. No quiere que se compliquen aún más las relaciones con el FMI. No obstante, oficialmente no se ha dicho nada porque, según interpreta la prensa del país, en Economía no quieren que esta diferencia de opiniones se interprete como un enfrentamiento entre Lavagna y Kirchner.

Pero, a pesar de todo, Shell sí que ya ha recibido una multa, aunque no por incrementar los precios sino por daños ecológicos por un derrame de residuos de Nafta en el Aeropuerto de Ezeiza. Esta sanción se produce precisamente ahora, en pleno conflicto con Shell y después de más de dos años desde que ocurrieron los hechos, en diciembre de 2002. La multa ha sido de 500.000 pesos (128.870 euros), la máxima sanción que contempla la ley.

Shell y Pdvsa. Quizá todos estos hechos acaben por decidir a Shell a marcharse del país, una compañía que hace unos meses estudió su salida, según reconoció su presidente. Incluso se llegó a afirmar que la petrolera estatal venezolana, Pdvsa, compraría los activos argentinos de Shell, los que se sumarían a la empresa pública austral Enarsa, que mantiene una alianza estratégica con la estatal venezolana.

El anuncio lo realizó el propio presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante su visita a Argentina. Y el desmentido de Shell días más tarde parece que sentó mal tanto a Chávez como a Kirchner.

De hecho, según se rumorea en ambientes políticos de Caracas (Venezuela) y Buenos Aires (Argentina), uno de los objetivos del presidente argentino sería precisamente forzar la salida de Shell del país para facilitar la entrada a Pdvsa.

La empresa que sí se va seguro de Argentina es Sol Petróleo, la filial uruguaya en Argentina de la empresa estatal Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap). Esta subsidiaria también había anunciado un incremento de los combustibles, pero el nuevo presidente del país, Tabaré Vázquez, se encargó de que la compañía rectificase su postura en un gesto de "solidaridad" con Kirchner.

No obstante, y a pesar de esta presunta muestra de complicidad con el Gobierno argentino, Ancap ha decidido vender su red de estaciones de servicio Sol Petróleo en el país austral. Hay varias compañías interesadas, entre ellas la petrolera estatal argentina, Enarsa, la venezolana, Pdvsa, y la brasileña, Petrobras, empresa esta última que recientemente emitió un comunicado asegurando que no incrementaría los precios en la nación austral. Parece que el panorama se ha complicado bastante para las empresas extranjeras que operan en Argentina o, quizá, se trate simplemente de un intento de caldear el ambiente ante el inicio de las negociaciones para la renovación de los contratos y los ajustes de tarifas.

RGT NPM PLT

   

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