|
Viernes
18 de marzo de 2005
La
Casa Blanca quiere apoyos para frenar las corrientes populistas
Aznar,
pieza clave en la estrategia latinoamericana de Bush
Por
Beatriz Jiménez
La designación
realizada por el presidente Bush de dos conocido “halcones”
neoliberales, Rob Portman al frente de las relaciones comerciales
internacionales de EEUU, y de Paul Wolfowitz, como presidente del
Banco Mundial, ha sembrado la polémica.
La elección de dos miembros del núcleo duro de los
republicanos confirma la nueva orientación que la Administración
Bush quiere dar a su relación con los países emergentes
en general y con Latinoamérica en particular. Y en ese esquema,
que afectará a la negociación del Area de Libre Comercio
de las Américas, entre otros asuntos, la línea más
conservadora del grupo de asesores de La Casa Balnca pretende dotar
a sus aliados españoles, en especial el entorno de José
María Aznar un papel muy destacado al sur del río
Grande.
El entramado político, financiero y diplomático comenzó
a forjarse hace un año con la designación de Rodrigo
Rato como presidente del FMI. Bien es cierto que Rato posee un perfil
más moderado que Portman y Wolfowizt pero es un “hombre
de Aznar” y ese aval basta.
Los
apoyos españoles. La fundación FAES, que
preside el ex-presidente español tendrá un papel activo
en las conexiones que Washington pretende establecer con políticos
conservadores de Latinoamérica y que tiene como objetivo
frenar las corrientes populistas que están triunfando en
el sur el continente americano. Aznar ya está lanzando mensajes
afines a esta línea política, utilizando como púlpito
sus conferencias y la gira de presentación de su último
libro.
En una de sus últimas declaraciones, el político vallisoletano
le indicaba ayer a “El Nuevo Herald”, su oposición
a que la empresa española Izar venda armas a Venezuela y
Cuba, a pesar de que estos contratos son vitales para el grupo en
plena reestructuración.
Las palabras de Aznar estuvieron precedidas por una moción
del PP en el Parlamento en la que mostraba su oposición a
la venta de armas a los citado países. El argumento en el
que se basaba la ejecutiva popular era que la llegada de nuevas
armas fortalecería el militarismo de la zona.
La última pieza en todo este entramado de relaciones entre
Aznar, la FAES y la política latinoamericana de Washington
la pone, sin duda, Richard Perle, otro halcón de Bush y miembro
del consejo de Política de Defensa de EEUU, quien recientemente
ha pronunciado una conferencia en la FAES.
Piper
Rudnick. El
prestigio de Aznar en el otro lado del Atlántico no sólo
se forjó a través de su marcada política internacional,
sino que el político contrató un prestigioso bufete
de abogados estadounidense, llamado Piper Rudnick, con dos millones
de dólares de fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores
para promover su imagen. Algunos medios españoles indicaron
que el principal objetivo de Aznar, con este contrato, era conseguir
la medalla de oro del Congreso de EEUU, momento en el que en España
se destapó esta noticia.
Las relaciones entre este bufete y The Cohen Group, uno de los principales
lobbies en activo presidido por el antiguo secretario de defensa
de EEUU, William S Cohen y liderado por antiguos altos cargos de
la OTAN como Joseph Ralston o George Robertson, fue un gran trampolín
para Aznar.
La inversión parece haber sido muy rentable puesto que el
ex presidente del Gobierno ha sido incluido en la lista de oradores
exclusivos de algunas de las principales agencias de representación
de EEUU como Washington Speakers Bureau. Con un sueldo por conferencia
que ronda los 40.000 dólares.
Tanto ha sido el éxito de Aznar como ponente que un gabinete
de management llamado Thinking Head, ofrecía a través
de Google conferencias del ex líder del PP, que finalmente
tuvieron que ser retiradas cuando la FAES anunció que no
tenían el consentimiento de Aznar.
Más serios fueron sin duda los rumores en diciembre del pasado
año que señalaban que George Bush estaba barajando
el nombre de Aznar como posible sucesor de Koffi Annan como secretario
general de Naciones Unidas. Posibilidad que fue desementida por
el entorno del ex-presidente español.
|