Viernes, 21 de noviembre de 2004

 

Amadeu Font, director de la Unidad de Negocio Internacional del Grupo Banco Popular y Miguel Angel Zaragoza, Director del Area de Particulares Extranjeros.

“El inmigrante es un cliente como los demás"

Por Michela Romani

El fuerte incremento de la población inmigrante en España ha provocado que el sistema financiero se volcara para conquistar un espacio en este segmento de negocio. El Banco Popular fue una de las primeras entidades en captar la importancia de constituirse como un referente para este colectivo de personas, mediante acuerdos con entidades de sus países de origen y el ofrecimiento de servicios específicos, focalizados sobre todo en el envío de remesas. Sin embargo, con el pasar del tiempo, estas personas comienzan a pedir productos financieros tradicionales y el Popular se ha adecuado a estas nuevas exigencias. Amadeu Font y Miguel Angel Zaragoza, director de la Unidad de Negocio Internacional y director del Area de Particulares Extranjeros, respectivamente, explican a Americaeconomica.com la evolución de esta estrategia.

- żLos bancos y las cajas de ahorros españolas suelen tener dos tipos de aproximación hacia los inmigrantes. Algunos creen necesario dedicarles oficinas específicas y otros consideran que no hay que diferenciarles de los otros clientes. ¿Dónde se sitúa el Banco Popular?

- A.F: La segunda vía es la que nos parece más adecuada. Es verdad que estas personas proceden de otros países, pero ahora están aquí, viven y trabajan aquí y se integran como un ciudadano más. En el Popular no tenemos barreras sobre los productos que este colectivo puede contratar, no limitamos sus posibilidades.
La única característica distintiva de los inmigrantes que hay que tener en cuenta es que estas personas a menudo tienen a sus familias en el país de origen. Son familias de escasos recuros y quieren ayudarlas mediante el envío de dinero.

Hay algo más. Dentro del colectivo inmigrante hay todavía una parte importante de esta gente que aún no está bancarizada. Muchos en su país no tenían ni una cuenta bancaria y algunos siguen pensando que el banco es para otro tipo de gente, para quien tiene dinero o tiene que realizar operaciones más complejas que el envío de remesas. Por esta razón otros bancos o cajas han decidido crear oficinas especializadas para este colectivo, para que no tengan la sensación de entrar en un banco. Pero yo creo que estas dificultades las curará el tiempo y también las informaciones que estas personas se transmitan las unas con las otras.

- ¿Cuáles son los productos y servicios que más demanda este colectivo, a parte de las remesas de dinero?

- A.F: En general, podemos decir que piden los mismos productos que los españoles, aunque no con la misma intensidad. Piden aquellos servicios y productos que les ayuden a cubrir sus necesidades. Si un inmigrante alquila un piso vacío, necesita un crédito para amueblarlo. Si encuentra un trabajo lejos de su domicilio, puede pedir financiación para un coche, generalmente de segunda mano. Y cuando decide comprarse una casa, pedirá una hipoteca.

- Centrémonos en las remesas. Sabemos que el Popular tiene acuerdos con numerosos bancos de América Latina y otros países para facilitar estos envíos. ¿Nos puede contar algo más?

- M.A.Z. El Banco Popular fue pionero en alcanzar acuerdos con bancos de otros países para facilitar el envío de remesas. El primero fue en 1987, cuando cerramos un acuerdo con el banco filipino Land Bank. Entonces creamos Trabex (Trabajador Extranjero), un servicio para que los trabajadores inmigrantes pudiesen enviar su dinero a casa rápidamente y con costes bajos. En 1990 firmamos un acuerdo con el Banque Centrale Populaire de Maruecos y en 1993 con el polaco PKO. A partir de 2001, comenzamos a colaborar con entidades de América Latina. Tenemos acuerdos con el Banco Pichincha de Ecuador, el Banco de Reservas de la República Dominicana, con el colombiano Bancolombia, con el Banco de Crédito del Perú y con el Banco de la Provincia de Buenos Aires, en Argentina.

- ¿Prevéis ampliar estos acuerdos en el futuro próximo?

- M.A.Z.: Sí, estamos a punto de firmar alianzas parecidas con entidades de Ucrania y Rumania.
Además, hemos llegado a un acuerdo con la empresa Universal de Envíos para que todos sus clientes puedan ser también clientes del Popular con una serie de ventajas añadidas. Por ejemplo, pueden enviar el dinero en cualquier momento del día, incluso en los festivos, a través de su móvil, con el sistema MobiPay. Es un sistema para el envío seguro de pequeñas cantidades de dinero. El usuario tiene una clave de nueve números que le permite identificarse y garantiza la seguridad de la transacción.

- Los servicios de envío de dinero que ofrecen las agencias suelen ser muchos más caros que los de los bancos o las cajas. ¿Desde vuestro punto de vista, por qué muchos inmigrantes siguen recurriendo a este tipo de entidades?

- M.A.Z. Como banco, nosotros enviamos el dinero a otro banco. Y hay que tener en cuenta que en muchos países de destino hay zonas donde las oficinas bancarias escasean, hay aldeas donde simplemente no existen. Es para superar este límite por lo que hemos firmado un acuerdo con una agencia de envíos. Con este sistema, la persona puede ir a recibir su dinero directamente a un locutorio. Es más ágil y al mismo tiempo todo el proceso está muy controlado. Quien envía la remesa, recibe una carta con todos los detalles de la operación.

Vamos a ser pioneros como nos gusta ser y como ya hemos sido en muchos aspectos del negocio con los inmigrantes. Por ejemplo, en 2003 les ofrecimos un seguro de repatriación en caso de fallecimiento que también incluye el viaje de una persona de la familia para acompañar el cuerpo.

- ¿Para acceder a los servicios de envío de remesas del Popular, los inmigrantes tienen que estar regularizados en España?

- M.A.Z. No diferenciamos entre regulares e irregulares. Algunos tienen cuenta de residente y otros de no residentes, pero esta es la única diferencia.

- A.F. El servicio de remesas, además es también para no clientes. Es ligeramente más caro porque la operación es diferente. No tiene el mismo coste transferir dinero de cuenta a cuenta o trabajar con dinero en efectivo.

- ¿Cuánto supone esta diferencia?

- M.A.Z.Por poner un ejemplo, un envío a Marruecos para un cliente vale tres euros, mientras que para un no-cliente vale seis. Hay que calcular también que realizamos los envíos en la moneda local, así que eliminamos el riesgo de cambio.

- ¿Cómo creéis que afectará a la relación entre este colectivo de personas y los bancos la reciente decisión del Gobierno español de regularizar todos aquellos que tienen un trabajo?

- A.F. Va a ser positivo, desde luego. Bajo nuestro punto de vista, tendremos más clientes interesados en los productos financieros tradicionales, como las hipotecas y los préstamos de consumo.

- ¿Cómo funciona el acuerdo que permite a los inmigrantes ecuatorianos contratar una hipoteca con el Banco Popular para comprar una casa en su país?

- M.A.Z. Hemos sido pioneros también en esto. Es un acuerdo que firmamos en 2004 con el Banco del Pichincha y que permite al cliente contratar un préstamo con nosotros que cubra hasta el 70% del valor del inmueble y con un plazo de devolución máximo de ocho años. El préstamo se concede en euros pero se envía a Ecuador transformado en dólares, lo que con el cambio actual supone una ventaja añadida para el cliente.

- A.F. El préstamo que concedemos es de tipo personal, se transforma en hipoteca en Ecuador porque es el Banco del Pichincha el que nos da la garantía. Hay que tener en cuenta que el precio de la vivienda en este país no es comparable con los de España. Como ejemplo, el precio de un piso para una familia de dimensiones normales oscila entre los 20.000 y los 30.000 euros.

También ofrecemos a los ecuatorianos la posibilidad de abrir una cuenta en su propio país desde aquí, sin salir de España. Para ellos, no es fácil ir a su nación de origen a menudo, por cuestiones de tiempo y dinero, así que el Popular les ayuda también en esto, preparándoles la documentación y todo lo que necesiten.

- A menudo, para la concesión de pequeñas financiaciones para bienes de consumo no requieren muchas garantías al cliente. ¿Se mantiene esta actitud con los inmigrantes?

- A.F. Los filtros para conceder este tipo de financiación son los mismos. Un ejemplo: el sector de los trabajadores de la hostelería se considera el más conflictivo para la concesión de crédito, porque a menudo cuentan con contratos discontinuos que no garantizan sus ingresos. Pero si nos entregan las garantías adecuadas, el Popular no hace ninguna diferencia entre un camarero español y uno latinoamericano.

A los bancos se nos acusa a veces de falta de trato humano. Pero no es así. Nosotros, por ejemplo, si tenemos experiencia contrastada con un cliente, estamos dispuestos a concederle un préstamo aunque no cumpla totalmente con todos los requisitos formales de las garantías.

- Para concluir. ¿En qué se diferencia el servicio que el Banco Popular ofrece a este colectivo del que le pueden ofrecer otras entidades?

- M.A.Z. En que somos un banco para todos.
- A.F. Sí, intentamos que el inmigrante sea un cliente más e incluso le damos un regalo de bienvenida. En síntesis: le ofrecemos el mejor trato al menor coste para él.

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