Viernes 18 de marzo de 2005


El Gobierno australiano estudia una operación complicada

Telstra se enfrenta a una gigantesca privatización

Por El Boletín de las Telecomunicaciones

El Gobierno australiano prepara la que podría ser una de las mayores privatizaciones de la historia de los mercados: ni más ni menos que la venta de la participación que aún mantiene en la operadora Telstra, que asciende al 51,8% del capital.

Los expertos calculan que el montante de la venta podría rondar entre 27.000 y 30.000 millones de dólares. Y aquí llega la primera de las múltiples dificultades del proceso: será complicado que el mercado asuma una operación de tal magnitud y más teniendo en cuenta que el atractivo del sector lleva tiempo en entredicho.

El Ejecutivo australiano, que ya llevó a cabo las dos fases anteriores de la privatización, está escrutando todas las posibilidades, entre las que se incluye una subasta a través de Internet, al estilo de la empleada en su día por Google para su salida a bolsa.

Sin embargo, el sistema no parece convencer a los bancos de inversión, que ya fueron reacios al sistema empleado por el célebre buscador.

Otra de las opciones más comentadas es la posibilidad de combinar la venta con una recompra de acciones por parte de Telstra o una emisión de bonos convertibles para reducir el tamaño de la venta.

Sin embargo, el consejero delegado de la compañía, Ziggy Switkowski, ya ha mostrado su rechazo a esta fórmula.

El ejecutivo no está dispuesto a que la deuda de Telstra, que se cifra actualmente en 11.900 millones de dólares se incremente, entre otras cuestiones porque la agencia S&P podría rebajar su rating, situado ahora en A-.

El estudio encargado por el Gobierno a los bancos de inversión para fijar un modelo de privatización ha tenido una respuesta excelente.

No es de extrañar si se tiene en cuenta que los que aporten las mejores ideas figurarán probablemente entre los colocadores de la operación. Este estudio también está encaminado a exigir que Telstra continúe prestando servicio de forma eficiente en las zonas rurales una vez que deje de estar en manos públicas.

El Gobierno ya ha manifestado su intención de vigilar permanentemente la situación una vez que la privatización haya concluido.

“No hay ninguna razón para que estos servicios se dejen de prestar cuando Telstra esté en manos de inversores privados”, aseguró un miembro del Ejecutivo.

La oposición se ha mostrado contraria a la operación, así como diversas asociaciones del ámbito rural, que teme un descenso de la calidad del servicio.

TTC INT PLT

   

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