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Jueves 31 de marzo
de 2005 Ford es la última de las grandes compañías estadounidenses en tratar públicamente las cuestiones medioambientales. El movimiento de la multinacional de la automoción es una concesión a un grupo de accionistas de Ford que han presionado en los últimos años para que los nuevos modelos de coches contaminen menos. Los automóviles provocan unas grandes cantidades de dioxido de carbono y la principal manera de reducir estas emisiones es mejorar la tipología de combustibles que utilizan coches y camiones. Un portavoz de Ford ha indicado que el informe revela cómo le pueden afectar a su negocio las diferentes políticas medioambientales que se están planteando. Entre
ellas destacan la adopción de incentivos fiscales a los compradores
y fabricantes de coches eficientes en el consumo de gasolina o los mandatos
del Gobierno para que los nuevos modelos reduzcan sus emisiones de este
gas. Sin embargo, este informe probablemente no anuncie los cambios
que se implantarán en los nuevos modelos de Ford.
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