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Lunes 4 de abril
de 2005 Las relaciones entre Argentina y el FMI son cada día más tensas. La postura del Gobierno de no reabrir el canje de la deuda en default ha sentado mal al organismo que dirige Rodrigo Rato, y parece que en respuesta ha optado por poner trabas al acuerdo con el país austral. Hoy se ha conocido que el Fondo ha aumentado su exigencia de superávit fiscal primario del 4 al 4,5% del PIB, algo que el Ejecutivo de Kirchner se resiste ha aceptar a pesar de que en 2004 el ahorro fue del 4%. Mientras, los acreedores que ingresaron en el proceso de reestructuración de la deuda se muestran cada vez más intranquilos por el retraso en la entrega de los nuevos bonos. Superávit. Las nuevas exigencias del FMI complican un poco más las negociaciones para llegar a un acuerdo con Argentina. De hecho, en la prensa del país se asegura que el Gobierno de Kirchner está comenzando a analizar la posibilidad de que sea imposible llegar un pacto y a prepararse por si finalmente esto ocurre. El FMI quiere que el superávit primario de 2005 sea del 4,5% del PIB frente al 3% presupuestado para este año. Pero, además, quiere que Argentina aplique una política monetaria más restrictiva y que se deje flotar libremente el peso frente al dólar para controlar la inflación. Y por supuesto, una solución para los acreedores que todavía tienen bonos en default porque aún no entraron en el canje. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, ha vuelto a insistir en que el proceso de reestructuración de la deuda no se reabrirá, mientras que los tenedores de bonos que sí optaron por ingresar en el canje se muestran cada vez más nerviosos por el retraso en la entrega de los nuevos títulos. Una postergación que tiene su origen en la decisión del juez neoyorquino Thomas Griesa de aceptar la petición de embargo preventivo sobre los bonos nuevos depositados en el Bank of New York. A pesar de todo, los inversores confían en que la Cámara de Apelaciones de Nueva York falle a favor de Argentina por lo que se desbloquearía el canje. El viaje. Lavagna tendrá esta semana una oportunidad para tratar todos estos asuntos con los inversores europeos y con los organismos multilaterales. El ministro de Economía argentina inicia a partir de mañana una gira por Japón, Alemania y Washington. Los observadores están especialmente atentos al encuentro que mantendrá con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, quien durante el proceso de reestructuración de la deuda mantuvo siempre una postura afín a Argentina. RGT MCR
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