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Viernes
1 de abril de 2005
Organizaciones
sociales protestan contra el Cafta y la Ley de Concesiones
Guatemala,
un país convulsionado
Por
A. Gil
El Gobierno guatemalteco ha intentado sin éxito el diálogo
con los movimientos sociales, que protagonizan las protestas en
contra de la ratificación del Tratado de Libre comercio entre
Centroamérica y EEUU (Cafta) y la Ley de Concesiones. Ambas
partes parecen no encontrar la solución para la pacificación
del país y se alejan del entendimiento.
El
Ejecutivo de Óscar Berger anunció su intención
de diálogo y solicitó a la Iglesia Católica
que sea la intermediaria en las conversaciones, para conseguir la
estabilidad en el país. En el llamamiento al entendimiento
con los sectores sociales, Berger pidió a los líderes
de las fuerzas sociales que aporten sus opiniones respecto a la
Administración para intentar combatir conjuntamente los grandes
problemas nacionales e impulsar políticas sociales que combatan
la pobreza.
El diálogo
entre las autoridades y los líderes sociales se rompió
después de que el Congreso de Guatemala ratificara el Cafta,
porque una de las condiciones para dialogar que exigían los
sectores sociales era que no se aprobara el mencionado acuerdo comercial.
Otro punto de
enfrentamiento entre el Gobierno de Berger y la sociedad civil es
la Ley de Concesiones, que propone conceder a empresas del sector
privado la ejecución de obras y el control sobre bienes y
servicios, que tradicionalmente han sido competencia del Estado.
Los sectores sociales consideran que esta iniciativa supone la privatización
de los servicios públicos.
Los movimientos sociales guatemaltecos han reiterado el rechazo
de diálogo al Gobierno. El Movimiento Indígena, Campesino,
Sindical y Popular (MICSP), ha señalado en un comunicado
que no existen condiciones para un diálogo sobre el Cafta.
Como requisito para participar en una mesa de negociaciones, la
sociedad civil exige las dimisiones del ministro de Interior, Carlos
Vielman, y del director de la Policía Nacional, Erwin Sperisen,
a quienes responsabilizan de la muerte de dos guatemaltecos que
participaban en las manifestaciones callejeras en contra del Cafta.
La oleada de
protestas es continua en las calles de Guatemala. La exaltación
en las quejas también se ha incrementado progresivamente.
Al mismo tiempo, los guatemaltecos han expresado su intención
de continuar con sus quejas.
Los
costes de la inestabilidad.El
secretario de la junta directiva de la Cámara de Industria
de Guatemala, Tomás Dougherty, anunció en un informe
que las pérdidas por las violentas protestas ascienden a
más de nueve millones de dólares (6,7 millones de
euros). El informe también explica que se han dejado de percibir
6,4 millones de dólares (4,7 millones de euros) en operaciones
de comercio exterior debido a los bloqueos de carreteras. El resto
de las pérdidas -2,6 millones de dólares (1,9 millones
de euros)- se deben a los daños provocados a la propiedad
privada y al cierre de empresas y comercios.
Sin entendimiento. El presidente de Guatemala,
Óscar Berger, después de conocer la respuesta de los
movimientos sociales ha puntualizado que no puede aceptar todas
las condiciones que imponen los dirigentes de los grupos sociales.
Berger dice
no entender las protestas y ha señalado que el Cafta fue
ratificado por la mayoría de diputados y que ellos son representantes
de sus comunidades. Además, el presidente de Guatemala considera
que las críticas no corresponden a la realidad, porque el
Cafta sólo hará que el comercio se pueda efectuar
con mayor transparencia y eficacia.
Hoy se ha conocido que los movimientos sociales han reanudado las
protestas. Centenares de profesores de escuelas públicas,
acompañados de campesinos e indígenas han bloqueado
las carreteras de acceso de la ciudad de Totonicapán, a 200
kilómetros al oeste de la capital guatemalteca.
La continuidad
en las protestas y el fracaso en el intento de negociación
dejan al país guatemalteco en una situación de estancamiento
y en un clima socioeconómico insostenible.
GTM DTC
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