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Viernes
1 de abril de 2005
El
presidente de EEUU quiere prorrogar el fast track otros
dos años para intentar imponer el ALCA
Bush
se rearma para ganar la pelea comercial en Latinoamérica
Por
Gema Velasco
El presidente de EEUU, George Bush, tiene muchas ideas fijas en
la cabeza; varias de ellas tienen que ver con sus vecinos de continente,
como la de imponer su proyecto de integración regional, el
Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un
plan que le permitiría ejercer su dominio comercial sobre
34 países latinoamericanos y que se encuentra actualmente
estancado. Pero el mandatario estadounidense no se resigna y se
ha rearmado para conseguir su objetivo: tiene un nuevo hombre, y
muy duro según dicen, al frente de la política comercial,
ha vuelto a acercarse a Brasil tras comprobar que Lula no era tan
temible como parecía, y acaba de pedir una prórroga
de sus 'poderes especiales' para poder negociar sin interferencias
de la Cámara baja.
Todo
ello para lograr controlar los flujos comerciales de una de las
regiones emergentes más prometedoras del mundo y garantizar
a las empresas estadounidenses el libre acceso a un mercado en el
que se concentra el 7% de la población mundial y que cuenta
con importantes reservas de petróleo y gas, además
de una contundente capacidad de importación que irá
creciendo al ritmo que lo haga su economía. Es un tesoro
que no se le puede escapar a Bush y por el que merece la pena luchar.
Con
este propósito, tras vencer de nuevo en las últimas
elecciones presidenciales, inició su rearme. Hay prisa. Las
negociaciones comenzaron en 1995 y tenían que haber concluido
a finales de 2004. Ese era el plan inicial. Pero han pasado muchas
cosas desde entonces. Una de ellas es que los países latinoamericanos,
capitaneados por Lula y Kirchner, han unido sus fuerzas y parecen
estar dispuestos a hacer valer en las negociaciones su poderío
comercial. Los acuerdos bilaterales y regionales se suceden en la
región a espaldas de EEUU y los coqueteos con Europa, que
tampoco llegan a cuajar, son una amenaza para los planes norteamericanos.
Bush
necesita darle un impulso a las negociaciones del ALCA y no está
escatimando esfuerzos. El miércoles 30 de marzo, el mandatario
estadounidense
pidió al Congreso que le extienda durante otros dos años
la autoridad de promoción comercial, conocido como fast
track, un mecanismo que permite al mandatario norteamericano
gozar de 'poderes especiales' para cerrar acuerdos de libre comercio
sin posibilidad de que el Congreso introduzca ninguna enmienda.
La Cámara baja puede aprobar o rechazar los proyectos, pero
no modificarlos. Con
esta decisión, Bush pretende no perder una de sus principales
armas para imponer el ALCA.
El actual fast
track fue aprobado por el Congreso y el Senado de EEUU en diciembre
de 2001 a petición de Bush y vence el próximo 1 de
julio. Si las dos cámaras acceden a la petición de
Bush y no optan por su rechazo, la renovación será
automática por otros dos años. Parece
que no habrá problemas en que el Parlamento acceda a su solicitud.
Antes de tomar
esta decisión, el presidente estadounidense ha comenzado
a preparar el terreno para el inicio de las conversaciones, unas
negociaciones que siempre se estancan en el mismo punto: EEUU quiere
una apertura comercial a lo grande pero se niega a renunciar a las
ayudas que concede a los productores agrarios estadounidenses, tal
y como le exigen los países latinoamericanos. Las dificultades
han provocado el bloqueo de las negociaciones varias veces y en
los últimos tiempos surgió la idea impulsada por Brasil
de conformarse con un ALCA light.
Con el objetivo
de intentar superar estos escollos no hace ni 15 días que
el mandatario estadounidense
organizó una cumbre en su rancho de Texas (EEUU) entre el
presidente mexicano, Vicente Fox, y el primer ministro canadiense,
Paul Martin, con la integración regional como el principal
punto de la agenda a discutir. EEUU, México y Canadá,
los integrantes del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (Tlcan) reactivaron en esa reunión su proyecto
para extender el Tlcan a todo el subcontinente.
Antes de esa
cumbre, Bush reanudó los contactos con Brasil, el país
latinoamericano que dirige Lula da Silva, quien se ha erigido como
el 'jefe' de la región. Y entre medias de estos dos acontecimientos,
el presidente estadounidense nombró
a un halcón como representante comercial de EEUU
en sustitución de Robert Zoellick.
El nuevo hombre
que está a cargo de las negociaciones para la firma de los
tratados de libre comercio en el subcontinente es el congresista republicano
por el Estado de Ohio, Rob Portman, un hombre que tiene fama de ser
bastante más duro que Zoellick, y que tiene como principal
misión poner en marcha el ALCA, el que será (si se consigue)
el "mayor acuerdo comercial del mundo", según palabras
del propio Bush.
Pero antes de
que el ALCA deje de ser una aspiración para convertirse en
una realidad hay que cerrar unos cuantos acuerdos pendientes y conseguir
que se aprueben definitivamente otros ya concluidos. Este es el
caso de las negociaciones del tratado de libre comercio (TLC) entre
EEUU y Centroamérica y República Dominicana. El pacto
ya se ha rubricado, pero el Congreso estadounidense aún no
lo ha aprobado. Las audiencias comenzarán la próxima
semana.
Entre los acuerdos
pendientes aún de firma se encuentra el TLC con los países
andinos y otro con Panamá. Se espera que este último
se cierre este mismo mes.
Estos pactos
bilaterales están destinados a convertirse en el embrión
del ALCA, aunque conseguir este objetivo, no va a ser fácil.
Una muestra, y muy reciente, de las graves dificultades que existen
para la integración comercial del continente americano es
el informe que circula estos días por el Congreso estadounidense.
En la Cámara
baja se está analizando con detenimiento un estudio que pretende
ser la base de una guía para los funcionarios de EEUU que
tengan la responsabilidad de negociar acuerdos internacionales que
puedan afectar a las empresas estadounidenses. En él aparecen
58 países que se consideran como "centros de importantes
barreras comerciales" que afectan al sector manufacturero,
a la agricultura y a la industria; de ellos 18 son latinoamericanos.
USA RGN TGC
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