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Viernes
1 de abril de 2005
Los
grupos de "cazainmigrantes" comienzan hoy sus actividades
en Arizona, al sur de EEUU
Comienza
la batalla en la frontera
Por
Carolina Caro
El llamado Minuteman Project, grupo de voluntarios armados
dedicados a "cazar" inmigrantes que crucen la frontera
sur de EEUU ilegalmente, comienza a operar hoy viernes en Arizona.
En respuesta, el Gobierno mexicano ha aumentado la vigilancia en
el Estado fronterizo de Sonora con 500 agentes que velarán
por el cumplimiento de los derechos humanos de sus ciudadanos. Mientras,
caravanas de organizaciones hispanas defensoras de los inmigrantes
parten hacia Arizona desde varios puntos de EEUU para controlar
las actividades de estos grupos. La frontera puede convertirse en
un campo de batalla y en una zona "sin ley".
Las
organizaciones hispanas pro inmigrantes han anunciado que iniciarán
una campaña para protestar contra la acción de estos
grupos a través de los medios de comunicación, de
reuniones y demandas internacionales. Además, han convocado
una marcha en la capital estadounidense para el próximo 27
de abril en la que participarán inmigrantes de diversas nacionalidades
latinoamericanas.
La
Embajada de EEUU en México ha emitido un comunicado en el
que aclara qué es el proyecto Minuteman y la postura
del Gobierno respecto a sus actividades. La Embajada asegura que
se está difundiendo "información poco precisa"
en relación a este grupo que se define a sí mismo
como "un esfuerzo voluntario y ciudadano para aumentar la conciencia
de los estadounidenses respecto al problema de la inmigración".
Según sus creadores, "no es un llamamiento a tomar las
armas" sino "a reunirse pacíficamente en la frontera
entre México y EEUU en Arizona".
El
hecho de que los voluntarios vayan armados, según esta organización,
es "únicamente por defensa propia" ya que, en caso
de que detuvieran a algún ilegal, lo entregarían inmediatamente
a las autoridades.
En
el comunicado, la Embajada deja claro que Washington no apoya las
acciones de Minuteman porque "la responsabilidad de
proteger las fronteras estadounidenses debe ser labor exclusiva
de las autoridades competentes". Aunque los ciudadanos tienen
el derecho constitucional de manifestarse, continúa el comunicado,
se detendrá a todo aquel que viole la ley. Sin embargo, "la
Patrulla Fronteriza aprecia los esfuerzos de los residentes locales
de reportar actividades sospechosas", pero se muestra preocupada
por los altercados que puedan derivarse de sus actividades.
Desde
el Ministerio mexicano de Asuntos Exteriores se afirma que estos
grupos actúan de forma ilegal con la "complicidad"
de las autoridades estadounidenses.
Este
Ministerio ha publicado otro comunicado en el que condena las acciones
de vigilancia de estos grupos en la frontera. La cancillería
asegura que ha dado instrucciones a los consulados de México
en la frontera con Arizona para que estén pendientes "del
desarrollo de los acontecimientos y presten auxilio" a sus
ciudadanos. A su vez, ha establecido un convenio de colaboración
con el Centro de Derechos Humanos y Derecho Constitucional de EEUU
para estudiar las acciones legales contra los particulares que "cometan
abusos que afecten a los migrantes mexicanos".
¿Reforma
migratoria?. Los problemas entre EEUU y México en
el tema migratorio están lejos de solucionarse. A pesar de
que Washington ha prometido al país azteca, en reiteradas
ocasiones, una reforma migratoria que garantice los derechos humanos
de los inmigrantes mexicanos en EEUU, el sentimiento xenófobo
y las leyes que restringen las actividades de éstos en el
país han proliferado en los dos últimos años.
Las
más controvertidas de estas leyes son la llamada Real
ID Act, que permite la construcción de un muro a lo
largo de la frontera, y la Ley 200 de Arizona, que prohíbe
la asistencia sanitaria y educativa a los hijos de indocumentados.
México ya ha anunciado que acudirá al Tribunal Internacional
de La Haya para denunciar estas leyes y la permisividad de EEUU
con estas organizaciones "anti-inmigrantes".
Esta
semana, México ha aprovechado la visita del secretario de
Justicia de EEUU, Alberto Gonzáles, al país para expresarle
sus temores.
Al reunirse
con Gonzáles, el presidente mexicano, Vicente Fox, le reiteró
su preocupación por las actividades de estos grupos que se
toman la justicia por su cuenta y que pueden provocar graves perjuicios
para los emigrantes mexicanos en EEUU.
Fox le ha pedido
al representante de Justicia estadounidense que impida estas actividades
ilegales que violan los derechos de los emigrantes.
El
embajador de EEUU en México, Antonio Garza, ha declarado
que la decisión de Gonzáles de visitar el país
azteca poco tiempo después de su nombramiento -el 3 de febrero
de 2005- demuestra la importancia que el Gobierno de Bush otorga
a su relación con México. Estas palabras parecen denotar
que el mandatario azteca debería estar satisfecho.
En su visita
a México el mes pasado, la secretaria de Estado de EEUU,
Condoleezza Rice, aseguró que no podían controlar
las actividades privadas de sus ciudadanos, pero que si éstas
eran ilegales, las combatirían.
Cumbre
de seguridad en Texas. Parece que la cumbre sobre seguridad
que se celebró en Texas la semana pasada entre EEUU, Canadá
y México no sirvió para avanzar en el tema de la migración.
Bush no se mostró por la labor, quizá consciente de
que le iba a ser difícil salir airoso a pesar de que acudió
a Texas tras haber preparado minuciosamente los argumentos para
bloquear las aspiraciones en esta materia del presidente azteca,
Vicente Fox, con quien Bush ha tenido varios roces recientes debido
a la política migratoria del Gobierno de EEUU.
El encuentro
fue precedido, y no parece casualidad, de la publicación
de un informe elaborado a partir de datos oficiales por la consultora
Pew Hispanic Center, de orientación republicana,
y en el que se afirma que los inmigrantes indocumentados en EEUU
han crecido desde 2000 un 23% hasta los 10,3 millones. Y de esa
cifra, más del 50% son mexicanos.
Con estos datos, Bush no tiene problemas para demostrar que los
flujos de migración no están controlados y que, por
tanto, son necesarias medidas más drásticas para hacerlo.
Según este informe, el ratio de inmigrantes ilegales en EEUU
continúa creciendo en estos momentos al mismo ritmo que en
la década de los noventa, unos 485.000 por año.
Además,
el mandatario estadounidense ha tenido una ayuda inesperada. Justo
cuando Bush y Fox estaban almorzando con su homólogo canadiense,
Paul Martin, se publicó la noticia de que nueve inmigrantes
ilegales de nacionalidad mexicana habían sido detenidos en
Arizona (EEUU). Todo parece dar la razón a Bush.
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