Viernes 8 de abril de 2005


Brasil seguirá siendo socio comercial preferente de EEUU al menos otros seis meses

Lula y Bush, cada día más cerca

Por María Blasco

Los guiños mutuos entre el presidente brasileño, Lula da Silva, y el estadounidense, George Bush, son cada día más habituales. Esta semana, el Gobierno de EEUU ha decidido prorrogar hasta septiembre el estatus de socio comercial privilegiado de Brasil para disgusto de los sectores industriales estadounidenses. Un bonito gesto, pero no el único.

Hay más y muy recientes. Por ejemplo, Washington ha propuesto para el presupuesto del ejercicio fiscal de 2006 un recorte del 5% de los subsidios a los productores de algodón. Lula también ha tenido detalles con el país norteamericano. Este año ha eliminado las tarifas para la importación de productos de acero, un sector que controlan las empresas de EEUU, y ha autorizado el cultivo de productos transgénicos, decisión que beneficiará sobre todo al gigante biotecnológico de EEUU, Monsanto.

En este contexto de buena sintonía entre Brasilia y Washington se entiende el reciente anuncio de la prórroga de seis meses del estatus de socio comercial preferente al país latinoamericano. El anuncio lo realizó esta semana el representante de Comercio en funciones de EEUU, Peter Allgeiger, y supone un importante alivio para algunas grandes empresas brasileñas como Vale do Río Doce, que han iniciado una fuerte expansión en el país norteamericano y que basan parte de su estrategia en ese trato preferencial. En 2003, gracias a ese privilegio, el 14% de las exportaciones brasileñas a EEUU (unos 2.500 millones de dólares) entraron en el país sin pagar aranceles.

La decisión de Washington ha sentado muy mal a algunos lobbies estadounidenses que esperaban la expulsión definitiva de Brasil del Sistema General de Preferencias Arancelarias (GSP), sobre todo las farmacéuticas que creen que el Gobierno de Lula no está haciendo lo suficiente para combatir la piratería intelectual. Pero lo cierto es que algo debe estar haciendo porque la producción de las farmacéuticas brasileñas se ha reducido un 15% en tan sólo un mes.

Los gestos de Lula. Fueron las denuncias de los sectores industriales de EEUU las que motivaron que el Departamento de Comercio comenzara hace dos años a investigar y a realizar un seguimiento sobre las medidas impuestas por Brasil para proteger los derechos de propiedad intelectual.

Según las empresas estadounidenses, las violaciones de estos derechos por parte de Brasil provoca pérdidas de unos 750 millones de dólares (583 millones de euros) anuales a los sectores industriales de EEUU.

A pesar de que el gesto de Bush ha tranquilizado a las empresas exportadoras brasileñas, el Gobierno de Lula ha mostrado su disgusto porque esta prórroga no haya sido definitiva. Pero algunos observadores creen que Washington ha realizado un mero trámite y que en septiembre es probable que se resuelva el caso definitivamente a favor de Brasil. Y Lula lo sabe.

El mandatario latinoamericano es consciente de que el presidente estadounidense está muy interesado en conquistar el subcontinente. Su segundo mandato al frente del Gobierno de EEUU se está caracterizando porque ha vuelto a mirar hacia la región y por el renovado ímpetu con el que está luchando por lograr imponer su dominio comercial en la región a través de la puesta en marcha del Área del Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Pero no lo tiene fácil. Los países latinoamericanos se muestran cada vez más unidos y más convencidos de que pueden plantar cara a EEUU. El triunfo de la izquierda al frente de las naciones más representativas de la región ha sido el motor de este nuevo espíritu combativo, una actitud que ha dado lugar al 'eje del mal' dirigido por Venezuela, Brasil y Argentina, la pesadilla latinoamericana de Bush. Esta misma semana Brasil y Argentina han decidido en una reunión informal celebrada en Buenos Aires que no reanudarán las conversaciones para establecer el ALCA hasta que Washington no muestre "señales claras" de apertura de su mercado a los productos del resto del continente.

Pero esta actitud no va a hacer parar al Gobierno estadounidense en su intento de dinamitar ese núcleo duro y qué mejor para conseguirlo que atraer al otro bando a un país como Brasil. El Gobierno de Lula se deja querer o eso parece.

Además de las decisiones tomadas por el Ejecutivo brasileño mencionadas anteriormente, Brasil también ha tenido otros detalles recientes con Bush. Fue, por ejemplo, el primer país latinoamericano que se apresuró a dar la bienvenida a Paul Wolfowitz, el hombre elegido por Bush para presidir el Banco Mundial (BM), organismo del que depende buena parte de la financiación que llega a Latinoamérica. Wolfowitz fue el inspirador de la guerra de Irak y es considerado como uno de los 'halcones' de Bush, motivo por el que su nombramiento generó recelos entre los países del subcontinente. Washington consiguió el beneplácito de Brasilia tras el viaje realizado por el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, a este país latinoamericano y a Argentina. Países en los que, por cierto, pidió el apoyo de los gobiernos para mantener a raya a Venezuela.

BSL USA TGC

 

 

 


   

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