Viernes 8 de abril de 2005


Los ajustes en Cesky Telecom, primer reto de Telefónica

Telefónica reta a T-Mobile y Vodafone en Chequia

Por El Boletín de las Telecomunicaciones

Por el volumen del mercado y la eficiencia de su gestión, Cesky Telecom era la primera opción de Telefónica para dar un giro hacia Europa en su estrategia internacional. Los indicadores financieros y operativos de la compañía checa lo confirman. Se puede cuestionar el precio a pagar (así lo han hecho ritualmente los perdedores) pero así son las reglas de toda subasta, y el Gobierno checo ya había anticipado que el precio sería el único criterio de la adjudicación. Sólo se puede concluir que Telefónica ha atinado al echar cuentas, puesto que su oferta superó en un 3% a la de Swisscom.

Cesky Telecom aportará un mercado de 3,3 millones de clientes en telefonía fija (80% de cuota) y 4,6 millones en telefonía móvil (43,6%), en un país con 10,2 millones de habitantes. Telefónica adquiere el liderazgo en móviles, que habrá de defender contra T-Mobile y Oskar (Vodafone). A su vez, el número de usuarios de Internet se ha multiplicado por seis el año pasado, y el ADSL representa una clara oportunidad de crecimiento inmediato.

La plantilla se ha reducido un 30% desde 2003 y debería bajar más este año, según el director general de Cesky, Gabriel Berdar. La cuenta de resultados ha pasado de unas pérdidas de 59 millones de euros en 2003 a 179 millones de beneficios en 2004, gracias a la consolidación de Eurotel, filial de telefonía móvil. El margen de ebitda del 47% es un factor que puede aliviar la carga financiera de la adquisición.

Estratégicamente, Chequia es el único país de la ampliación que presenta una oportunidad no ocupada por otro gran operador. Es, por la misma razón, una plataforma potencial para dar el salto a otros mercados en la región. De hecho, el citado Gabriel Berdar tenía planes para entrar en países vecinos, gracias a un buen margen de endeudamiento (A- según el rating S&P). La transacción con el patrimonio estatal checo deberá materializarse antes del mes de junio.

Durante el último trimestre está prevista una OPA por el 48,9% que está en manos de los minoritarios, en la que la valoración sería equivalente a no menos del 85% del precio pagado al Estado (es decir, 2.200 millones de euros), al menos que la bolsa presione al alza para obligar al comprador a un mayor desembolso. Dice la prensa de Praga que al menos un 10% de los accionistas estaría dispuesto a vender.

Conforme a los términos de la subasta, el Estado tendrá derecho durante tres años a un puesto en el consejo de la operadora, y se reserva la “acción de oro” para el eventual bloqueo de decisiones estratégicas.
Moraleja: al final de este proceso, Telefónica habrá pagado en torno a 5.000 millones de euros por entrar en un mercado como el checo realmente existente, el 60% de lo que enterró en la desdichada compra de licencias de telefonía móvil UMTS en Europa occidental.

 

   

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