Viernes 8 de abril de 2005


Los asesores de Bush trivializan los beneficios económicos del acercamiento entre el subcontinente y el país asiático

Las relaciones entre China y Latinoamérica preocupan en Washington

Por Americaeconomica.com

EEUU se ha puesto nervioso ante el aumento de la influencia de China en Latinoamérica. No quiere ni imaginarse las consecuencias de un posible contagio de la ideología comunista a los países del subcontinente, muchos de ellos dirigidos por gobiernos de izquierda como Brasil, Argentina, Venezuela o Uruguay. Y menos aún el efecto en su economía de una alianza comercial fructífera con estas naciones. Al fin y al cabo son las exportaciones a los países asiáticos, fundamentalmente a China, los que están tirando de su PIB.

Ante esta situación, Washington ha optado por trivializar los beneficios económicos de un acercamiento entre el subcontinente y el gigante asiático. En un debate organizado en el Congreso estadounidense para analizar la influencia de China en Latinoamérica, Noriega realizó estas declaraciones en el Congreso estadounidense durante un debate sobre la influencia de China en Latinoamérica, el secretario adjunto para el subcontinente del Departamento de Estado de EEUU, Roger Noriega, afirmó que las inversiones chinas consisten normalmente en préstamos que habitualmente requieren que los trabajos sean hechos por empresas del país asiático, y advierte que "con esas inversiones China será más competitiva en el mercado global, pero a costa de las economías de Latinoamérica".

 

Los funcionarios estadounidenses también destacan que China es un país interesado que está desarrollando relaciones fundamentalmente con países productores de hierro, cobre, acero, circuitos integrados, maquinaria eléctrica, y petróleo. Quizá sea esto último lo que más preocupa al Gobierno de Bush.

Argentina y Colombia. Pero los países latinoamericanos están empeñados en seguir adelante con sus relaciones con China. Esta misma semana dos importantes delegaciones, una argentina y otra colombiana, han viajado hasta el país asiático para fortalecer los vínculos.

La misión de Colombia la ha dirigido el propio presidente del país, Álvaro Uribe, quien pretende llamar la atención de los empresarios asiáticos para que inviertan en el país andino. Uribe, viajó acompañado de una delegación de empresarios colombianos y ya ha conseguido firmar dos acuerdos de cooperación en materia agropecuaria y de telecomunicaciones.

En el sector agrario se han rubricado dos convenios para estrechar la colaboración en la prevención de enfermedades infecciosas y proteger la seguridad de la agricultura, la ganadería y la pesca. También asegura la protección de los recursos de ambos países y la promoción de relaciones comerciales.

En el acuerdo sobre telecomunicaciones, China y Colombia se comprometen a impulsar la inversión en nuevas tecnologías y fortalecer la cooperación en este sector.

En Argentina, también están muy interesados en fortalecer las relaciones con el país asiático. Hoy viernes 8 de abril, los gobernadores de las provincias de Entre Ríos, Jorge Busti, Santa Fe, Jorge Obeid, y Córdoba, José Manuel de la Sota, han partido hacia China junto a una delegación comercial formada por unos 60 empresarios.

La misión tiene como principal objetivo ampliar el espectro de productos que China adquiere en Argentina, y que actualmente son fundamentalmente agropecuarios, y pedir financiación para el sistema de autopistas regionales, un proyecto que requerirá 1.600 millones de dólares (1.243 millones de euros). Además, tienen previsto presentar al Gobierno chino una propuesta para que participe en un plan para reacondicionar y modernizar los puertos argentinos.

Asimetrías. Con este tipo de iniciativas, los países latinoamericanos pretenden contrarrestar la influencia en sus sectores productivos de la entrada masiva de productos chinos en la región; circunstancia que también se encargaron de poner en evidencia los congresistas de EEUU.

Según los datos ofrecidos por el presidente del subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara baja, Dan Burton, las importaciones chinas de Latinoamérica se incrementaron un 600% entre 1999 y 2004 hasta los 21.700 millones de dólares (16.880 euros). Las exportaciones también crecieron, pero bastante menos, un 245% hasta alcanzar los 18.300 millones de dólares (14.235 millones de euros).

Esta situación ha generado preocupación entre los empresarios latinoamericanos. En Argentina, los productos procedentes del país asiático parecen haber inundado los mercados argentinos. Según un estudio divulgado esta semana por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las importaciones procedentes de China se incrementaron en los primeros dos meses del año un 78,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Durante ese periodo el 7,4% de las compras totales realizadas en el exterior por Argentina procedieron de China, el mayor porcentaje de toda la historia.

Sin embargo, los beneficios, de momento, no van en las dos direcciones. Según la CAME, las exportaciones argentinas a China se redujeron un 34% en los primeros dos meses de 2005.

Influencia política. Pero no son sólo las relaciones comerciales las que preocupan en Washington, también la influencia política de China genera recelos entre los congresistas de EEUU. Roger Noriega aseguró en la Cámara baja que se trata de un asunto que hay que analizar por "si puede influir negativamente en las políticas de derechos humanos".

En el mismo sentido se manifestó el subsecretario del Departamento de Estado, Roger Pardo Maurer, quien afirmó que "está preocupado por la presencia en aumento de China en la región". En concreto, lo que a los funcionarios de EEUU más les preocupa es el acercamiento entre el país asiático y Venezuela y Cuba. También genera recelos el aumento de las relaciones con países como Brasil, Argentina o Uruguay, gobernados por partidos de izquierdas.

No sólo los republicanos, también la oposición demócrata ha mostrado sus dudas sobre las consecuencias de este nuevo escenario. El parlamentario del Partido Demócrata, Robert Menéndez, afirmó que "puede ser que China no represente una amenaza hoy", pero advirtió que "si hay algo que admirar de los chinos es que piensan a largo plazo".

Pardo Maurer parece que estuvo de acuerdo y aseguró que hay que estar alerta ante las actividades que desarrolla China en áreas como inteligencia, comunicaciones y guerra cibernética.

En resumen, según EEUU lo que busca China en Latinoamérica se puede resumir en cinco cosas: asegurarse una fuente fiable de materias primas para alimentar el crecimiento de su economía, disminuir su aislamiento en los foros internacionales, mostrar su potencial como poder económico emergente, buscar oportunidades de defensa e inteligencia y fortalecer su política de aislamiento de Taiwan, estrategia que es aprobada y reconocida por 12 gobiernos latinoamericanos. Todo un desafío para los intereses de Washington.

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