Viernes 8 de abril de 2005


El avance de la izquierda en Latinoamérica obliga a los partidos conservadores a cambiar de estrategia

Los conservadores, en la encrucijada

Por Carolina Caro

La convulsión política que está viviendo Ecuador en los últimos meses da una idea de lo que está pasando en gran parte de Latinoamérica. Los partidos conservadores han agotado todas las vías legales para volver a ostentar el poder y recurren a movilizar al pueblo. Esto se resume, según algunos analistas, dos factores: desgaste y oportunismo. El deterioro que ha experimentado la derecha es consecuencia de las crisis sufridas por los países de la región cuyos ciudadanos han sido testigos de la incapacidad de sus Gobiernos para mejorar la situación económica y social.

Muy al contrario. La corrupción y el fraude que han marcado las últimas administraciones conservadoras han llevado, poco a poco, a la población a poner todas sus esperanzas en las promesas de los grupos progresistas.

Las consecuencias de la crisis política y social que vive Ecuador son imprevisibles. La oposición es consciente del cambio histórico que se produjo en Chile, con Ricardo Lagos, Venezuela, con Hugo Chávez, Brasil, con Inázio Lula da Silva, en Argentina, con Néstor Kirchner, y hace pocos meses en Uruguay, donde los partidos de tendencia izquierdista llegaron al poder muchos años después de intentarlo en varias ocasiones. Y sabe del poder de las manifestaciones ciudadanas que pueden cambiar el rumbo de un país, como ya ha ocurrido en países como Ucrania, Líbano y Kirgizistán.

La oposición al Gobierno progresista ecuatoriano de Lucio Gutiérrez, liderado por el alcalde de la capital (Quito) Paco Moncayo, ha convocado a los ecuatorianos a declararse en desobediencia civil y a iniciar un paro general a partir del 13 de abril hasta que sea restituida la antigua Corte Suprema de Justicia (CSJ) y piden, incluso, la dimisión de Gutiérrez. Fuentes de la Asamblea de Quito -presidida por Moncayo- consultadas por esta publicación, aseguran que la oposición está negociando una propuesta con el Gobierno para destituir a la actual CSJ, sin embargo, el Ejecutivo ha puesto como condición que esa ley se apruebe por consulta popular, algo que por ahora bloquea el acuerdo.

Mientras, en las calles se están repitiendo los enfrentamientos entre la población movilizada y las fuerzas de seguridad.

Pero, ¿esta va a ser la estrategia a seguir por los partidos conservadores en la región? Para los analistas consultados, cada país latinoamericano tiene unas características particulares que hacen imposible una lectura generalizada de la situación. Para ellos, las movilizaciones ciudadanas son un método avocado al fracaso porque irán remitiendo poco a poco.

Para quienes defienden esta opinión, la clave para que la derecha resurja de sus cenizas está en la reorganización política y el trabajo para enfrentar la nueva coyuntura. Esto no lo están llevando a cabo en países como Venezuela, donde la oposición se ha quedado sin argumentos para deslegitimar a Hugo Chávez e intenta utilizar otras vías, "poco legales", a través de los medios de comunicación y de su más fiel aliado, EEUU.

Los analistas hacen hincapié en que las tendencias políticas en la región no están realmente diferenciadas. La población está tendiendo hacia aquellos grupos que suponen un giro radical respecto a los sistemas anteriores, pero no hacia la izquierda en concreto, sino a personajes populistas que se definen como socialistas pero que siguen sin atender la desigualdad social y la pobreza.

Según algunos expertos, este es el caso, por ejemplo, de Venezuela, donde la pobreza aumenta mientras el Gobierno se gasta el dinero en la compra de armamento. O en el caso de Argentina, donde Néstor Kirchner, que en principio integraría ese bloque de izquierdas, pacta con el lado más oscuro del peronismo.

En los próximos años podríamos asistir de nuevo a un cambio hacia las tendencias tradicionales en algunos países, ya que muchos celebran elecciones generales el próximo año. Dejando a un lado a Chile, caracterizado por la estabilidad económica y política y donde el partido del presidente Ricardo Lagos goza de un gran apoyo popular, en países como Perú, Ecuador o México el desgaste de los mandatarios actuales en sus años de administración propiciará la vuelta a periodos históricos anteriores.

Si Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en México es eliminado de la carrera presidencial, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo tendría fácil para recuperar el poder que ostentó durante 70 años hasta que Vicente Fox ganó las elecciones.

En el caso de Perú, Alejandro Toledo es el mandatario con menos apoyo de la región. Los escándalos que le han perseguido desde que tomó posesión de su cargo han hecho mella entre los ciudadanos. Las alternativas no parecen ser muy prometedoras, ya que en las encuestas de intención de voto, Alberto Fujimori aparece como favorito en caso de que se presentara, pese a los delitos de corrupción que se le imputan.

También sería previsible un cambio de Gobierno en Ecuador.

Al margen de todo esto, las próximas elecciones presidenciales en estos países confirmarán si el avance de la izquierda se está generalizando en la región.

Pero en política, todo es posible.

RGN PLT

   

Edita Asesores de Publicaciones S.L.