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Viernes
8 de abril de 2005
Los
principales países del subcontinente priman el control de
la inflación frente a la competitividad
El
despertar de los bancos centrales de Latinoamérica
Por
Gema Velasco
Los bancos centrales de Latinoamérica están más
activos que nunca. Trabajo no les falta. En los principales países
de la región la inflación ha comenzado de nuevo a
convertirse en una seria amenaza y en un peligro del que son conscientes
tanto los gobiernos como las autoridades monetarias, que no han
escatimado esfuerzos en intentar controlar los precios. Pero no
es fácil en las actuales circunstancias: El dólar
ha resucitado.
Desde
comienzos de año, el billete verde ha ido ganando poco a
poco terreno al resto de monedas, aunque la verdadera escalada comenzó
a partir de finales de febrero. La divisa estadounidense se ha revalorizado
frente al euro casi un 6% en lo que va de ejercicio, un 3% entre
febrero y la primera semana de abril. Pero los países latinoamericanos
no se han inmutado.
Los
bancos centrales de países como Argentina y Brasil, con problemas
de inflación, han optado por neutralizar el efecto sobre
su moneda y han sacrificado los beneficios sobre las exportaciones
por el control de los precios. Y en otros menos preocupados por
estos temas, como Colombia, Chile o México, la depreciación
frente a la divisa estadounidense ha sido mínima y beneficiosa.
Además, según los expertos consultados por Americaeconomica.com,
nadie se cree que el alza del dólar dure demasiado tiempo.
Las
autoridades monetarias de los principales países del subcontinente
tienen que hacer muchas cábalas. Así
se entiende que mientras el dólar se revaloriza en los mercados
internacionales frente al euro, monedas como el peso argentino o
el real brasileño se aprecian respecto al billete verde.
En
Argentina, se dan unas circunstancias especiales. El peso se ha
revalorizado frente al dólar un 2%. Este
dato es curioso. En la anterior etapa de pérdida de valor
del dólar frente al euro, el peso se mantuvo impasible. ¿El
motivo? El Banco Central de la República Argentina (BCRA)
evitó la apreciación de su moneda y mantuvo la Tasa
de Cambio Nacional (TCN), y por tanto la competitividad de sus exportaciones,
a través de intervenciones en el mercado de divisas.
Ahora
el dólar se aprecia por lo que el BCRA no tendría
que hacer nada para conseguir mantener la competitividad de su moneda.
Sin embargo, lo está haciendo, y en el sentido contrario,
lo que ha provocado la apreciación del peso. Este
cambio de actitud responde a las condiciones especiales en las que
se encuentra este país.
Según
ha explicado el economista jefe del Servicios de Estudios del Banco
Francés, Ernesto Gaba, a este diario, la intervención
del BCRA "busca aliviar la oferta excedente de divisas que
se vio alentada al conocerse que en el proceso de reestructuración
de la deuda el porcentaje de aceptación fue del 76%, mayor
que el esperado". La excesiva liquidez en el mercado también
se debe, según asegura otro analista, a la "abundante
entrada de dólares provenientes de las exportaciones".
Difícil
decisión. Este exceso de dólares en el sistema
financiero argentino es el que ha provocado la apreciación
nominal del peso y también un terrible dilema a la autoridad
monetaria: si no interviene para frenar esta revalorización
de la moneda doméstica, la competitividad del país
podría verse afectada, pero si interviene en el mercado cambiario,
la variable que saldrá perjudicada será la inflación,
una de las principales pesadillas del presidente Kirchner.
Los
precios se están disparando a pesar de todos sus esfuerzos,
incluidos llamamientos al boicot contra las petroleras extranjeras
que incrementaron (y luego retiraron) los precios de los carburantes
y negociaciones con diferentes sectores de la alimentación
para intentar evitar que hagan lo mismo.
Según asegura una fuente del BCRA a Americaeconomica.com,
una excesiva intervención en el mercado de divisas para sostener
el valor del dólar genera peligro de inflación porque
para conseguir una apreciación de la divisa estadounidense
en el actual contexto de excesiva liquidez "se deben emitir
pesos para comprar dólares, lo cual aumenta la base monetaria,
lo que a su vez puede generar un incremento de los precios"
(a través del incremento del consumo). Para contrarrestar
este efecto, el BCRA debería absorber los pesos excedentes
con colocación de títulos.
Ante
esta situación, la autoridad monetaria ha optado por frenar
la compra de dólares. En el mes de enero, el Banco Central
se gastó 2.648 millones de pesos (2.059 millones de euros),
y en marzo tan sólo 578 millones (449 millones de euros),
un 78% menos. Además,
ha aumentado en un 0,5% la rentabilidad que ofrece a los bancos
por sus depósitos en el BCRA (hasta el 3,25%) y la que cobra
por la concesión de créditos (hasta el 3,75%). Con
esta decisión alienta que los bancos deshagan sus posiciones
en dólares para adquirir pesos y aprovechar los nuevos tipos
de interés.
Parece
que Kirchner lo tiene claro. Prefiere perder competitividad antes
de que la inflación se dispare. No quiere enfadar a su base
electoral, no al menos hasta que pasen las elecciones legislativas
de octubre. Los argentinos todavía no han olvidado la época
de la hiperinflación, cuando la tasa de aumento de los precios
alcanzaba los dos dígitos y sus ahorros se evaporaban de
un día para otro.
Brasil.
El dilema de Argentina tiene un gran parecido con el que
tienen países como Chile o Brasil, según expertos
consultados por este diario.
En
este último caso también ocurre algo curioso. El real
se ha revalorizado en lo que va de año frente al billete
verde un 1,3%, y aunque ha perdido algo de terreno desde febrero,
en estos últimos días lo ha comenzado a recuperar
gracias a que el Banco Central (BC) ha dejado de comprar dólares
en el mercado. Según algunos analistas, el BC mantiene esta
actitud desde el 17 de marzo.
Al
igual que en Argentina, en Brasil existe un exceso de liquidez y
también graves presiones inflacionistas por lo que un real
débil podría agravar la situación y forzar
al BC a volver a subir los tipos de interés, ahora situados
en el 19,25%, la tasa más alta de todo el mundo; y al Gobierno
de Lula no le conviene un nuevo incremento de la tasa selic porque
cada vez que esto ocurre tiene que lidiar con las protestas de empresarios,
trabajadores y economistas. Su enfado es normal. Lula ganó
las elecciones con el compromiso, entre otros, de reducir los tipos
de interés. Y éste no es un buen momento para crear
revuelo con este asunto. Las elecciones presidenciales están
demasiado cerca, en 2006, y, además, el presidente del BC,
Henrique Meirelles, está metido en un tremendo lio. Esta
misma semana la Fiscalía ha pedido al Tribunal Supremo (TS)
que investigue a Meirelles por un presunto delito de evasión
de impuestos.
La
mencionada actitud del BC ha provocado la revalorización
de la moneda doméstica brasileña. Según explican
algunos expertos a este diario esta percepción de un real
fuerte por parte de los inversores podría estar ayudando
al mercado de deuda que actualmente se está beneficiando
de una fuerte entrada de dinero que ha provocado un incremento del
precio de la deuda. El diferencial entre los bonos del Tesoro de
EEUU y los brasileños se redujo 16 puntos básicos
en menos de dos días y se colocaba hoy viernes en los 4,47
puntos porcentuales.
Estos
mismos analistas afirman que la depreciación del real sería
mala para los mercados en Brasil "porque el valor de la moneda
es el símbolo de cómo van las cosas".
Colombia.
Con
más tranquilidad están afrontando la actual escalada
del dólar aquellos países latinoamericanos que parecen
tener la inflación bajo control y pueden beneficiarse sin
complejos de las ventajas de una moneda competitiva en el exterior.
Este es el caso de Colombia. En este país respiran ahora
un poco más tranquilos.
El
director del Banco Central de Colombia (BCC), Leonardo Villar, ha
explicado a Americaeconomica.com que la depreciación
del dólar en 2004 generó una apreciación del
peso del 15%, "lo que generó gran preocupación
tanto en el Gobierno como en el BCC porque deterioraría la
competitividad de varios sectores productivos y puede afectar negativamente
a las perspectivas de la balanza de pagos y del crecimiento económico".
Por
este motivo, la reversión moderada del proceso de apreciación
del peso frente al dólar es algo positivo, y según
explica Villar, "esto es particularmente cierto cuando las
perspectivas de inflación indican que las metas anunciadas
para 2005 (entre 4,5% y 5,5%) y 2006 (entre 3% y 5%) probablemente
se cumplirán sin mayores dificultades". El peso colombiano
ha cedido un 0,8% en lo que va de año, y un 1,7% desde finales
de febrero.
México.
La misma situación existe en México, donde
la depreciación del peso frente al dólar, un 0,8%
desde enero, no preocupa a los expertos que destacan el hecho de
que en el caso del país azteca "el Banco Central (Banxico)
goza de credibilidad (en los mercados financieros) en eliminar el
efecto inflacionario de la depreciación".
Pero
claro, todo depende, de la evolución futura del dólar.
Según explica Ernesto Gaba, "lo importante a medio plazo
es saber si el dólar mantendrá una depreciación
o no, en cuyo caso las economías latinoamericanas tendrán
que ajustarse a esa tendencia".
Algunos
expertos lo tienen claro. El billete verde está condenado
a volver a caer. El investigador principal del Real Instituto Elcano
en el área de Economía y Comercio Internacional, Paul
Isbell, ha asegurado a este diario que la actual apreciación
del dólar es un descanso temporal que puede ser útil
para los países exportadores del Cono Sur. Pero este experto
cree que, aunque existe "un consenso incipiente sobre el hecho
de que EEUU va a subir los tipos de interés y se va a apreciar
el dólar en el corto y medio plazo, yo no lo veo".
La
clave de lo que pase en un futuro con el dólar la tiene la
evolución del déficit fiscal estadounidense. Según
Isbell, este debería ser el indicador más importante
a tener en cuenta respecto a países como Brasil o Argentina
que se están beneficiando de la demanda asiática estimulada
por el mantenimiento de unos tipos de interés todavía
moderados en EEUU (2,75%). Un sistema que, según este experto,
no va a aguantar mucho porque
"esta demanda procedente de Asia depende de la relación
con EEUU" y el país norteamericano sólo puede
hacer dos cosas para salir de la situación generada por el
abultado déficit: bajarlo, lo que implicaría una caída
de la demanda que perjudicaría a los países latinoamericanos
o seguir como hasta ahora y cuando el dólar se colapse subir
los tipos de interés con las mismas consecuencias para el
subcontinente.
En cualquier caso,
las exportaciones latinoamericanas se verían afectadas, pero
en el segundo escenario la mayoría de los países sufrirá
también el negativo efecto sobre la deuda externa, un problema
este último que afectará menos a México.
También
el Banco Mundial (BM) parece convencido de que tarde o temprano
los desequilibrios estadounidenses volverán a tumbar al dólar.
En un informe reciente, el BM alerta del ingente déficit
por cuenta corriente de EEUU, 665.900 millones de dólares
(518.000 euros), el 5,7% del PIB, un agujero que podría causar
la caída del billete verde. Este organismo hace hincapié
en otra peligrosa consecuencia que podría tener para el subcontinente:
las reservas en dólares de los países latinoamericanos
son demasiado elevadas, y si el dólar cae los ahorros de
los bancos centrales para emergencias podrían perder su valor
de forma abrupta.
De
momento los países latinoamericanos aguantan sin problemas
la presión del alza del dólar, los que están
preocupados por la inflación intervienen para mantener la
moneda pero cuidando que no se les vaya de las manos, y los que
tienen los precios controlados disfrutan de una divisa más
competitiva. Pero este escenario podría cambiar radicalmente
si tal y como se espera el dólar acaba por sucumbir ante
los graves desequilibrios financieros de EEUU.
RGT
BSL CLB MXC USA RGN FYM
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