Viernes, 8 de abril de 2005

 

¿Un Papa cubano?

Aurelio Pedroso
(La Habana)

No muy lejos deben andar algunos colegas especialistas en temas católicos y algún que otro gran medio de comunicación cuando de repente les ha entrado el frenesí de prepararse y que no les tome por sorpresa que el próximo Papa sea cubano, ojo, latinoamericano, y responda al nombre de cardenal Jaime Ortega Alamino.

Y aunque no suene muy apostólico, habrá que decir como manifiesta la gente de a pie que “el diablo son las cosas”.

Hace poco menos de tres años entrevisté al cardenal para una emisora de radio española. Cuatro preguntas y la última fue cancelada con una sonrisa muy sincera. “Esa no me la preguntes porque no la voy a responder”. La interrogante no era otra que su parecer acerca de un Sumo Pontífice acuñado en la isla.

Al menos en La Habana, se ha hecho correr casi silenciosamente que Ortega Alamino se encuentra en la candidatura. El propagador de ese rumor debe ser un confidente muy cercano y comprometido con un ritual tan secreto que aún sin comenzar el cónclave ya ha visto la boleta a quemar en blanco o en negro.

El asunto es que ya se ha iniciado la fase de búsqueda de fotos, historias, libros y viejas grabaciones del segundo cardenal en la historia nacional.

A la 'tesis Ortega Papa' le han encontrado ciertos paralelos y pareceres Wojtyla-Polonia comunista, que su más cercano “rival” latinoamericano ya se encuentra en otros oficios en Roma, que la iglesia católica cubana es muy débil para futuras contradicciones con la curia romana y que nuestro cardenal, por haber estudiado en Canadá, domina perfectamente el inglés y cuenta con el apoyo de los religiosos anglosajones, entre otros razonamientos.

A esa lista de razones habría que agregar otra particularmente interesante, según las fuentes consultadas, y que no es otra que la satisfacción que pudiera experimentar el presidente Fidel Castro por tamaño nombramiento de un paisano suyo.

Tiempo al tiempo. Aguardemos sólo unos días más para conocer si quien dirigirá los destinos de los católicos en el mundo prefiere cerdo asado con arroz moro o se inclina hacia las pastas.

DTC INT

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