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Viernes
15 de abril de 2005
El
empate en las elecciones de la OEA descubrieron la división
del continente en dos bloques
América,
dividida
Por
Carolina Caro
América está dividida. El empate en las elecciones
a la dirección de la Organización de Estados Americanos
(OEA) mostraron al mundo un continente alineado en dos bloques:
los "amigos" de EEUU y los que se "rebelan"
contra su poder. Parece que Washington pierde liderazgo en la región,
porque, por primera vez en la historia de la organización,
su apoyo a un candidato no ha significado su triunfo.
El
próximo 2 de mayo se repetirán las elecciones a la
Secretaría General de la OEA, tras el empate del lunes pasado
entre los dos candidatos, el mexicano Luis Ernesto Derbez y el chileno
José Miguel Insulza. Hasta
cinco votaciones se llevaron a cabo en la sesión del lunes,
todas ellas con el mismo resultado, el empate.
La
retirada del salvadoreño Francisco Flores de la contienda
en el último momento produjo una repartición de votos
que demostraron dos cosas: que los países centroamericanos
no están tan unidos como se pensaba, puesto que no se pusieron
de acuerdo para votar como un frente único, y que Hugo Chávez,
presidente de Venezuela, cada vez tiene más apoyos en la
región, a pesar de la campaña estadounidense contra
el mandatario.
El
más perjudicado por el giro de los acontecimientos tras la
retirada de Flores fue Chile. Insulza había acumulado un
total de 19 votos comprometidos -necesitaba 18 de los 34 países
que forman la OEA- mientras el resto de los apoyos se repartía
entre los otros dos candidatos.
Los
votos del salvadoreño se dirigieron hacia Derbez. Pero esto
no debía preocupar a Insulza, ya que acudía a las
elecciones con el respaldo suficiente. ¿Qué fue lo
que provocó el empate si todo estaba ya prácticamente
decidido?. La respuesta se resume en un solo sujeto: Washington.
El apoyo de Venezuela a Insulza provocó que EEUU iniciara
una campaña de presión, especialmente sobre los países
del Caribe, para que cambiaran su voto. No podía permitirse
un fracaso "a manos" de Chávez.
A
pesar de que no consiguió lo que se proponía, puesto
que su candidato no se impuso al chileno, sí logró
cambiar el voto de dos países, Bahamas y Haití, y
lograr un empate que le concede el intervalo de tiempo suficiente
para desplegar sus armas de persuasión.
Un
nuevo escenario. Las elecciones del 2 de mayo se celebran
en un nuevo escenario. En primer lugar, abre la puerta a nuevos
candidatos. En segundo lugar, sitúa a México en una
situación más afianzada, no sólo porque sabe
que EEUU se asegurará de cambiar el voto de los países
del Caribe (13 en su conjunto) en su favor sino porque se celebran
después de la votación en la ONU sobre una resolución
contra Cuba, propuesta por EEUU, por la situación de los
derechos humanos.
La
votación en la ONU tiene, y mucho, que ver con las elecciones
en la OEA. Parecía que México iba a abstenerse, sin
embargo, cuando las relaciones con la isla caribeña empezaban
a estabilizarse, decidió apoyar a EEUU y votar a favor de
la resolución. Sin duda un guiño a Washington para
asegurarse su voto el 2 de mayo.
Para
Insulza las cosas se ponen cada vez más difíciles.
El apoyo de Venezuela no le beneficia en nada. No sólo en
la OEA sino en sus relaciones diplomáticas con el país
norteamericano.
En
Perú, que ha anunciado que está estudiando la posibilidad
de presentar un candidato propio, se barajan dos nombres, su canciller
Manuel Rodríguez o Alan
Wagner, secretario de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Panamá
y Nicaragua también están analizando la posibilidad
de apuntar a un aspirante.
La
próxima votación puede estar más reñida
aún que la anterior, con la aparición de nuevos aspirantes
que repartirían los votos de los 34 países que forman
la organización. Quizá EEUU retire su respaldo al
mexicano y se lo conceda a uno de los nuevos aspirantes, descartando,
eso sí, al favorito de Venezuela que, en principio seguiría
apoyando a Insulza.
La
difícil situación de la OEA. La OEA afronta
desde hace años una preocupante crisis económica,
con un presupuesto anual de 79 millones de dólares (59,3
millones de euros), de los que EEUU aporta el 59,5%. Estos fondos
son insuficientes para las responsabilidades y obligaciones que
han asignado a la OEA las recientes Cumbres de las Américas.
En su dimensión política las cosas no van mejor. Al
desprestigio internacional que provocó la dimisión
del anterior secretario general, el costarricense Miguel Ángel
Rodríguez, que se enfrenta a delitos de corrupción
en su país, se une el hecho de que la OEA siempre ha sido
criticada por su sumisión a EEUU, algo por otro lado entendible
atendiendo a los datos económicos.
Algunos
analistas señalan que la OEA es un instrumento de Washington
para mantener el control sobre América Latina, mientras que
los países de la región utilizan este organismo para
evitar una mayor incursión de los estadounidenses mediante
una reglamentación jurídica.
RGN
PLT
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