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Viernes
15 de abril de 2005
Diversos
informes aseguran que El Estado Vaticano se encuentra en números
rojos
Las
finanzas jugarán un papel importante en la elección
del próximo Papa
Por
Peter Kent
Los últimos
días, la prensa estadounidense se ha hecho eco de distintos
trabajos de los problemas financieros que aquejan al Vaticano. Según
las cuentas públicas de los últimos dos años,
tanto la Santa Sede como el Estado Vaticano se encontrarían
en números rojos.
Estos
desfases no se producían desde 1993, año que tras
23 ejercicios seguidos de pérdidas, Juan Pablo II impulsó
un cambio en el Código de Financiación de la Iglesia,
que forzaba a las diócesis de todo el mundo a apoyar con
su dinero a la Santa Sede. Desde finales del pasado siglo, las iglesias
que más han contribuido a la financiación del Vaticano
son las de EEUU y Alemania. Y algunos de los componentes de los
Consejos Cardenalicios de estas dos naciones habrían seguido
muy de cerca en los dos últimos años las cifras del
cardenal Sergio Sebastiani todavía responsable de la contabilidad
del Estado papal.
De
hecho, fuentes católicas españolas aseguran que los
estadounidenses y los alemanes han mantenido reuniones separadas
en los últimos años de la vida de Juan Pablo II e
impulsado la necesidad de emprender algunas reformas en los sistemas
de financiación, y han defendido la idea de incluir esquemas
de control de gastos.
Este
mismo martes, según un artículo publicano por la agencia
Associated Press, los componentes del Colegio Cardenalicio sostuvieron
una reunión con Sebastiani para hablar del presupuesto del
año fiscal 2005, que para el Vaticano concluye en junio,
y de la presentación de las cuentas correspondientes a 2004
que tendrá lugar bajo el mandato del nuevo Pontífice.
Según las cifras de 2003, último año disponible,
el Vaticano habría obtenido ingresos procedentes de donaciones,
en su mayoría, de 203,6 millones de euros, con unos gastos
de 213,2 millones.
Edward
Egan. El arzobispo de Nueva York, Edward Egan, que no figura
en las listas de posibles papables tendrá, sin embargo, una
notable influencia en este cónclave. Y será así
porque su nombramiento como responsable de una de las principales
diócesis del mundo fue hecho personalmente por Juan Pablo
II, para arreglar las cuentas del catolicismo de EEUU.
INT PLT FZM
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