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Viernes
15 de abril de 2005
El
proceso de paz en Colombia, en su momento más crítico
Los
paramilitares se adueñan del futuro de Uribe
Por
Carolina Caro
La situación de paz que ha logrado Álvaro Uribe en
Colombia y que le ha situado como uno de los presidentes con mayor
popularidad de la región puede llegar a su fin. Mientras
los guerrilleros desmovilizados piden más dinero, los paramilitares
amenazan con dejar la mesa de diálogo y volver a las armas.
El mayor logro de Uribe puede convertirse en su mayor fracaso.
Si el proyecto de ley "justicia y paz" es aprobado en
el Congreso, los guerrilleros volverán a armarse. Con el
proyecto de ley para permitir la reelección de los presidentes
en proceso de aprobación, Álvaro Uribe se enfrenta
a un momento crítico en su administración. Si el plan
fracasa el presidente recibirá un duro golpe del que no podrá
recuperarse a tiempo ante la inminente cercanía de las elecciones,
en mayo de 2006.
Este
proyecto de ley ha sido debatido esta semana en el Congreso y ha
superado el primero de los debates, sin embargo, uno de los puntos
que garantizaban el diálogo con la guerrilla ha sido rechazado
por los diputados. Los desmovilizados no serán considerados
como delincuentes políticos, algo que les eximía de
ser extraditados a otros países y que dejaba abierta la posibilidad
del indulto.
Los
paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) lo han
dejado claro, no aceptarán una ley que les retire sus "derechos
políticos" y que permita su extradición a EEUU.
La última etapa del proceso podría echar por tierra
los avances logrados desde su puesta en marcha en julio de 2003.
Álvaro
Uribe se encuentra, pues, en una encrucijada al recibir presiones
desde dos frentes. Por un lado, las organizaciones humanitarias
y las víctimas, que consideran que la ley de justicia y paz
deja impune delitos graves contra la humanidad ya que contempla
penas máximas de ocho años para los desmovilizados
que hayan incurrido en delitos muy graves. Por otro, los guerrilleros,
que aseguran que el tema de la extradición no es negociable
y que no aceptarán una ley que no les garantice la reincorporación
total a la vida civil.
El
líder de las AUC, Ernesto Báez, está a la espera
de la decisión que tomen el Congreso y el Senado respecto
a esta ley, que podría sufrir algún cambio. Si la
ley se aprueba tal y como está en este momento, volverán
a la montaña.
Salvatore
Mancuso, anterior jefe político de las AUC que se acogió
al programa de reinserción, se ha mostrado en contra de una
ley que, si no contempla el delito político, "no tiene
ni pies ni cabeza".
En
una entrevista al diario El Meridiano de Córdoba
Mancuso declaró que "sería una insensatez, y
una irresponsabilidad con el futuro de Colombia, que la ley cercene
a los desmovilizados de las AUC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC), y el Ejército de Liberación Nacional
(ELN) (...) sus derechos políticos". Sin embargo, asegura
que la guerrilla debe seguir dialogando y que él, personalmente,
no está de acuerdo con la amenaza de Báez de volver
a las armas porque "no es parte de la solución que Colombia
está reclamando". "He dicho adiós a las
armas no para retomarlas al día siguiente", concluyó
Mancuso.
El
presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ha manifestado que
no cederá a las presiones de los paramilitares y que la ley
de "justicia y paz" seguirá adelante en el Congreso.
El mandatario,
además, afirma que estarán dispuestos al diálogo,
siempre y cuando cesen las hostilidades.
El pasado 5
de abril, un grupo de ex guerrilleros desmovilizados tomó
la sede del Ministerio del Interior para pedir más ayudas
económicas. Aseguran que el subsidio de tres meses que les
otorgó el Gobierno se les ha acabado y que necesitan más
apoyo económico para iniciar procesos productivos que les
permitan reincorporarse a la vida civil. El grupo aseguró
que Uribe no está cumpliendo con lo prometido en el pacto.
La policía
consiguió poner fin a la pequeña revuelta.
El alcalde de
Bogotá asegura que estos ex paramilitares son "una bomba
de tiempo" porque Uribe ha concentrado un gran número
de ellos en esa ciudad y suponen una amenaza para la seguridad de
los ciudadanos.
Todo son problemas
para llegar a un estado de paz total en Colombia. Hay que recordar
que, mientras el Gobierno continúa con el plan de paz, los
guerrilleros de las FARC continúan asesinando cada semana.
El ELN, también continúa sus operaciones mientras
dialoga con el Gobierno y afirma que no dejará de secuestrar
porque necesita financiarse.
Por tanto, la
situación es extrema. Si bien es cierto que la seguridad
en el país ha mejorado desde julio de 2003, año en
que se inició el proceso de desmovilización, la guerrilla
se niega a poner fin a las hostilidades a la vez que el Gobierno
no negociará con aquellos que aún utilicen la violencia.
A pesar de que
el crecimiento económico ha sido favorable desde que Uribe
llegó a la Presidencia -en 2004 estuvo en torno al 4%- el
tema de la seguridad continúa siendo un problema para captar
inversión extranjera. Durante esta semana pasada el presidente
colombiano ha viajado a China y Japón para conseguir atraer
a los empresarios, como ya han hecho Chile y México, ya que
el mercado asiático se está abriendo al mundo y se
está convirtiendo en el objetivo de muchos países
de la región. El comercio bilateral con China creció
un 75% en 2004.
En China, Uribe
no encontró mucha dificultad ya que los chinos están
priorizando sus relaciones con América Latina y Colombia
es un país en el que ya cuentan con una inversión
de 10.000 millones de dólares (7.802 millones de euros).
Sin embargo, los nipones le advirtieron que no invertirán
en el país andino a no ser en condiciones plenas de seguridad.
Aún está reciente el recuerdo de un industrial japonés
que fue secuestrado por las FARC en 2001 y asesinado en 2003.
Por tanto, una
ruptura del proceso de paz no sería un asunto político
únicamente, afectaría directamente a la economía
cuando parece que el país comienza a fortalecer su situación
de estabilidad.
Hasta el 31
de marzo 6.881 paramilitares se han acogido al programa oficial
de reinserción.
CLB
PLT
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