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Viernes
15 de abril de 2005
El
Partido de los Trabajadores de Brasil asume la ortodoxia económica
defendida por Palocci
El
arriesgado viaje de Lula de la izquierda al centro
Por
G. V.
El Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) ha cambiado. Mientras
que el discurso público continúa exaltando los valores
ideológicos de la izquierda, las actuaciones económicas
se orientan hacia el centro. El mantenimiento de unos tipos de interés
altos y la disciplina fiscal se han convertido en las consignas
del Ministerio de Economía, unos principios que poco tenían
que ver con el lema original del PT: la ruptura con el modelo neoliberal.
Pero el partido se ha plegado a los deseos de Lula y ha cambiado
su programa político para ajustarlo a la política
económica ortodoxa del Gobierno. Una actitud que ha enojado
al 40% de sus militantes.
La
decisión del PT la han tomado los sectores mayoritarios y
moderados del partido, que según algunas estimaciones lo
conforman entre el 60% y el 70% de los militantes. El resto, según
algunos observadores políticos, podría volverse contra
Lula y convertirse en un duro adversario a su izquierda que ponga
en peligro su reelección en las elecciones presidenciales
de 2006; objetivo en el que trabaja a destajo todo su gabinete.
Pero
no lo tienen demasiado claro. Durante el encuentro del PT en Río
de Janerio en el que se decidió el cambio de programa para
asimilar la política económica del Gobierno, el jefe
de la Presidencia, José Dirceu, mantuvo reuniones reservadas
con varios grupos de militantes a los que les reconoció que
la continuidad de Lula al frente de la Presidencia no estaba garantizada.
Consciente de que necesitará mucha ayuda, Dirceu pidió
generosidad para aceptar la
coalición con el Partido del Movimiento Democrático
Brasileño (PMDB) en los diferentes estados y sacrificar candidaturas
del PT "en nombre del proyecto nacional de conducir a Lula
a la Presidencia".
El
ministro más influyente del Gobierno, junto con el de Economía,
Antonio Palocci, parece convencido de que el PT no volverá
a ganar las elecciones si no hay una amplia alianza de centro izquierda.
De forma que hay que mimar a los aliados actuales para que no se
vayan a otro bando o hagan uno propio como ya lo hizo a finales
de 2004 el
Partido Popular Socialista (PPS).
El
PPS abandonó la coalición por discrepancias en la
política económica, y no sólo restará
apoyos a Lula sino que además sumará un nuevo rival.
El mismo fin de semana que el PT decidía abandonar sus tradicionales
postulados ideológicos en materia económica, esta
formación anunciaba la candidatuda de su principal líder,
el diputado Roberto Freire, a los comicios presidenciales que se
celebrarán el próximo año. Freire aseguró
que "nuestra
candidatura forma parte de un proyecto que busca un entendimiento
entre las fuerzas políticas que están contra este
gobierno continuista", en referencia a la política económica
de Lula y a su parecido con la que llevó acabo el ex presidente
Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) del Partido de la Social Democracia
Brasileña (PSDB), el principal adversario del presidente
brasileño desde 1994.
La
sombra de Cardoso. A la dirección del PT le sientan
muy mal estas comparaciones y no le gusta verlas expuestas en la
prensa. El presidente de esta formación José Genoino,
ha iniciado estos últimos días una defensa a ultranza
de sus siglas y a través del portal del partido se han difundido
varias entrevistas y declaraciones en las que asegura que existen
importantes diferencias pragmáticas y estratégicas
entre ambas formaciones políticas, el PT y el PSDB, y también
se esfuerza en desmentir las acusaciones sobre el presunto comportamiento
"exclusivista y hegemonista" del partido lanzadas por
Cardoso.
Genoino
afirma que el PT está reformando el Estado y que por eso
"en la propuesta de la mayoría del partido (en referencia
a la aprobación del nuevo programa) estamos reafirmando el
carácter republicano y democrático del PT en sus relaciones
con la sociedad y con el poder público".
Mientras,
Cardoso continúa calentando el ambiente. En una de sus últimas
declaraciones, el líder del PSDB y posible candidato a la
Presidencia, aseguró que la situación de su partido
ante los próximos comicios era mejor de lo que se podría
esperar debido a la actitud de Lula del que asegura que "se
equivoca demasiado". Estas palabras han sentado muy mal en
el PT. Los diputados petistas creen que la intención del
ex presidente es adelantar la campaña electoral. Y parece
que lo está consiguiendo.
En
esta última semana, el ambiente político ha estado
muy animado. Desde que el PT dio el fin de semana pasado un giro
de 180 grados y decidió hacer añicos la premisa adoptada
hace cuatro años de romper con el modelo económico
neoliberal, las críticas al presidente brasileño han
obligado a sus aliados y amigos a salir en defensa de Lula. Pero
no es el único vapuleado. También de Palocci se están
diciendo muchas cosas.
Ayer
mismo, aprovechando todo este revuelo, varios centenares de campesinos
sin tierra ocuparon el Ministerio de Hacienda por sorpresa para
reclamar fondos para la reforma agraria. Tras los nervios iniciales,
finalmente una comisión de los manifestantes fue recibida
por funcionarios del Ministerio a los que les expusieron sus reivindicaciones.
Quieren que el Gobierno libere 2.000 millones de reales (606 millones
de euros) que el Ejecutivo congeló en marzo del presupuesto
para la mencionada reforma.
Las
críticas a la política económica de Palocci,
que son la base del descontento de parte de los militantes del PT
y el electorado de Lula, también han hecho reaccionar a ex
colegas. El ex ministro de Hacienda Pedro Malan, ha defendido en
unas recientes declaraciones en público el régimen
de las metas de inflación que se ha auto impuesto el Gobierno
de Brasil y que ha provocado que el Banco Central haya iniciado
una agresiva lucha contra el alza de los precios que ha provocado
el incremento de los tipos de interés de referencia hasta
colocarlos en el 19,25%, la mayor tasa del mundo. Y un porcentaje
que está pasando factura al crecimiento para desconsuelo
de empresarios y trabajadores.
El cambio de
programa del PT lleva implícito la aprobación de esa
política monetaria que tantos disgustos está dando
a los sectores sociales del país. Esta actitud podría
perjudicar las aspiraciones políticas de Lula. En este momento,
parece obvio que el mayor partido de izquierdas de Latinoamérica
ha girado hacia el centro, y en el camino podrían perderse,
según algunos observadores, hasta el 30% de los militantes.
BSL PLT
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