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Viernes 15 de abril de 2005
Posada con posada Por
Aurelio Pedroso
Que gente inocente deba pagar con su vida la “hazaña” de un terrorista es más que suficiente como para condenar a éste al menos con una perpetua con las fotos de sus víctimas en la celda, si es que alcanza el espacio. Tal es el caso del cubano Luis Posada Carriles, autor confeso de la voladura de un avión civil de Cubana de Aviación en 1976 con 73 pasajeros, ninguno en funciones militares, y entre los que se encontraba un equipo de jóvenes atletas que regresaba a casa. Al parecer, una filtración ha dado cuenta de su presencia en territorio de EEUU, luego de un verdadero juego al escondite por Centroamérica después de que por “humanidad” ( y nunca por los cuatro millones negociados) la ex mandataria panameña Mireya Moscoso le concediera el indulto a Posada y a tres de sus colaboradores, quienes guardaban prisión porque pensaban volar por los aires al presidente Fidel Castro de visita en el istmo durante la X Cumbre Iberoamericana del año 2000. Luis Posada Carriles se encuentra esta semana en Miami, según ha declarado recientemente el líder cubano, quien según sus palabras ha invitado al presidente George W. Bush y a la Unión Europea al debido pronunciamiento ahora que en Ginebra se acaba de condenar al Gobierno de la isla por el tema de los derechos humanos. Pero hasta el momento ni el uno ni los otros han dicho ni media palabra sobre Posada Carriles. Posada el terrorista muy probablemente acabe encontrando posada en un país que se atribuye la conducción de la lucha antiterrorista a escala mundial. Así estamos. Parece ser cierta esa teoría de que existen terroristas malos y también buenos. CBB
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