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Viernes
22 de abril de 2005
El
presidente brasileño asegura en unas declaraciones que el
ALCA ya no está en su agenda
Lula
da un susto a Washington
Por
G. Velasco
En Washington no se lo podían creer. Tampoco en Miami desde
donde partió esta semana hacia Brasilia una delegación
presidida por la secretaria del Estado de Florida, Glenda Hodd,
para hacer campaña a favor de esta ciudad como candida a
ser sede del Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA) y tantear la predisposición del Gobierno de Lula a
seguir negociando la puesta en marcha de este proyecto. Según
ha asegurado a Americaeconomica.com uno de los miembros
de esta misión, la Administración brasileña
mostró su compromiso de seguir adelante. Pero horas después,
Lula aseguraba que el ALCA no estaba en su agenda. La sorpresa fue
mayúscula.
A
pesar de que Lula llegó al poder haciendo campaña
contra el ALCA, un plan que calificó como "un proyecto
de EEUU para anexionarse a Latinoamérica", esta es la
primera vez desde que inició su mandato hace ahora casi dos
años y medio que el mandatario hace mención a su escaso
o nulo interés en avanzar en esta estrategia de integración
regional impulsada por Washington y que se tenía que haber
puesto en marcha en enero de este año según el calendario
previsto. De Hecho, Brasil es co presidente del ALCA junto a EEUU,
un mecanismo que se creó para intentar solventar las diferencias
entre ambos países.
Sus
declaraciones causaron un gran revuelo, pero pocas horas después,
el portavoz de la cancillería brasileña matizó
las palabras del presidente: "(Lula) no quiso decir que Brasil
no esté interesada en el ALCA o que quiere retirarse sino
que en los últimos dos años Brasil ha recurrido a
nuevas formas de negociación".
Las
palabras del mandatario brasileño fueron las siguientes:
"Desde hace dos años no se discute el ALCA en Brasil.
Lo quitamos de nuestra agenda. ¿Y cómo? Fortaleciendo
el Mercosur, creando la Comunidad Sudamericana de Naciones y tratando
de establecer una nueva forma de relacionarse entre los países
de América del Sur". Esta fue la frase textual que dijo
Lula durante su intervención en el congreso de la Organización
Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) que se celebró
el miércoles en Brasilia. Quizá las peculiaridades
del público animaron a Lula.
Precisamente
un par de días antes de estas declaraciones, los ministros
de Exteriores de los 12 países latinoamericanos que integran
el proyecto de la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN) se reunieron
en Brasil con el fin de dar forma a este nuevo bloque que pretende
emular el ejemplo de la Unión Europea (UE) y convertir el
subcontinente en una zona de libre comercio con unas infraestructuras
físicas y una red energética común y dotada
de una organización política integrada. El CSN es,
además un buen caldo de cultivo para la puesta en marcha
de la Alternativa Bolivariana al ALCA (ALBA), que impulsa el presidente
venezolano, Hugo Chávez. Una iniciativa que tiene como único
objetivo dar la espalda a Washington.
Sorpresa.
Parece obvio que la aclaración del portavoz de la
cancillería brasileña era necesaria. Pero no impidió
que los impulsores del ALCA se llevaran un buen susto. Entre ellos
están los propios empresarios brasileños. En un reciente
informe publicado por la Federación de Indistrias del Estado
de Sao Paulo (Fiesp) se admite que el Mercosur es un freno para
Brasil en las negociaciones para crear el ALCA y concretar un acuerdo
con la Unión Europea (UE).
La
delegación de Florida que visitó esta semana Brasil
también estaba boquiabierta. Las palabras del presidente
llegaron a sus oídos justo a su regreso a Miami. El presidente
ejectutivo del ALCA Florida, Jorge Arrizurieta, quien participó
en esa misión, reconoció a Américaeconomica.com
que las declaraciones le sorprendieron, "más aún
cuando el Gobierno brasileño nos comunicó todo lo
contrario".
Arrizurieta
califica de "interesante" el hecho de que un portavoz
del Ministerio de Exteriores haya tenido que salir a aclarar el
mensaje del presidente. Según él, este tipo de cosas
"suele formar parte de estos procesos de negociación".
El
presidente ejecutivo del ALCA explicó que la delegación
mantuvo un encuentro con el ministro de la Presidencia de Brasil
y la mano derecha de Lula, José Dirceu, quien les comunicó
la intención del Gobierno de Brasil de seguir adelante con
las negociaciones.
Las
palabras de Lula causaron aún más estupor por el momento
en el que se pronunciaron. Además de la visita de esta delegación
de Florida, la semana que viene se trasladará a Brasilia
nada menos que la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice.
Y su principal misión es precisamente preparar una reunión
bilateral entre Brasil y EEUU que se celebrará previsiblemente
en junio o julio y que tiene como objetivo exclusivamente desbloquear
las negociaciones del ALCA. La visita de Rice ha sido concienzudamente
preparada por el Gobierno de Brasil. Hace unos días una delegación
de la Administración de Lula viajó a Washington para
concretar los detalles.
Otra
cosa es que finalmente el encuentro se produzca. En febrero de 2005,
los representantes de Brasil y EEUU se reunieron para intentar desbloquear
las conversaciones y se fijó un encuentro para el mes de
marzo que finalmente fue cancelado.
La
reunión. Pero quizá ahora cambien las cosas,
a pesar de que las palabras de Lula hacían pronosticar lo
contrario. Arrizurieta se muestra convencido de que esta vez sí
se celebrará la reunión y atribuye la falta de fecha
al hecho de que todavía no estén preparados todos
los detalles, "por eso no se ha fijado de forma definitiva
pero se hará probablemente tras la visita de Rice".
El funcionario del ALCA cree que durante la visita de la secretaria
de Estado de EEUU "se declarará que desde el punto de
vista político, el ALCA es una prioridad tanto para Brasil
como para EEUU". Y agrega, "si se produce finalmente la
reunión podría anunciarse algún paso importante".
Puede
que haya acuerdo político, pero las dificultades que han
impedido avanzar siguen ahí. Esta misma semana, para acabar
de rematar el rifirrafe generado por las declaraciones de Lula,
la Agencia de Contabilidad del Congreso (GAO) de EEUU presentaba
un informe sobre la marcha del ALCA a petición de la Cámara
baja.
En
su estudio, esta organización afirma que EEUU y Brasil son
los principales responsables del fracaso de la puesta en marcha
de este proyecto. La actitud de Lula durante la visita de Rice podrá
desmentirlo por la parte brasileña.
Por
la de EEUU ya se ha encargado de hacerlo la Oficina del Representante
para el Comercio Exterior (USTR) que afirma que el informe "no
ha dado suficiente importancia a los esfuerzos de EEUU para hacer
progresos".
La USTR afirma
que el estudio sobre el ALCA refleja de forma muy pobre los progresos
y los problemas que ha habido en las negociaciones en los pasados
dos meses, "lo que es un hecho desafortunado dado el papel
tan importante que tiene el GAO en informar al Congreso y al público
en general sobre los asuntos de la política pública".
A la USTR lo
que más le ha molestado es la afirmación de que tanto
Brasil como EEUU son los culpables de la lentitud de las negociaciones,
y en concreto destaca la postura estadounidense sobre las ayudas
agrarias, el acceso a los mercados agrícolas y la propiedad
intelectual. Según este departamento, "falta una descripción
del contexto en el que se desarrollan las conversaciones y omite
o rebaja los pasos clave que ha realizado EEUU en 2003 y en 2004
para avanzar en las negociaciones".
La respuesta.
La GAO contesta y explica que su afirmación de que
Brasil y EEUU son los responsable del bloqueo de las negociaciones
está basada en la evidencia, "tenemos claros indicios
de que EEUU y Brasil jugó un papel clave en la dinámica
de las negociaciones como presidentes del ALCA y como promotores
de diferentes visiones (del ALCA)", y añade que "los
desacuerdos entre estos dos países fueron la causa más
importante del actual impasse (en las negociaciones)".
Algunos observados
estadounidenses cercanos a las negociaciones del ALCA se muestran
de acuerdo con la USTR y afirman que el estudio "no hace suficiente
hincapié en lo que realmente se está discutiendo en
estas negociaciones, en las que 34 países voluntariamente
se han reunido para completar el acuerdo de libre comercio más
grande del mundo", y agregan que "pensar que esto se puede
hacer en poco tiempo no es real".
Parece que el
ALCA sigue vivo a pesar de todo. O al menos se están tomando
muchas molestias para que así sea, sobre todo desde Washington.
El presidente George Bush necesita urgentemente nuevos mercados
para sus empresas que estimule las exportaciones y el crecimiento
económico, y así se lo ha dicho esta misma semana
a los congresistas, a quienes les ha presionado para que aprueben
el tratado de libre comercio con Centroamérica (Cafta). Un
paso más para lograr imponer el ALCA en la región.
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