Viernes 15 de abril de 2005


El único fabricante de automóviles del Reino Unido está a punto de desaparecer

El ocaso de Rover

Por Alberto Miguel Arruti


La industria del automóvil y la construcción naval son dos de los pilares en los que se asienta la industria siderúrgica. El primero de estos pilares, el automóvil, atraviesa por una serie de graves tensiones y dificultades.

En este momento, MG Rover, que es el único fabricante de coches del Reino Unido, se encuentra a punto de desaparecer. Casi 5.000 empleados de la empresa perderán su puesto de trabajo. Había una esperanza, más o menos remota, y era que el fabricante chino SAIC (Shanghai Automotive Industry Corp) adquiriese la empresa británica. Pero esta operación no ha podido llevarse a cabo. Además de los empleados de la propia empresa, que perderán su puesto de trabajo, otros 15.000 empleos de la industria auxiliar, que suministra a Rover, están en trance de desaparecer.

Y todo esto se produce, cuando nos encontramos a menos de un mes de las elecciones británicas, lo que sin duda influirá en las mismas. Así lo ha reconocido Tony Blair, quien se ha apresurado a hacer una serie de promesas para aminorar los efectos de esta crisis. En los últimos años, el Reino Unido ha visto cerrar plantas de coches de Jaguar, Opel y Ford.

Rover pierde al mes 25 millones de libras (36,6 millones de euros), lo que ha asustado al posible comprador chino SAIC, quien ha optado por otra posibilidad. Para producir en China dos modelos de Rover, SAIC pagó 67 millones de libras (98,25 millones de euros) por los derechos sobre la tecnología de fabricación. Se da así la contradicción de que Rover cierre en el Reino Unido, pero coches Rover sigan saliendo al mercado, fabricados en China y por chinos.

MG Rover es el resultado de la fusión de distintas marcas británicas, como Austin, fundada en 1905, Rover, cuya primera actividad en 1887 consistió en fabricar bicicletas, o Jaguar que, en 1992, comenzó fabricando sidecares. Las dos guerras mundiales convirtieron a estas empresas en importantes proveedores de los gobiernos aliados. Después vinieron las vacas flacas. Y hoy este cierre puede ser un símbolo del ocaso de Europa y, en consecuencia, de la sociedad de bienestar.

La construcción naval se traslada a Extremo Oriente. Los países productores son, sobre todo, Corea del Sur, Japón y China. Salarios más bajos, disciplina laboral y menos exigencias sociales, hacen que la industria vaya, progresivamente, deslocalizándose. Y el centro de la economía se convierta en la creatividad y en el poder de invertar, en definitiva en el I+D, investigación y desarrollo. Pero también en este campo Europa se encuentra frente al Tercer Mundo. La India forma a los mejores informáticos. Nos encontramos frente a una economía globalizada, en la que la competencia es la principal característica.

Desde hace cinco años, Rover, busca desesperadamente un socio fuerte para poder permanecer en el mercado. Pero ese socio no aparece. En el año 2003 se firmó una alianza con el fabricante indio Tata, pero esta alianza fue un fracaso. La empresa británica ha sobrevivido estos últimos años gracias al crédito de 500 millones de libras (733 millones de euros), que BMW le concedió. Ahora no parece que exista ninguna esperanza. Y el Gobierno británico sólo puede presentar un plan de bajas incentivadas y prejubilaciones.

Un ejemplo más de las dificultades que se presentan a los países de la Unión Europea. Un ejemplo más de un mundo en cambio al que urge adaptarse para sobrevivir.


   

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