Viernes 22 de abril de 2005


Lucio Gutiérrez, el séptimo presidente caído en el país en nueve años

Alfredo Palacio, una incógnita para Ecuador

Por Carolina Caro

Alfredo Palacio es el nuevo presidente de Ecuador. La línea que seguirá su Gobierno es todavía una incógnita. El que fuera vicepresidente de Lucio Gutiérrez es conocido por su oposición a la política del ex mandatario al que acusa de haber olvidado pagar la deuda social. Palacio, que se define como independiente y sin afiliación política, ha tranquilizado a los inversores al nombrar un ministro que ha declarado que mantendrá la dolarización. Sin embargo, la comunidad internacional está intranquila y pide la vuelta a la constitucionalidad.

Su llegada al Gobierno fue propiciada por un asesor de Gutiérrez que le recomendó, pero hace un año sus diferencias comenzaron a ser visibles.

Y ya van siete presidentes en nueve años. Este es el panorama político de Ecuador. A pesar de que la Fiscalía ecuatoriana ha presentado una orden de arresto contra Lucio Gutiérrez, Alfredo Palacio, elegido nuevo presidente, le entregará un salvoconducto para que pueda salir del país con destino Brasil, donde Lula le ha concedido asilo político. Todo son preguntas sin respuestas ahora en el país. Si el nuevo Gobierno sigue la línea de Gutiérrez, las protestas podrían volver a las calles. Si hace algún cambio, la comunidad internacional le retirará su apoyo y los inversores se irán del país.

Todo es incertidumbre. EEUU de momento no ha reconocido al nuevo Gobierno, y es difícil que lo haga, ya que Gutiérrez, según el jefe del comando conjunto de EEUU, Richard B. Myers, era uno de sus principales aliados en la región. Fidel Castro era de esta opinión y afirma que se ha destituído al "aliado del imperio". Condoleezza Rice ha dejado claro que la solución pasa por convocar elecciones presidenciales y lograr la paz por la vía democrática, algo que Palacio de momento no está dispuesto a hacer.

La UE ha emitido un comunicado en la misma línea que EEUU, sin reconocer al nuevo Gobierno y pidiendo la vuelta a una situación constitucional.

La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión de urgencia el jueves para tratar el tema, y decidió dar un plazo de 24 horas al nuevo Ejecutivo ecuatoriano para que justifique la destitución del ex presidente. El organismo ha aplazado su reunión del viernes para decidir su postura. En los círculos financieros del país están preocupados por la actitud que pueda tener la OEA, ya que algunos rumores apuntan a que no reconocerá al nuevo Gobierno. Al cierre de esta edición, no se conocía la postura del organismo.

Sin embargo, el país vuelve poco a poco a la normalidad después de la convulsión social de los últimos días, como se ha demostrado en la Feria de Turismo de Cuenca que se ha desarrollado sin ningún incidente. Pero los observadores son cautos y están atentos a la aptitud de la OEA con el nuevo Gobierno y advierten que en el día de hoy todavía no hay Corte Suprema ni se sabe qué pasará con el Congreso.

El sentimiento general en los círculos políticos y económicos es el de preocupación. Aunque todos coinciden que la estabilidad vuelve al país, ninguno asegura que esta situación solucione por completo la crisis.

La protesta popular, aunque minimizada, prosigue. En este frente se ha creado una Asamblea Popular y el Comité de Refundación de la República que exigen que el Gobierno declare la deuda en mora, finalice la cooperación con el Plan Colombia, la retirada del tratado de libre comercio con EEUU y la disolución del Congreso.

Por el momento, Palacio ha comenzado a nombrar un nuevo gabinete de ministros que puede aclarar la línea del nuevo Gobierno. En el Ministerio de Economía ha colocado a Rafael Correa que, en su primera comparecencia pública, ha asegurado que seguirá con la dolarización, aunque la considera un error, y que se centrará más en el financiamiento del desarrollo social y no tanto en el pago de la deuda pública, como hizo el Gobierno de Gutiérrez.

Además, Correa asegura que no cederá a las presiones del FMI, aunque escuchará sus recomendaciones.

Al frente del Ministerio de Interior estará Mauricio Gándara, el que fuera miembro del partido independiente Grupo por la Dignidad y la Soberanía, basado en una oposición férrea al uso de la base de Manta por EEUU en el marco del Plan Colombia.

Este grupo también tendrá representación en la Cancillería con Luis Herrería, editor del diario Expreso de Guayaquil que desde hace meses incluía en sus artículos duras críticas al Gobierno.

La destitución. Unas horas antes de que fuera destituido, Gutiérrez aseguraba que no iba a dimitir porque la crisis era sólo política y no social. Sin duda se sentía seguro porque tenía el respaldo de las Fuerzas Armadas del país. Pero la presión del pueblo, según sus dirigentes, hizo que el Ejército le retirara su apoyo y los acontecimientos se desarrollaron rápidamente.

Cuando el ya ex mandatario había desaparecido del Palacio presidencial, el Congreso convocó una sesión extraordinaria y le destituyó por "abandono del cargo".

Según fuentes del Gobierno de Quito consultadas por Americaeconomica.com, la situación comienza a normalizarse. Las carreteras de acceso a la ciudad, que el miércoles fueron bloqueadas para impedir la entrada de grupos que apoyaban a Lucio Gutiérrez, han sido de nuevo abiertas.

Sin embargo, según la prensa local, los ciudadanos no están satisfechos y siguen pidiendo la dimisión del Congreso al completo, aunque las manifestaciones han cesado.

El nuevo presidente, Alfredo Palacio, ha declarado que convocará una consulta popular lo antes posible acerca de la reestructuración política, el cambio en la Constitución y el tratado de libre comercio con EEUU.

El hecho de que el ex vicepresidente no esté adscrito a ningún partido y que haya mostrado su rechazo a la política de Gutiérrez desde el principio, según los observadores, puede facilitar el camino a la paz social y política.

Los próximos días serán decisivos. Fuentes consultadas por este diario afirman que la presión, desde EEUU principalmente, podría hacer cambiar de opinión a Palacio y convocar elecciones anticipadas. Sin embargo, esto podría ser inviable, ya que las elecciones están previstas a finales del año que viene y el margen de tiempo para celebrar comicios anticipados es estrecho.

Según la prensa local, Palacio ha ordenado el cierre de la frontera del país para evitar la huida de los ex presidentes, lo que ha provocado el desvío de vuelos internacionales con destino Ecuador. La Presidencia no lo ha confirmado.

Fuentes de la Asociación Nacional de Empresarios de Ecuador aseguran que la situación es "terrible" y que están muy preocupados por la repercusión económica que puede tener la crisis.

Gutiérrez, prófugo. La Fiscalía de Ecuador ha dictado orden de prisión contra Lucio Gutiérrez y el ex presidente Abdalá Bucaram por "delito flagrante" en relación a los acontecimientos que le han llevado a su destitución y que ha causado la muerte a dos personas. También ha pedido la detención del ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, Guillermo Castro. La orden prohíbe a los acusados salir del país, sin embargo, según el Partido Roldosista Ecuatoriano, Bucaram se encuentra ya en Panamá, y Gutiérrez permanece en la embajada de Brasil en Quito.

Antecedentes. La destitución de Lucio Gutiérrez no ha sido producto de las manifestaciones de la última semana. Las protestas nos remiten a unos meses atrás cuando ocurrió en Ecuador un hecho que podría considerarse como el que marcó un antes y un después en la situación política del país. El 13 de diciembre, el Parlamento destituyó a 27 de los 31 jueces de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en sesión extraordinaria convocada por Gutiérrez. Para la oposición, los miembros fueron sustituidos por magistrados pertenecientes a sectores afines al Gobierno y afirmaron que convocarían una huelga general si el presidente no volvía a incorporar a los magistrados destituidos en sus puestos, huelga que finalmente no se llevó a cabo.

En los círculos políticos, empresariales, bancarios y periodísticos se denunció entonces que la reestructuración fue inconstitucional porque se aprobó únicamente con una resolución parlamentaria. Los opositores aseguraron que el Gobierno pretendía que el ex mandatario Abdalá Bucaram regresara de Panamá, donde estaba exiliado después de ser destituido por el Congreso por delitos de corrupción. Bucaram es líder del partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), principal aliado del Gobierno de Gutiérrez. El tiempo les daría la razón.

Fue a partir de la reforma de la CSJ cuando los partidos de la oposición comenzaron a definir a Gutiérrez como "dictador".

En el mes de enero se registraron las primeras manifestaciones populares contra el Gobierno en las dos ciudades más pobladas del país: Quito y Guayaquil. Sus alcaldes, Paco Moncayo y Jaime Nebot, respectivamente, encabezaron las revueltas. Durante el mes de marzo, la situación se calmó cuando el ex presidente anunció que negociaría con la oposición la destitución de los jueces y la reestructuración del Poder Judicial.

Sin embargo, la decisión de la CSJ a principios del mes de abril de suspender los juicios contra los ex presidentes Abdalá Bucaram y Gustavo Noboa, acusados de corrupción y exiliados en Panamá uno y en Costa Rica el otro, provocó un levantamiento popular que se mantuvo durante ocho días. Lucio Gutiérrez declaró entonces el estado de excepción en el país y disolvió la CSJ.

La presión internacional y de los sectores políticos y sociales obligó a Gutiérrez a levantar el estado de emergencia. Pero ya nada podía parar a los ecuatorianos. Quito se convirtió en una ciudad sin ley. Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los ciudadanos comenzaron a causar múltiples heridos y dos muertos, entre ellos un periodista chileno.

El miércoles pasado el ex presidente, atrapado en una situación sin salida, después de que el Ejército le retirara su apoyo, huyó a la embajada de Brasil en busca de cobijo.

27 meses de Gobierno. Lucio Gutiérrez ha sido víctima de su propia estrategia. El ex coronel del Ejército encabezó un movimiento indígena y militar en el año 2000 que derrocó al corrupto e impopular Gobierno del democristiano Jamil Mahuad, lo que le catapultaría ocmo candidato preferido a las elecciones de 2003. Las razones principales para la revuelta fueron la dolarización del país, la concesión de la base de Manta a EEUU y la vinculación del país al FMI. Dos años después, fundó el partido Sociedad Patriótica 21 de Enero, lanzando su candidatura presidencial basada en la lucha contra la corrupción, el patriotismo y la defensa de la soberanía nacional y se definió como centro-izquierdista. Entonces contaba con el respaldo los indígenas y de los partidos de izquierda.

Gutiérrez ganó las elecciones en enero de 2003 y formó coalición con el grupo indígena Pachakutik. Una de sus primeras decisiones como presidente fue viajar a Washington para firmar con el FMI una carta de intenciones sobre la privatización del petróleo, la energía eléctrica, la telefonía y los recursos naturales bajo la mirada asombrada de sus aliados políticos. Además, permitió a EEUU continuar utilizando la base de Manta.

A los seis meses de estar en el poder, comenzó a destituir a los ministros del partido indígena y emprendió una reforma fiscal que ampliaba la base de los contribuyentes más pobres y aumentó los impuestos y los precios de la gasolina. También fortaleció la dolarización y estrechó las relaciones con el presidente George W. Bush que vio en Gutiérrez un aliado necesario para frenar la oleada izquierdista que se estaba extendiendo por el hemisferio.

Aquellos que compararon a Gutiérrez con Hugo Chávez por los paralelismos en su trayectoria política, tuvieron que reconocer que el primero fue separando de la línea chavista al mismo ritmo que se iba a acercando a los deseos estadounidenses.

Esto provocó una ruptura con los indígenas y con sus aliados de izquierda y dio un giro hacia la derecha liberal. Fue entonces cuando el Gobierno de Gutiérrez se alió con el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), liderado por Abdalá Bucaram desde el exilio, a quien había prometido llevar ante la justicia.

A partir de ese momento, la oposición fue aumentando sus protestas. El desgaste del ex presidente se hizo cada vez más patente. Gutiérrez se ha encontrado finalmente en la misma situación que él enfrentó cuando formó parte de la revuelta contra Mahuad.


¿Volverá a repetirse el mismo ciclo?

CDR PLT

   

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