| |
|
Viernes
22 de abril de 2005
La
derrota en los comicios regionales provocó la caída
del anterior Ejecutivo
Italia
se prepara para un Berlusconi bis
Por
Michela Romani
En la mañana de hoy viernes terminaron los encuentros entre
el presidente de la República italiana, Carlo Azeglio Ciampi,
y las fuerzas políticas del país para decidir si se
formará un nuevo Gobierno o se convocarán elecciones
anticipadas, después de que el primer ministro, Silvio Berlusconi
anunciara finalmente su dimisión el pasado miércoles.
Parece
ya seguro que Ciampi encargará a Berlusconi formar un nuevo
Ejecutivo, como indicaron al jefe del Estado los representantes
de todas las fuerzas que componen la coalición Casa de las
Libertades (CDL), que tiene la mayoría en las dos cámaras.
Berlusconi ha dado a entender que el nuevo equipo de Gobierno tendrá
pocos cambios frente al anterior. Se sabe que Marco
Follini, líder de los democristianos de la UDC, el partido
que desencadenó la crisis al retirar sus ministros del Gobierno,
no participará en el nuevo Ejecutivo. Uno de los nudos que
tendrá que solucionar Berlusconi es el del Ministerio de
las Reformas Institucionales, actualmente en manos de la Liga Norte
que no parece dispuesta a cederlo, pese a la contrariedad de los
demás aliados de la CDL.
Las
etapas de la crisis. Berlusconi se resistió a dimitir
después de que la UCD retirara sus ministros del Gobierno.
Sin embargo cuando los derechistas de Alianza Nacional (AN) también
amenazaron con salir del Ejecutivo, Berlusconi cedió. En
principio, el primer ministro en funciones se plantea la formación
de un nuevo Gobierno con los mismos apoyos parlamentarios y un cambio
de ruta que, sin embargo, aún no ha concretado. La Liga Norte
ya ha advertido que el Ministerio de las Reformas, uno de los más
criticados por los demás aliados de Gobierno no se
toca.
Tras la dimisión
de los ministros de la UCD y la amenaza de dimisiones de AN, Berlusconi
se ha visto forzado a ceder a las peticiones de sus aliados. El
líder de AN, Gianfranco Fini, advirtió el pasado martes
que la salida de sus ministros del Gobierno ya estaba firmada y
que todo dependería de la decisión de Berlusconi.
Después
de que el premier anunciara su dimisión, AN desconvocó
la reunión de la Dirección Nacional del partido en
la que se planteaba ratificar la salida del Gobierno de sus ministros
y Fini declaró estar satisfecho con el discurso de Berlusconi.
Marco Follini, líder de la UCD, realizó declaraciones
parecidas.
Pero los problemas
para la maltrecha coalición de las Casas de las Libertades
(CDL) no parecen haber acabado. Ahora Berlusconi tiene la difícil
tarea de conciliar las exigencias de la Liga Norte, que no quiere
renunciar a la reforma federalista del Estado, con las de AN y la
UCD. Estos partidos, que fueron los que más pagaron en términos
electorales los errores del Ejecutivo, pretenden que Berlusconi
rompa el eje privilegiado que le vincula con el nordista Umberto
Bossi. Tanto
los post-fascistas de AN como los democristianos saben que están
perdiendo consensos en el sur de Italia, el llamado Mezzogiorno,
abandonado a su suerte durante la última legislatura.
Se le escapa
el sur. El voto de las regionales lo dejó muy claro:
en Puglia, una de las regiones consideradas más conservadora
del país, el candidato de la derecha fue derrotado por Nichi
Vendola, homosexual declarado y de Rifondazione Comunista, el ala
más izquierdista de la coalición que lidera Romano
Prodi.
Discurso
decepcionante. Las reacciones de la izquierda, que habría
preferido claramente un adelanto de las elecciones, fueron de decepción
por el discurso del premier. Piero Fassini, secretario de
los Democráticos de Izquierda (DS), destacó que Berlusconi
no ha dado ninguna indicación sobre cómo cambiará
la política del Ejecutivo. Romano Prodi, el líder
de la coalición de centroizquierda, afirmó hoy, tras
entrevistarse con el presidente de la República, que "estoy
esperando tranquilamente los resultados de las consultas".
EUR PLT
|
|
|