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Viernes
29 de abril de 2005
Una
misión de la OEA analiza la situación política
en el país
Ecuador,
sometido a examen
Por
C. C.
El mundo examina al nuevo Gobierno ecuatoriano. Aunque con retraso,
la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad
Suramericana de Naciones (CSN) han enviado comisiones al país.
Quizá las declaraciones de Alfredo Palacio en las que aseguraba
que mantendría los pactos internacionales facilitaron su
llegada. Y quizá también los que apoyaron la destitución
de Gutiérrez se pregunten ahora por qué un nuevo Gobierno,
si va a seguir la misma línea que el anterior.
A pesar de que Palacio cuando asumió el cargo se manifestó
en contra de algunos de estos pactos porque es lo que pide el pueblo,
parece que ha cambiado de opinión porque lo que estaba en
juego no era sólo la "ilícita" reestructuración
de la Corte Suprema.
Los
ecuatorianos pedían además, desde hace años,
un cambio en la política exterior, que la alejara de la voluntad
estadounidense algo que facilitó al ex presidente su llegada
al poder. Entonces utilizó el mismo discurso que ahora usa
Palacio.
Antes
de ocupar la Presidencia, el nuevo mandatario, cardiólogo
de 66 años, se manifestó en varias ocasiones contra
la alineación de Ecuador con los intereses geopolíticos
estadounidenses y en sus primeras declaraciones como presidente,
se comprometió a dar un giro en la política internacional.
Discurso.
Sin embargo, ese discurso fue distinto unos días después.
Todo permanecerá como estaba, para tranquilidad de la comunidad
internacional. Palacio permitirá a los marines utilizar la
base de Manta y proseguirá con la firma de un tratado de
libre comercio con Washington.
Mientras
en el país se producía este giro político,
la OEA se justificaba. Sus pretextos para llegar tarde
fueron los problemas logísticos y las diferencias entre las
naciones con respecto a la concesión de asilo de Brasil a
Gutiérrez. Además, estados como Argentina han reprochado
a Lula su papel protagonista en el conflicto como medio de propaganda
para ingresar en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Pero
la misión
de la OEA ya está allí, en Ecuador. A pesar de que
su agenda se mantiene en estricta confidencialidad se pudo saber
que el grupo se reunió el jueves con el presidente ecuatoriano
Alfredo Palacio, pero fuentes de la Presidencia no han querido desvelar
a Americaeconomica.com información sobre los encuentros
previstos. Hasta el sábado la misión no presentará
un informe con sus conclusiones.
De su reunión
sólo se ha filtrado, gracias a la prensa local, que el mandatario
ecuatoriano ha prometido respetar la democracia y la Constitución
y ha pedido ayuda al organismo para el fortalecimiento de las instituciones.
Y la Iglesia
no podía faltar. La OEA se reunió con la Conferencia
Episcopal ecuatoriana, principal mediadora durante el conflicto
con Gutiérrez.
Quito.
El alcalde de Quito, Paco Moncayo, es también un
actor clave, puesto que desde la capital, promovió las primeras
manifestaciones ciudadanas contra el ex presidente. Hasta su despacho
acudió la misión del organismo.
Fuentes de la
Alcaldía de Quito han declarado a Americaeconomica.com
que la reunión fue reservada y que sólo se sabe
que la OEA ha pedido a Moncayo y a 15 concejales de la ciudad que
elaboren un informe en el que resuman todos los detalles de la crisis
desde que comenzó.
Estas mismas
fuentes aseguran que la capital ya está tranquila. Únicamente
señalan que el pasado miércoles hubo en la ciudad
una manifestación de 50 personas que pedía la dimisión
de todos los miembros del Congreso. Por el momento la Alcaldía
de Quito está satisfecha con las nuevas políticas
anunciadas por el Gob ierno, especialmente en lo que se refiere
a utilizar el dinero del petróleo para el desarrollo de la
educación y la salud. También apoya la convocatoria
de una consulta popular, anunciada por Palacio.
Hasta los sindicatos
quieren dialogar con la OEA. Fuentes contactadas por este diario
en la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales
Libres (Ceosl) aseguraban que habían solicitado una reunión
con los miembros de la OEA para expresar sus inquietudes.
Este grupo espera
que el organismo respete la voluntad soberana y que permita que
se deroguen las leyes laborales que "impuso" el ministro
de Trabajo del Gobierno de Lucio Gutiérrez que "sin
consulta previa" estableció, por ejemplo, la ley de
trabajo por horas y un salario mínimo "irrisorio",
afirma la Ceosl.
Por el momento
la Ceosl ha declarado que apoyará al nuevo Gobierno porque
tiene un gran reto. Sin embargo, considera que para el reestablecimiento
total de la democracia, se deben convocar elecciones.
Los indígenas,
que tienen un papel muy destacado en Ecuador, también explicarán
a la OEA la situación.
Misión.
A pesar de sus reticencias a aceptar el Gobierno de Palacio
ante la posibilidad de que cunda el ejemplo en la región,
la CSN ha mandado una comisión a Ecuador. La misión
llegó el viernes para respaldar al nuevo Ejecutivo.
La Comunidad
Sudamericana está integrada por los países de la Comunidad
Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), los
países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay
y Uruguay), junto con Chile, Guyana y Surinam.
El apoyo final
que ha logrado el nuevo Gobierno es posible que se deba, según
los observadores, al anuncio del pasado lunes de Alfredo Palacio
de respetar todos los tratados internacionales firmados por el anterior
Ejecutivo, incluyendo los referentes al Plan Colombia, los acuerdos
con Brasil y el tratado de libre comercio con Washington.
Aun así,
la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador
(Conaie), el grupo más representativo de este sector social,
no se conforma con esto. Esta agrupación ha pedido al presidente
Palacio que retire al país de las negociaciones para firmar
un tratado de libre comercio con EEUU.
El sector indígena
es poderoso. El respaldo de la Conaie es muy necesario para los
gobiernos ecuatorianos. Cuando Gutiérrez comenzó a
prescindir del apoyo indígena empezaron las muestras de rechazo
contra su Gobierno.
Política
'populista'. El
nuevo mandatario ha descartado la posibilidad de convocar elecciones
anticipadas y asegura que terminará la legislatura de Lucio
Gutiérrez que finaliza en enero de 2007.
El secreto para
que el país salga de la crisis es, para Palacio, la unidad
del pueblo. Según una encuesta publicada estos días,
el 73,1% de los ecuatorianos apoya al nuevo Ejecutivo pero mantiene
su desconfianza.
Palacio sí
ha cumplido ya una de las peticiones más demandadas por los
ecuatorianos: la reforma del Poder Judicial.
La
Cámara eligió a nuevos miembros del Tribunal Constitucional
y el Tribunal Supremo Electoral. Sin embargo, el país continúa
sin Corte Suprema de Justicia (CSJ). Algo
que podría estar solucionado en un mes.
Congreso.
El Congreso de Ecuador aprobó el miércoles una reforma
del Poder Judicial por el cual se establece un nuevo mecanismo para
nombrar a los miembros de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Esta
nueva regulación establece la constitución de un comité
integrado por miembros de la sociedad civil que serán los
encargados de nombrar a los magistrados.
Este grupo tendrá
que estar listo en un plazo de 20 días y su formación
estará supervisada por representantes de la ONU, la UE y
la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
El comité
estará integrado por miembros de los colegios de abogados,
de la federación de trabajadores judiciales, de la comisión
de control cívico, de organismos de derechos humanos y decanos
de la universidad de derecho.
La reestructuración
de la CSJ el pasado mes de noviembre por el Gobierno de Lucio Gutiérrez
fue el detonante de la crisis política y social que desencadenó
en la destitución del ex presidente. La oposición
y los manifestantes contrarios al anterior Ejecutivo aseguraban
que Gutiérrez había nombrado a magistrados afines
para facilitar el regreso de su aliado Abdalá Bucaram, ex
presidente de Ecuador.
Cuando la CSJ
suspendió los procesos en contra de Bucaram en el mes de
marzo, los opositores se lanzaron a la calle para pedir la dimisión
del Ejecutivo y del ex presidente Gutiérrez.
En los próximos
días se espera la sentencia de los organismos internacionales,
aunque, según los analistas, darán el visto bueno.
También habrá que ver si el Gobierno cumple las políticas
económicas que ha anunciado, enfocadas al gasto social y
que le están garantizando el respaldo popular y de los grupos
políticos.
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