|
Viernes
29 de abril de 2005
Condoleezza Rice intenta resucitar el ALCA mientras Hugo Chávez
y Fidel Castro firman el acta de nacimiento del ALBA
El
dilema de Latinoamérica: ALBA o ALCA
Por
Gema Velasco
Venezuela
y EEUU han puesto en marcha el cronómetro. La carrera (de
obstáculos) por imponer un modelo de integración regional
en Latinoamérica ha comenzado esta semana. Washington partió
desde Brasil donde la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza
Rice, resucitó el Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA) y Caracas desde Cuba. Allí, el presidente venezolano,
Hugo Chávez, y el cubano, Fidel Castro, firmaron el plan
estratégico para la implantación en la región
de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).
Ninguno
de los dos bandos reconoce a su contrincante. Los defensores del
ALBA aseguran a este diario que es mentira que Rice haya logrado
desbloquear las negociaciones para imponer el ALCA en la región,
mientras que fuentes próximas a este proyecto califican de
burla el plan de Chávez. La batalla por imponer uno de los
dos modelos de integración ha comenzado. De momento, todos
se sienten vencedores.
Los
promotores del ALCA han respirado tranquilos tras la visita de Rice
a Brasil y han olvidado que hace apenas una semana el presidente
Lula da Silva aseguró que las conversaciones para poner en
marcha este proyecto no estaban en su agenda. Fue sólo un
malentendido, según dicen. Todo sigue en marcha. Fuentes
próximas al proceso aseguran que la reunión entre
Lula y la secretaria de Estado de EEUU sirvió para desbloquear
las negociaciones y para aclarar que el proyecto que impulsa Washington
sigue siendo una prioridad para ambos países.
Sin
jefe. Pero de momento no hay fecha para la próxima
reunión. El presidente ejecutivo del ALCA Florida, Jorge
Arrizurieta, explica a Americaeconomica.com que no es Rice
quien tiene que negociar las cuestiones de calendario y agenda y
destaca que lo importante es que existe el compromiso político
para seguir adelante. El organismo que debe ahora aprovechar la
senda abierta por Rice para retomar en la práctica el proyecto
es la Oficina de Comercio Exterior de EEUU (USTR, según sus
siglas en inglés). El asunto puede ir para largo.
La
USTR no tiene jefe. Robert Zoellick se ha ido para ocupar la Subsecretaría
de Estado y el puesto ha quedado vacío. El presidente de
EEUU, George Bush, ya ha propuesto un candidato, Robert Portman,
un hombre duro que durante años trabajó en el gabinete
de abogados Patton Boggs, la firma que ha representado en los tribunales
a la familia Bush en numerosas ocasiones. Ahora Portman es el representante
republicano en la Cámara baja estadounidense por el Estado
de Ohio, una zona en la que el sector agrícola tiene un gran
peso y precisamente es éste el capítulo que mantiene
tenso a los países latinoamericanos por la negativa de EEUU
a eliminar los subsidios agrarios. La batalla en el seno del ALCA
promete ser dura.
Eso
si Portman consigue acceder al cargo. El Comité de Finanzas
del Senado ya ha dado el visto bueno al candidato de Bush. Pero
ahora se tiene que votar en el pleno de la Cámara alta. Y
de momento no hay fecha para tal evento. Peor aún. Los demócratas
amenazan con bloquear el nombramiento. Un grupo de senadores liderados
por Evan Bayh ha advertido que no votará a favor de Portman
si antes en el Senado no se debate un proyecto de ley propuesto
por el propio Bayh para combatir las prácticas comerciales
de China.
No
es este el único asunto que podría demorar la esperada
reanudación de las negociaciones sobre el ALCA. Expertos
consultados por este diario aseguran que el acuerdo verbal al que
recientemente llegaron el presidente brasileño, Lula da Silva,
y la funcionaria estadounidense, Condoleezza Rice, para reactivar
las conversaciones no tiene ningún futuro y se trata de un
"simple juego mediático".
Estas
fuentes consideran que hasta que no se resuelvan los asuntos pendientes
en la OMC, como el de los subsidios agrarios estadounidenses, "nadie
va a retomar ni el ALCA, ni el TLC andino, ni nada". Desde el
ALCA también advierten que existe un riesgo de que se demore
el acuerdo por este motivo. EEUU prefiere que el tema de las ayudas
se discuta en el seno de la OMC en lugar de negociarlo directamente
con los países latinoamericanos. Jorge Arrizurieta admite que
este problema existe pero considera que "no hay que esperar a
que el tema se resuelva en la OMC porque retrasaría el proceso"
y afirma que, a su juicio, la intención de Brasil y de EEUU
es no esperar.
Pero el proceso
es complicado. Bush ni siquiera ha logrado todavía que el
Congreso ratifique el Cafta, el tratado de libre comercio con Centroamérica
y el embrión del ALCA. Fuentes conocedoras de estas negociaciones
aseguran que es posible que se trate antes de finales de mayo, algo
que se sabrá en el transcurso de las dos próximas
semanas.
Amenazas.
Además,
los movimientos sociales y políticos contra este proceso han
surgido con fuerza en los países latinoamericanos, y también
en EEUU, lo que complica las negociaciones y las ratificaciones de
los acuerdos. Desde la Alianza Social Continental (ASC), una agrupación
que aglutina a las organizaciones sociales, económicas y sindicales
contrarias al ALCA con sede en Brasil, advierten que en el caso de
que sea cierto y se retomen esas conversaciones anunciadas por Lula
y Rice, ellos retomarán las movilizaciones en el continente
contra este proyecto.
Precisamente
desde estos movimientos surgió la Alternativa Bolivariana
para las Américas (ALBA), la propuesta que impulsa Chávez
para desterrar de Latinoamérica el ALCA. Fuentes de la ASC
aseguran a Americaeconomica.com, que esta organización
presentó mucho antes que el ALBA la Alternativa para las
Américas (en la que llevan trabajando desde 1998) en la que
está inspirada el proyecto de Chávez pero "como
el ALBA ha sido propuesta por un presidente (Chávez) ha tenido
un impacto más fuerte".
Venezuela
en el ALCA. Y es cierto. No sólo ha tenido impacto
sino que el ALBA ha comenzado a tomar forma esta misma semana. Mientras
Rice discutía con Lula la forma de reactivar el ALCA, Chávez
y Fidel Castro firmaban en La Habana un plan
estratégico para la aplicación de este
proyecto con el fin de "garantizar la más beneficiosa
complementación productiva sobre bases de racionalidad, aprovechamiento
de ventajas existentes en una y otra parte, ahorro de recursos,
ampliación del empleo útil, acceso a mercados y otra
consideración sustentada en una verdadera solidaridad que
potencie la fuerza de ambos países", según se
explica en el documento del acuerdo.
Parece que el
ALBA existe aunque algunos lo nieguen. Fuentes del ALCA afirman
que se trata de "una burla a un proceso serio y voluntario
puesto en marcha por 34 países (todos los países del
continente menos Cuba) y que ha sido ratificado tres veces por los
gobiernos que lo integran, incluido el de Chávez". Estas
fuentes destacan que el Ejecutivo venezolano ha enviado a un equipo
en todos los casos en los que se ha negociado el ALCA.
Por supuesto,
este pequeño detalle no se comenta en Caracas y
se insiste en que el acuerdo con Cuba forma parte de la política
de integración de Venezuela. Según el plan estratégico
firmado "todos los pactos firmados (entre Cuba y Venezuela)
incluyen acciones a desarrollar e iniciativas que contribuirán
progresivamente a fortalecer el proceso de integración inspirada
en el ALBA que llegará a constituirse en un ejemplo, al que
aspiramos incorporar a Latinoamérica y el Caribe".
Venezuela considera,
según asegura el presidente
de la Comisión de Finanzas del Congreso venezolano (MVR),
Rodrigo Cabezas, a Americaeconomica.com, que "ya ha
llegado la hora de realizar pasos concretos". Y los han dado.
Chávez y Fidel han firmado 49 documentos entre acuerdos,
cartas de intención, memorandos y contratos que están
abiertos a la inclusión de cualquier otro país del
subcontinente.
Parece que Bush
tiene algo de razón para estar molesto con Chávez.
La tensión entre EEUU y Venezuela podría esconder
algo más que el miedo a la carrera armamentística
que ha emprendido Caracas o el temor a que el presidente venezolano
se convierta en un motivo de desestabilización en el subcontinente.
|