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Viernes, 29 de abril de 2005 Tensión en Nicaragua Juan Varde (Buenos Aires) Gremios, organizaciones y grupos estudiantiles cercanos al opositor Frente Sandinista de Liberación apedrearon y abuchearon al presidente nicaragüense, Enrique Bolaños, en la tercera semana consecutiva de protestas y cuestionamientos al mandatario, lo que hace temer un desenlace similar a lo que sucedió en Ecuador. Toda la oposición nicaragüense se ha movilizado a efectos de reclamar soluciones al aumento en el precio de los combustibles, lo que provocó un aumento en las tarifas del transporte público que perjudica a estudiantes y ciudadanos de bajos recursos. Las violentas protestas que sacudieron en los últimos días a Managua tienen como objetivo presionar a Bolaños, sin embargo preocupa que el movimiento quede fuera de control y desemboque en una situación incontrolable y termine como en Ecuador, donde el presidente fue destituido y el panorama es poco claro hasta el momento. El Gobierno de Bolaños ofreció dialogar con los sectores sociales que reclaman contra su gestión, pero pidió que se suspendan las manifestaciones de protesta que paralizan la capital del país. Bolaños aseguró que no piensa en renunciar, pese al pedido que 96 de los 152 alcaldes liderados por el edil de Managua, Dionisio Marenco, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, le hicieran de manera formal. El Gobierno de Bolaños se ve cercado, ya que no sólo el Movimiento Sandinista presiona, sino que el Partido Liberal Constitucionalista, de derecha, se ha sumado a la protesta. Ambos controlan, para colmo de males, el Congreso, con 81 de las 91 bancas, y querrían obligar a Bolaños a reconocer la legitimidad de una reforma constitucional que desde este mes traslada facultades del gobierno al Poder Legislativo, o el recorte en sus facultades ejecutivas, como bien se avizora, y van por más si el presidente no negocia y apuesta por la inercia que ha caracterizado todo su gobierno. Los dos partidos estarían dispuestos a promover la destitución en el Congreso, lo que sería un hecho efectivo, ya que con dos tercios de los votos, los legisladores podrían destituirlo. Como vemos, la situación que vive Nicaragua, es un reflejo, lamentable, que la región ofrece al mundo. Llegará la hora en que prime el sentido común, pero por el momento la realidad demuestra lo contrario.
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| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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