Miércoles 11 de mayo de 2005

El caso `Pemexgate´ se cierra con una multa millonaria a seis ex funcionarios de Petróleos Mexicanos

El Gobierno mexicano anunció ayer una multa de 258,3 millones de dólares (200,69 millones de euros) para seis ex directivos de la petrolera estatal Pemex, acusados de desviar fondos hacia la campaña presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el año 2000.

La secretaría de la Función Pública de México (SFP) ha señalado en un comunicado que la medida administrativa también incluye la inhabilitación por 20 años para ejercer cargos públicos a los seis ex directivos de Pemex.

Entre los condenados está Rogelio Montemayor, extraditado en septiembre de 2004 desde EEUU y quien dirigía Pemex en el año 2000, cuando se desviaron fondos millonarios de la compañía, según el Gobierno del presidente Vicente Fox. Las autoridades señalan que los fondos fueron desviados por los directivos al sindicato de Pemex, que, su vez, entregó parte del dinero a la campaña electoral del entonces candidato presidencial del (PRI), Francisco Labastida, quien perdió las elecciones ante Fox.

Este caso, conocido en México como el `Pemexgate´, también ha derivado en una investigación judicial, que está en curso, y en una sanción de 100 millones de dólares (77,70 millones de euros) para el PRI impuesta por el Instituto Federal Electoral (IFE), organismo que organiza las elecciones presidenciales y vigila los gastos de los partidos políticos.

Pemex está sumergida en una crisis empresarial y mantiene una tensa relación con el Gobierno de Fox. Recientemente, el director general de la empresa, Luis Ramírez Corzo, declaró a la prensa que "la compañía está al borde de la quiebra".

El monopolio petrolero estatal mexicano calcula que puede llegar a tener a largo plazo una deuda por distintos conceptos de 990.000 millones de dólares (770.128 millones de euros). Y casi la tercera parte correspondería a los pagos que deberá hacer a sus trabajadores cuando el número de jubilados supere al de activos.

Según los directivos de Pemex, la presión de los impuestos mexicanos sobre los resultados de la compañía está impidiendo el saneamiento de las cuentas y limitando su capacidad de inversión. De hecho, la compañía petrolera mexicana ha anunciado que reducirá en 2005 un 25% de su inversión en exploración.


 

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