Viernes 6 de mayo de 2005


Las entidades financieras creen que el mandatario latinoamericano será reelegido en 2006

Los banqueros brasileños quieren a Lula en el poder

Por G. Velasco

Los banqueros brasileños están encantados con el Gobierno de Lula da Silva. Ya ni se acuerdan del miedo que pasaron cuando el mandatario brasileño comenzó a aparecer como el favorito en las encuestas de intención de voto de las elecciones de 2002. Es lógico. Lula ha hecho todo lo que querían las entidades financieras y la rentabilidad del sector es ahora superior incluso a la de las firmas estadounidenses. Están tan contentos que han comenzado hacer campaña a favor del líder del Partido de los Trabajadores (PT) con un año de antelación.

Es curioso ver como los banqueros se afanan en defender la política de un Gobierno supuestamente de izquierdas. Pero en esta ocasión su gratitud está plenamente justificada. Según las propias palabras del titular de la Federación Brasileña de Bancos (Febraban) y también presidente de Bradesco, Marcos Cipriano, Lula "está haciendo todo lo que queremos".

El espaldarazo del banquero más influyente del país a la política de la Administración brasileña llega en un momento en el que la base electoral tradicional de Lula está un poco revuelta. Los movimientos de los Trabajadores Sin Tierra han convocado para hoy 6 de mayo una marcha hacia Brasilia de 200 kilómetros para protestar contra la gestión económica del Gobierno y demandar una reforma agraria. Se espera que participen unas 11.000 personas. Además, han comenzado a proliferar los conflictos salariales en varios sectores, incluido el financiero, y los trabajadores permanecen aún a la espera de que Lula cumpla su compromiso de reducción del desempleo. Parece que no a todos les va tan bien como a los bancos.

No sólo Cipriano ha dado su apoyo explícito al mandatario latinoamericano. También lo ha hecho el presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Financieras, Gabriel Ferreira, quien ha asegurado que ya han desaparecido completamente los temores que tenían en el sector ante la llegada al poder del PT. Algunos incluso llegaron a deshacer sus inversiones en el país, como el BBVA que vendió su filial a Bradesco y ahora sólo cuenta en esta nación con una pequeña participación del 4,5% en el capital de la entidad que dirige Marcos Cipriano.

Qué diferente es la situación ahora. Tanto Cipriano como Ferreira no disimulan su deseo de que Lula sea reelegido en las elecciones de octubre de 2006. Ambos financieros afirman que el presidente brasileño no tendrá problemas para volver a ganar los comicios.

Buenos datos. Es lógico que los banqueros estén satisfechos. Las entidades financieras, según explican fuentes del sector a Americaeconomica, nunca habían sido tan rentables como ahora gracias a ese especial mimo con el que las trata Lula. Entre otras cosas, el presidente puso en marcha en septiembre de 2003 un programa para fomentar la actividad crediticia que ha dado unos resultados especulares.

Creó los denominados 'créditos consignados' que permite a los trabajadores pedir préstamos a bajo coste puesto que las cuotas que tienen que pagar a los bancos se deducen directamente de su salario. Los tipos de interés que se aplican a través de este mecanismo son de media de un 39,4%, un tipo alto para los estándares internacionales pero muy bajo si se compara con el 75% que se cobra en promedio por un crédito al consumo en Brasil.

Además, tampoco les viene mal los elevados tipos de interés que existen actualmente. Tras ocho subidas consecutivas la tasa selic se ha situado en el 19,5%, la mayor del mundo, lo que ha impulsado al alza el margen financiero. De esta manera, la rentabilidad del sector (descontada la inflación) fue del 18,4% en 2004, más de tres puntos porcentuales por encima de la media conseguida por las entidades estadounidenses, y los beneficios de los 15 principales bancos brasileños aumentaron un 32,9% respecto al año anterior hasta los 1.461 millones de dólares (1.112 millones de euros), según datos de la consultora Austin Record.

Pero hay más. Lula ha conseguido sacar en el Congreso importantes proyectos para el sector financiero como una nueva Ley de sobre el Patrimonio y hasta ha logrado que se aprobara la Ley de Quiebras, una demanda clásica de los bancos. Además, se ha anunciado una nueva reducción del impuesto sobre las transacciones financieras. No será la última. El Gobierno se ha comprometido a eliminar este gravamen que, según el sector, dificulta las operaciones financieras.

Un mercado atractivo. El sector financiero brasileño es en estos momentos tan atractivo que, según afirman fuentes bancarias, es lógico que las entidades extranjeras estén buscando un hueco para colarse en el sistema. Pero no es fácil. Según reconocen estas mismas fuentes, Brasil ha sabido mantener a raya a las firmas foráneas en todos los procesos que ha habido de transformación en el sector y "la participación de los bancos extranjeros en el sistema en relación con los activos, los depósitos y los créditos es la segunda menor de los principales países de Latinoamérica, sólo por detrás de Colombia".

La entidad estadounidense Citigroup podría ser una de las interesadas en abordar este mercado, según se rumorea en el mercado e incluso se insinúa en un informe de la Reserva Federal de Dallas. Aunque esta excursión es en estos momentos complicada. En primer lugar, la Reserva Federal de EEUU (FED) ha prohibido a esta firma realizar ninguna adquisición ni dentro ni fuera del país norteamericano hasta que no solucione todos los problemas judiciales pendientes, y son muchos. Algunos observadores creen que el Citigruop no estará en condiciones de ir de compras hasta enero de 2006.

Además, desde el sector bancario brasileño se asegura que en la actualidad no hay ninguna entidad en venta porque los grandes bancos como Bradesco, Itaú o Unibanco no tienen problemas y, además, estas fuentes destacan el hecho de que ahora ya no hay bancos de familia en Brasil como antes sino bancos de accionistas lo que dificulta la adquisición.

No obstante, siempre existe una esperanza. Las perspectivas económicas del país son buenas lo que hace subir el precio de las entidades y como reconoce un banquero a este diario "todo tiene un precio y se puede discutir".

 
   

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