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Viernes
6 de mayo de 2005
Alfredo
Palacio veta la reforma de la Corte Suprema de Justicia aprobada
por el Congreso
La
reforma del Poder Judicial aún divide a Ecuador
Por
Americaeconomica.com
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) vuelve a ser motivo de controversia
en Ecuador. Cuando el Congreso había llegado ya a un acuerdo
para reestructurar el Poder Judicial, Alfredo Palacio ha ejercido
su derecho de veto. Quizá lo ha hecho tras saber que los
ciudadanos se oponían a una parte de la reforma aprobada
por la Cámara. La institución que llevó a Gutiérrez
al exilio vuelve a crear problemas.
Según
Palacio, el veto a la reforma que ha aprobado el Congreso se debe
a que quiere reducir el número de jueces de 31 a 16 para
agilizar los trámites. Algunos congresistas consideran que
esto es un error porque, si hay un menor número de jueces,
el retraso de los procesos judiciales será aun mayor. Palacio,
además, se opone a la formación de una corte suprema
temporal hasta que esté estructurada la definitiva, algo
que los ciudadanos tampoco quieren.
La
postura de los ecuatorianos es que, de nuevo los partidos políticos
tendrían influencia en la Justicia.
La
Constitución establece que no se pueden formar tribunales
de excepción, algo que sería la corte transitoria,
y por tanto violaría la Carta Magna.
Pero
con su veto, Palacio también se ganará al sector judicial.
La primera disposición del proyecto aprobado por el Congreso
establecía que la nueva Corte reemplazaría a los jueces
de las demás cortes y tribunales. Las agrupaciones de jueces
han anunciado que irán a la huelga si definitivamente este
proyecto se convierte en ley.
El
proyecto para reformar la CSJ fue aprobado gracias al respaldo del
Partido Social Cristiano (PSC), de Izquierda Democrática
(ID) y del grupo indígena Pachakutik. Según estos
grupos parlamentarios, la sustitución de los jueces fue incluido
a última hora y están de acuerdo con que se vete parcialmente
la reforma.
El
Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), liderado por Abdalá
Bucaram, ex mandatario de Ecuador cuyo regreso al país gracias
a Lucio Gutiérrez aceleró la destitución de
éste, se ha mostrado a favor del veto. Bucaram se exilió
a Panamá cuando Gutiérrez cayó.
Todos
los grupos han cambiado de idea y están de acuerdo en no
formar una corte temporal porque consideran estos puntos poco trascendentales,
excepto el PSC, que ha declarado no se debe vetar a no ser que Palacio
tenga una propuesta mejor.
Al
margen de esto, los ecuatorianos reclaman una reforma que garantice
la independencia de los jueces y por ello quieren que sean elegidos
por miembros de la sociedad civil de reputación intachable
y que esté demostrado que no son cercanos a una tendencia
política.
Para
parte de la prensa local y para los ciudadanos, parece que el Congreso
se ha olvidado de lo que pasó el 20 de abril y algunas voces
siguen pidiendo que se vayan todos.
Los
únicos puntos en los que todos los legisladores y el presidente
están de acuerdo son en los de establecer la jubilación
de los magistrados en los 75 años ya que antes el cargo era
vitalicio. También mantienen una postura cercana en cuanto
a que los jueces no podrán estar vinculados a un partido
político durante al menos cinco años.
La
reestructuración de la CSJ el pasado mes de diciembre fue
el desencadenante de las manifestaciones populares y de la oposición
en contra de Lucio Gutiérrez y que desembocaron en la destitución
del ex presidente.
Vigilancia.
Todos partidos ecuatorianos han mostrado su satisfacción
con la línea política del nuevo Gobierno, sin embargo,
advierten que le vigilan de cerca, especialmente tras el nombramiento
del nuevo vicepresidente, Alejandro Serrano, considerado conservador.
Serrano,
de 72 años, ha sido alcalde de la ciudad de Cuenca y en la
década de los setenta fue presidente de su club de fútbol.
El nuevo vicepresidente se identifica con una política de
centro-derecha y se declara "un hombre de ideas".
El
vicepresidente fue elegido por el Congreso gracias al apoyo del
Ejecutivo y de los dos principales adversarios políticos
de Lucio Gutiérrez, el Partido Social Cristiano (PSC) y la
Izquierda Democrática (ID), históricamente aliados
en el Parlamento.
Algunos
legisladores han visto el nombramiento de Serrano, candidato presentado
por Palacio, como un paso del Gobierno hacia la "derecha".
Luis Villacís, diputado del Movimiento Popular Democrático,
ha advertido sobre la alianza del Ejecutivo con los dos partidos
conservadores (PSC e ID). Para Villacís, las protestas exigieron
un cambio, sin embargo, el nuevo Gobierno se ha vuelto a alinear
con los grupos poderosos.
A
pesar de esta desconfianza, los partidos están de acuerdo
con la nueva política económica del Gobierno. El hecho
de que los ingresos procedentes del petróleo se destinen
al desarrollo social les parece una buena iniciativa.
Sin
embargo, seguirán vigilando de cerca.
Escándalo.
Una comisión del Congreso ha decidido suspender
temporalmente a cuatro diputados que fueron invitados a la novena
ronda de negociaciones del tratado de libre comercio con EEUU en
Perú entre los días 18 y 22 de abril por un presunto
escándalo.
Según
el ex agregado civil de la Embajada de Ecuador en Perú, Santiago
Cadena, los legisladores provocaron numerosos destrozos en el hotel
donde se hospedaban y agredieron a dos trabajadores.
Una
de las suspendidas, María Augusta Rivas, asegura que lo que
ocurrió se debió a que uno de sus colegas le faltó
al respeto y "reaccionó como cualquier mujer".
La
Embajada de Ecuador en Perú ha enviado un informe en el que
se detallan las pruebas, los hechos y los testimonios de lo que
ocurrió.
El
embajador de Ecuador en Perú, Luis Narváez, ha declarado
que los hechos se produjeron pero no en la magnitud en que Cadena
ha manifestado.
Cadena
fue retirado de su puesto.
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