Viernes 6 de mayo de 2005


A partir de 2006 a las entidades financieras les saldrá muy caro mantener activos estatales en sus carteras

La deuda pública agobia a los bancos argentinos

Por Gema Velasco

El director gerente del FMI, el español Rodrigo Rato, lo ha dicho en muchas ocasiones: la exposición de los bancos argentinos al sector público es demasiado elevada. En su conjunto, casi el 50% de su cartera está invertida en estos activos, una situación que tendrá que cambiar radicalmente a lo largo de este año si no quieren que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) les penalice. Algunos bancos pasarán apuros. Y es posible que el Gobierno de Kirchner también.

A partir de 2006 habrá nuevas normas en el sector financiero argentino. El presidente del BCRA, Martín Redrado, ha decidido seguir los consejos de Rato y ha aprobado una regulación que en la práctica limitará la tenencia de títulos públicos al 40% del activo. No hacerlo les costará caro porque el exceso deberá computar a efectos de capital mínimo al 100% de su valor. Muchos bancos tendrán problemas.

En estos momentos, la exposición de las entidades públicas al sector estatal es del 48,7%, las privadas de capital nacional mantienen en su conjunto títulos de este tipo por valor del 43,2% del activo y las extranjeras del 43,8%. Pero en algunos casos concretos este porcentaje llega a elevarse hasta el 70%, según fuentes financieras.

Los bancos españoles, BBVA y Santander, no son una excepción. A finales de abril la exposición neta a riesgo público del Banco Río, la filial del banco que lidera Emilio Botín, era de 2.140 millones de dólares (1.651 euros), un 46% de los activos totales, un porcentaje similar al que mantiene el Banco Francés, subsidiaria del BBVA. Ambas entidades han asumido ya que debe respetarse a partir de 2006 ese límite impuesto por el BCRA. Fuentes bancarias aseguran a este diario que no tendrán problemas cuando entre en vigor la norma debido "a los próximos vencimientos (que reducirán el stock), el crecimiento de los activos y el excedente de capital que mantienen".

El enfado. Quien sí puede tener problemas es el Gobierno de Néstor Kirchner que sólo en los próximo tres meses tendrá que desembolsar 4.000 millones de dólares (3.096 millones de euros) para hacer frente a sus compromisos de pago. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, contaba con el voraz apetito de los bancos para colocar sin problemas los programas de deuda destinados a financiar estos gastos. Pero ya no será tan fácil. Algunas entidades ya han advertido que no podrán comprar títulos si el BCRA no flexibiliza la regulación.

Esta situación, según se rumorea en Buenos Aires, ha generado tensión entre Lavagna y Redrado. Parece que, de momento, se impone el criterio del ministro de Economía. Según admiten fuentes políticas, se está especulando con la posibilidad de que el presidente del BCRA modifique ese porcentaje del 40% o bien el plazo para que entre en vigor la norma.

De hecho, Lavagna ya ha logrado sacar adelante esta semana con éxito una licitación de deuda pública gracias a que a última hora el BCRA optó muy oportunamente por anunciar que autoriza a los bancos a rebasar el límite del 40% sin penalización en el caso de que se reinviertan en bonos del Estado las amortizaciones de títulos que vencen en los próximos 180 días. Desde la autoridad monetaria señalan que se trata sólo de una medida temporal "que no modifica el límite y que sólo se aplica para el caso de la financiación al sector público" mientras que fuentes bancarias aseguran a Americaeconomica que desconocen "si en el futuro se propondrán medidas adicionales" en este mismo sentido.

De esta forma, si una entidad no tiene deuda pública a amortizar en ese plazo se tendrá que atener a lo establecido en la ley. En ese periodo de 180 días vencen bonos Bogar (bonos provinciales asumidos por el Gobierno central) y Boden 2012 (Bonos del Estado Nacional a amortizar en 2012) por valor de 300 millones de dólares (232 millones de euros).

La tentación. Entre las entidades que sí han podido participar en la subasta se encontraban las filiales españolas. Fuentes financieras aseguran que el Banco Río compró titulos por valor de 25 millones de pesos (6,6 millones de euros) mientras que en los próximos 180 días el total de las amoritizaciones suma 88,7 millones de dólares (23,6 millones de euros).

La oferta del Banco Río fue tan sólo una de las 158 que el Ministerio de Economía recibió por sus títulos. Los bancos y las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensiones (AFJP), la mayoría controladas por entidades financieras), se dejaron tentar por la atractiva rentabilidad ofrecida por los títulos.

El Ministerio que dirige Lavagna colocó 1.000 millones de pesos (266 millones de euros) en títulos a amortizar en 2014 (Boden 2014) a una tasa del 6,51% más CER (indice de referencia vinculado a la inflación) con lo que finalmente se calcula que la rentabilidad en pesos será del 16,5% debido a que se espera una inflación del 10%. Una bonita cifra que ha ayudado a que la subasta sea un éxito aunque sea a costa de un mayor gasto por parte del Estado. La demanda duplicó la oferta, se recibieron órdenes de compra por valor de 2.165,4 millones de pesos (577 millones de euros).

El propio secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, ha reconocido que la operación ha salido algo cara, pero ha preferido destacar el hecho de que se trata de la primera colocación voluntaria que se realiza desde el default de la deuda pública en diciembre de 2001. Se espera que en las próximas subastas el rendimiento ofrecido no sea tan elevado. Entre otras cosas, es posible que no se vuelva a acudir al mercado hasta que Argentina haya llegado a algún tipo de acuerdo con el FMI que relaje a los inversores. Con este propósito una delegación liderada por Nielsen partirá el lunes hacia Washington.

El Gobierno ha conseguido gracias a esta subasta fondos frescos por valor de 787 millones de pesos (209 millones de euros). La diferencia entre esta cantidad y los 1.000 millones colocados se explica porque los títulos se colocaron con una tasa de descuento por lo que se adjudicaron a un valor inferior a su precio nominal.

Pero la Administración Kirchner necesita mucho más para hacer frente a sus compromisos. Tiene presupuestado emitir este año 6.000 millones de pesos. Y para conseguir este objetivo necesita la colaboración de los bancos y los inversores institucionales porque si no obtiene su respaldo, según explican fuentes políticas a este diario, "se podrían comprometer las reservas del BCRA", que en estos momentos ascienden a 21.033 millones de dólares (5.608 millones de euros).

Por eso es tan importante para el equipo económico de Lavagna que Redrado no ponga trabas a las entidades financieras para la adquisición de deuda pública y también por este motivo la autoridad monetaria está mimando sus reservas.

La excepción. El BCRA penalizará el exceso de stock en deuda pública, pero no en el caso de los títulos emitidos por el Banco Central, que serán la excepción. La entidad que dirige Martín Redrado no tendrá, por tanto, ningún problema para colocar sus títulos y acumular divisas al tiempo que controla la inflación. Con este objetivo, la autoridad monetaria estrenó hace unos días un nuevo instrumento de deuda a corto plazo para disfrute de las entidades financieras.

Los nuevos títulos se denominan Notas del BCRA (Nobac) y sirven para absorber pesos del mercado con el fin de evitar que un exceso de la base monetaria en circulación provoque presiones inflacionistas. Este papel ofrecerá una rentabilidad trimestral con un cupón fijo y otro variable. La primera licitación de Nobac fue de 60 millones de pesos (16 millones de euros) a amortizar en dos años. El cupón fijo será del 2,5% anual y el variable estará referenciado a la tasa Badlar, que es la rentabilidad media diaria que pagan los bancos por depósitos superiores al millón de pesos (267.332 euros). Sólo en esta semana, el BCRA ha recaudado a través de la emisión de títulos, entre ellos Nobac, 304 millones de pesos (81 millones de euros).

La inflación que tanto preocupa a Redrado y a Kirchner, a pesar de que en abril el dato fue bueno (0,5% en tasa mensual), a los bancos les ha venido muy bien precisamente porque sus carteras están cargadas de títulos de deuda pública, muchos de ellos referenciados al CER. En febrero, el conjunto de entidades financieras de Argentina ganaron 170 millones de pesos (45 millones de euros) frente a los 15 millones (cuatro millones de euros) que perdieron en enero. Esta evolución, según explica el BCRA, fue posible porque en sus balances hay más activos que pasivos que se ajustan a la inflación por lo que cuando se incrementan los precios los ingresos suben a un ritmo mayor que los gastos generados por los pagos de rentabilidad que ofrecen por los depósitos.

Quizá a partir de 2006 los bancos ya no puedan disfrutar como hasta ahora de los beneficios de la inflación. No sólo el Gobierno está empeñado en mantener a raya los precios sino que, además, si Redrado no cede, muchos de ellos tendrán que aligerar el peso de su cartera de deuda si no quieren que estos títulos computen en los ratios de capital como un activo de alto riesgo, algo que implicaría un excesivo apalancamiento de fondos que podría mermar la capacidad de las entidades financieras para aprovechar el crecimiento que se está produciendo en el sector crediticio tras varios años de estancamiento. En enero, los préstamos al sector privado aumentaron un 30,3% frente al mismo mes del año anterior, fecha en la que se redujeron un 9,5% respecto a enero de 2003.

 

   

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