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Viernes 6 demayo de 2005
DESDE EL MALECON CON... "Intervenciones especiales" Por
Aurelio Pedroso Con este binomio: “Intervenciones especiales” se ha dado en calificar las últimas y extensas comparecencias públicas del presidente Fidel Castro. Si alguien tomase lápiz y papel y contabilizara horas-días, sin duda alguna que el líder cubano iba de cabeza hacia el famoso libro de los récords con notable ventaja sobre cualquier mandatario vivo o muerto. La avalancha del Comandante comenzó dos jueves antes de la muerte del Papa Juan Pablo II. Desde entonces, sus discursos no han bajado de las tres, cuatro o cinco horas, barriendo con ello prácticamente toda la programación televisiva de tres de los cuatro canales existentes en la isla. Lo sabe y reconoce Fidel. De ahí que ya no resulta extraño escucharle, a modo de advertencia, frases como esa de “no se asusten, que seré breve”. La gente le mira fijamente a través del televisor y le carga una hora más a la anunciada brevedad. La noche antes en que el presidente venezolano, Hugo Chávez, se dirigiera al pueblo cubano y al resto del mundo, desde el capitalino teatro Karl Marx, en La Habana, Fidel Castro había hablado ininterrumpidamente durante cerca de cinco horas para ya en los finales anunciar que el visitante hablaría al día siguiente. Cosa que así fue, y además con añadido. Cuando el visitante concluyó, el Comandante, de pie, hizo que algunos le sostuvieran los micrófonos en auténtico ejercicio de tensión y habló una hora y 20 minutos. Al margen de que a Fidel Castro es evidente que le gusta hablar, el líder cubano se está jugando importantes cartas en estas intervenciones. Aquellas que son de carácter local han logrado despertar un vivo interés en la ciudadanía, y es que resultan problemas del día a día con soluciones concretas, casi de solución inmediata o cuando menos a corto plazo. Palabra empeñada ante el pueblo es al día siguiente Ley firmada por el ministro que corresponda. Ahí está el aumento del salario mínimo, con sus por cuantos y por tantos, al que como de soslayo se justifica según el “anuncio” del líder. Los temas internacionales tratados no han resultado menos importantes a pesar del criterio de una parte de la población que aún señala que “el jefe habló largo y tendido”. Los hay que se las dan ya de expertos y le aguardan con suma atención cuando ellos consideran que está al terminar y es cuando da las noticias o reacciones. El terrorista cubano, de nacionalidad venezolana, Luis Posada Carriles es quien hoy por hoy está en la mirilla del Comandante, quien ha advertido no cesar un minuto en denunciar su presencia-escondrijo en territorio de EEUU, después de haber cometido crímenes tan abominables como volar en pleno vuelo un avión civil cubano en 1976 con 73 pasajeros, de los cuales no hubo ni un superviviente. Cuba está en un momento de particular interés. Ha vuelto a desatar los vientos hostiles provenientes de Washington, acaba de concretarse en La Habana la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) con la firma de 49 importantes pactos con Venezuela y, al decir de Fidel Castro, la economía cubana se encuentra en sus mejores momentos. Unos instantes en que amigos, enemigos o neutrales interesados deben afincar sus posaderas y escuchar a un Fidel Castro incansable, dispuesto a no dejar para mañana lo que pueda decir hoy. Tanto
es así, que al cierre de esta crónica, ya el diario Granma
anunciaba para hoy viernes otra “comparecencia especial”,
con “temas de interés” para la población. |
| Edita Asesores de Publicaciones S.L.
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