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Viernes
6 de mayo de 2005
Nuevas
críticas en EEUU al duopolio SBC-Verizon
Verizon,
ante el veredicto antitrust
Por
El Boletín de las Telecomunicaciones
| La
conclusión de la puja entre Verizon y Qwest por apoderarse
de MCI abre nuevos interrogantes. El primero guarda relación
con la preceptiva aprobación gubernamental. En la absorción
de MCI por Verizon tendrán mucho que decir varios órganos
federales y desde ya se cruzan apuestas en torno a las contrapartidas
que se exigirán a la empresa resultante. Si
sirve de precedente la adquisición de AT&T por
SBC, cerrada en febrero, el asunto llegará al comité
antitrust del Senado, donde estos días se escuchan
argumentos críticos hacia la ola de concentración
en el sector de las comunicaciones.
Ambos casos tienen mucho en común. En
términos financieros, se confirma la regla de que el
valor de un operador estadounidense equivale a 3,9 veces su
ebitda.
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En el plano
operativo, se trata de dos Baby Bells - la primera de la tabla,
Verizon, y la segunda, SBC - que se apropian de las dos redes de
larga distancia del país. Asimismo, coinciden en sus intereses:
ahora podrán incrementar su clientela entre las grandes empresas.
No por casualidad los compradores están asentados en California
(SBC) y la Costa Este (Verizon), donde están las sedes de
las mayores corporaciones de EEUU, con su fuerte demanda de servicios
“globales”.
No faltan razones
a quienes se preguntan si acaso el sector se encamina hacia una
forma de duopolio, en el que convivirían dos categorías
de operadores supervivientes del breakup de 1984. Tal como queda
el mapa de las telecomunicaciones, es patente el aislamiento de
BellSouth y Qwest, ambas con fuerte peso en el negocio residencial.
La primera decidió hace tiempo dar marcha atrás en
su estrategia expansiva en el exterior, para preservar su salud
financiera, quizá con intención de dar otro salto
en el mercado norteamericano.
La segunda,
protagonista de innumerables rumores, afronta su futuro con evidente
debilidad: carece de una filial de móviles y arrastra una
deuda muy pesada (aunque de largo plazo).
En este contexto,
parece difícil que en los próximos meses se produzca
algún otro brote de consolidación, que despertaría
fuertes resistencias. Más probable es, en cambio, que las
autoridades impongan contrapartidas de desinversión. Esta
sería la oportunidad que espera Qwest (y puede que también
BellSouth) para recomponer su perfil de perdedor.
La secuencia
puede ofrecer otra lección. Aunque la FCC ha dado todas las
facilidades para que los operadores regionales ampliaran su esfera
de actuación, estos prefirieron ignorar la insinuación
y atrincherarse en sus territorios históricos. Los movimientos
de SBC y Verizon rompen esa lógica y fuerzan una recomposición
del mapa.
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