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Viernes
13 de mayo de 2005
Carlos
Mesa no encuentra apoyos para iniciar un diálogo social y
político sobre la Ley de Hidrocarburos
Bolivia,
de nuevo en crisis
Por
C. C.
El Congreso de Bolivia ha rechazado reconsiderar la Ley de Hidrocarburos
y su modificación después de que el presidente Carlos
Mesa la vetara. La situación del país es cada vez
más insostenible, más aún cuando la mayoría
de los grupos sociales y políticos convocados al diálogo
el próximo lunes se han negado a asistir porque consideran
que la decisión de Mesa "llega demasiado tarde".
Todo apunta a un cambio político.
El secretario
general de la Central Obrera Boliviana (COB), Luis Chaquetilla,
ha declarado a Americaeconomica.com que el hecho de que
el presidente vete la ley no resuelve la situación, porque
la decisión se ha basado en su "actitud sumisa a las
petroleras transnacionales y a EEUU". Por tanto, a partir de
la próxima semana iniciarán una campaña de
protesta que incluirá marchas y huelgas con el objetivo de
que Mesa dimita.
El presidente
de Bolivia asegura que tomó la decisión de vetar la
ley "por la unidad del país" porque la nueva legislación
estaba dividiendo a Bolivia en dos. En
el encuentro, el presidente espera llegar a un consenso sobre la
ley, modificarla.
Pero
el Congreso ha rechazado la revisión de la ley. Según
el presidente de la Cámara, Hormando Vaca Diez, la negativa
se ha producido porque Mesa "ha hecho una observación
general y constitucionalmente el Congreso no puede reabrir el debate
de la ley".
El Ministerio
de Hidrocarburos de Bolivia asegura a Americaeconomica.com
que la situación es inédita y todavía habrá
que esperar a ver cómo se desarrollan las reuniones entre
los distintos sectores sociales. Además, advierte que la
ley tiene varios puntos inexactos que están produciendo numerosas
interpretaciones según los intereses de cada grupo.
Sólo
dos grupos han confirmado su asistencia a la reunión del
lunes, la Confederación de Pueblos Indígenas y la
Confederación de Empresarios Privados.
El Movimiento
Nacionalista Revolucionario (MNR), del ex presidente Sánchez
Lozada con mayoría en el Congreso, se ha negado a asistir
a la cumbre 'Encuentro por la Unidad de Bolivia', así como
el segundo grupo más importante, el Movimiento Al Socialismo
(MAS) de Evo Morales que advierte que la cumbre no ha convocado
a todos los grupos sociales. Morales condiciona su asistencia a
que el presidente amplíe de cuatro a 17 el número
de organizaciones indígenas y campesinas que acudan a la
cita.
Para Morales
la convocatoria de esta reunión es "una burla al pueblo".
El Tribunal
Constitucional también se ha negado a asistir porque afirma
que no tiene nada que ver con asuntos políticos.
El Comité
Cívico Pro-Santa Cruz, provincia que más influencia
tiene en el país, tampoco acudirá porque afirma que
la reunión no debe incluir temas ya aprobados. Se refiere
al anuncio de Mesa de incluir en la agenda del lunes el punto referente
a la elección de gobernadores, algo que ya fue establecido
a principios de año cuando esta provincia se levantó
contra el Gobierno central para pedir la elección de las
autoridades provinciales a través de comicios. Antes los
gobernadores eran elegidos directamente por el presidente.
El resto de
partidos y grupos todavía no han decidido si asistirán.
La ley. Lo que está claro es que la Ley
de Hidrocarburos sigue creando problemas al país. Después
de un año de debates, el Congreso boliviano aprobó
la nueva normativa que supone que las petroleras tendrán
que pagar un 32% de impuestos y un 18% de regalías. Con la
anterior ley, las empresas pagaban un 18% de regalías y un
10% de impuestos.
La postura de
la oposición, impulsada por Morales, es que los hidrocarburos
son un recurso nacional no renovable y por tanto su explotación
debe nacionalizarse. Además, exige que las empresas paguen
un 50% en regalías para que no exista ninguna posibilidad
de que las empresas puedan desgravar. Los precios, para los opositores,
no pueden ser fijados por empresas extranjeras.
Morales se siente
"indignado" porque la nueva norma "reconoce implícitamente
contratos de 1996 que en realidad son ilegales y anticonstitucionales
porque no fueron aprobados a través de un referéndum".
Las empresas
extranjeras han expresado su inquietud por el incremento del régimen
impositivo y la obligación de adecuar sus contratos a nuevas
modalidades de convenio como de operación, producción
compartida o asociación.
Las transnacionales
con presencia en Bolivia, entre ellas, la brasileña Petrobras,
la francesa Total, las británicas British Gas y British Petroleum
y la española Repsol, permanecen a la expectativa.
Santa
Cruz. Otra vía de presión sobre Mesa es el
de las autonomías. Provincias como Santa Cruz, Tarija, Beni
o Pando quieren una mayor independencia del Gobierno Central. La
más influyente de ellas es Santa Cruz.
El Comité
Cívico Pro-Santa Cruz dio esta semana un ultimátum
al Congreso del país. El grupo, formado por empresarios y
representantes de todos los sectores de la provincia, quiere que
el referéndum sobre su autonomía coincida con la elección
de gobernador que está prevista para el 12 de agosto.
Como la ley
establece que el Congreso debe determinar la fecha de la consulta
con una antelación mínima de 120 días, el Comité
puso el pasado 12 de mayo como fecha límite para que la Cámara
decidira .
El Congreso,
presionado por el grupo cruceño, mantuvo reuniones entre
el martes y el jueves pasado, pero finalmente no llegó a
determinar ni el contenido ni la fecha del referéndum. Por
ello, el Comité celebrará hoy viernes una reunión
de urgencia para determinar las acciones a seguir.
Según
los propios cruceños, todo apunta a que autoconvocarán
la autonomía de la provincia.
Las movilizaciones
en Santa Cruz a principios de año en demanda de autonomía
fueron uno de los desencadenantes de la renuncia de Mesa en el mes
de marzo, pero el Congreso no la aceptó y llegó a
un acuerdo con la provincia: convocar un referéndum y elecciones
para elegir gobernador.
Este es otro
de los temas pendientes de Mesa.
Nada
nuevo. Bolivia vive de nuevo una semana de sobresaltos,
algo a lo que esta nación latinoamericana está bastante
acostumbrada. Mesa llegó hace poco más de un año
al poder después de que el anterior presidente, Gonzalo Sánchez
de Lozada, tuviera que renunciar al cargo tras la sangrienta revuelta
de octubre de 2003. Los motivos y los protagonistas de la movilización
popular que provocaron la caída de Lozada fueron los mismo
que han puesto en jaque al Gobierno de Mesa: La Ley de Hidrocarburos
y, en concreto, la actitud frente a las empresas extranjeras.
Pero en esta
ocasión, al conflicto por el gas se unen las demandas de
autonomía presentadas por algunos políticos locales.
Esta crítica
situación viene de lejos. En el mes de marzo, las presiones
hicieron que el presidente Mesa optara por presentar su carta de
dimisión al Parlamento ante la imposibilidad de seguir gobernando.
El Congreso
rechazó su renuncia.
Según
algunos expertos, la intención del presidente era "colocar
a cada uno de los actores ante sus responsabilidades". Pero
en el momento de su dimisión lo que todavía no se
sabía era si buscaba forzar que el Congreso le convalidara
en el cargo o bien pretendía que se siguieran los pasos constitucionales
para elegir un nuevo presidente.
Ahora Mesa tiene
de plazo hasta el próximo martes para tomar una decisión:
puede modificar la ley y devolverla al Congreso, o ignorar la nueva
normativa. En este último caso, la ley otorga al Congreso
la facultad de ponerla en vigor.
El cambio político
en Bolivia es cada vez más inevitable. Sólo 30 congresistas
de 157 que forman la Cámara mantienen su apoyo al presidente,
que carece de representación formal en el Congreso.
Varias voces
piden ya la convocatoria anticipada de elecciones.
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