Viernes 13 de mayo de 2005


El PRI denuncia una campaña de desprestigio en su contra a manos del presidente y del alcalde de México D.F.

Del 'caso López Obrador' al complot contra el PRI

Por Carolina Caro

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha vuelto. Tras unos meses en segundo plano reaparece con un sólo objetivo: regresar al poder. Después de que el presidente de la República, Vicente Fox, y el alcalde de México D.F., Andrés Manuel López Obrador, pusieran fin a sus enfrentamientos, el PRI asegura que ambos líderes se han unido en su contra. Parece que todos están ya en campaña, a pesar de que todavía no ha comenzado oficialmente.

El PRI es el partido con mayor representación en el Congreso y gobernó en México durante 70 años hasta que Fox ganó las elecciones en el año 2000. El no tener candidato definido no le permite encabezar aún las encuestas de intención de voto, lideradas hasta el momento por López Obrador. Pero en los sondeos por partidos, el PRI tiene un primer puesto en las preferencias electorales.

En declaraciones a Americaeconomica.com, Sergio Martínez-Chavarría, portavoz del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, es "muy sospechoso" que tras la reunión entre Fox y López Obrador surgiera "una fuerte ofensiva" en contra de su partido. Para
Martínez-Chavarría esta ofensiva tiene dos frentes.

El primero, las declaraciones que a principios de esta semana hizo el presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Manuel Espino, sobre que era preferible que ganara López Obrador las elecciones a que el PAN se aliara con el PRI.

Luego, que siete semanas antes de las elecciones en el Estado de México, salga a relucir de nuevo el 'caso Pemexgate', algo que Martínez-Chavarría considera injusto ya que nunca se probó que el PRI recibiera fondos de la petrolera estatal para financiar su campaña electoral.

El portavoz del CEN del PRI también señala que hoy la Fiscalía de México ha anunciado que investigará a Jorge González, del aliado priísta Partido Verde, por utilizar presuntamente dinero de su partido para fines particulares.

Quizá, por esto, el PRI exige a Vicente Fox que dé a conocer los acuerdos a los que llegaron el alcalde capitalino y él en su reunión.

15 minutos. El encuentro entre Fox y López Obrador tuvo lugar el viernes pasado y, en principio, no se dieron a conocer los detalles. Martínez-Chavarría señala que el presidente tardó 48 horas en explicar "sin temas específicos" la reunión. Los dos líderes reunidos aclararon que sólo hablaron de cooperación en salud y seguridad entre el Gobierno de la República y el de la capital.

Para el PRI esto no puede ser cierto. Según Martínez-Chavarría, no es posible que en una reunión de 15 minutos trataran temas tan trascendentales y quieren que el presidente detalle qué fue lo que se acordó en la reunión.

López Obrador ha negado que exista una confabulación contra el PRI y aclara que "yo no digo mentiras". El alcalde, además, sostiene que "independientemente de lo que se trató en la reunión, desde luego no tenía el propósito de conspirar contra nadie".

El portavoz de la Presidencia, Rubén Aguilar, ha manifestado que el 'caso Pemexgate' no es en contra del PRI sino contra los funcionarios de Pemex que utilizaron de forma ilegal los fondos de la petrolera y tiene el objetivo de "favorecer la transparencia" en el país.

Encuestas. Algunos medios locales han publicado que el PRI ha sufrido una caída de cinco puntos en las encuestas en las últimas semanas. Según el portavoz del CEN, si realmente esto fuera cierto, el PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que pertenece López Obrador, no estarían buscando una alianza en su contra, y en segundo lugar, el grupo ha consultado a algunas empresas encuestadoras y éstas afirman que en estos momentos el país está "viviendo en una burbuja" y en unos meses todo volverá a su sitio.

Respecto a las encuestas que muestran al alcalde capitalino como líder de las preferencias electorales, Martínez-Chavarría asegura que "popularidad" no significa triunfo en las elecciones.

El PRI es el partido que más estados gobierna en México y el único con una estructura fuerte en el ámbito nacional, asegura el portavoz del CEN.

La "Marcha del silencio" que López Obrador convocó el pasado 24 de abril no tiene gran valor para el PRI porque "si de movilizaciones se tratara, podría convocar una en cualquier momento". Y para demostrarlo recuerda la marcha del 27 de junio de 2004 cuando más de 800.000 personas se manifestaron en Ciudad de México para exigir más seguridad ciudadana al Gobierno de la capital.

Es en este punto, según el PRI, donde López Obrador no ha cumplido, ya que los datos muestran que "el índice de secuestros ha aumentado en la capital, lejos de reducirse".

Pero parece que la comunidad internacional no piensa lo mismo que el PRI. Las movilizaciones ciudadanas de López Obrador provocaron el nerviosismo en el exterior y durante unos días repercutieron en los resultados de la bolsa mexicana.

La prensa internacional, además, mostró un fuerte rechazo al proceso de desafuero contra el alcalde y lo consideraron una estrategia política de Fox y del PRI.

Fox. El cambio de actitud del presidente de la República respecto al desafuero de López Obrador sorprendió a todos. Durante un año, Vicente Fox aseguró que no existía ninguna "salida política" en este asunto y que la única vía era desaforar al alcalde para que la Justicia decidiera.

Hace algo más de una semana se mostró conciliador y dispuesto al diálogo.

Para el PRI, esto fue una estrategia del presidente "porque de repente encontró una vía alternativa". "Suponemos que quizá en ese encuentro hubo un canje: inmunidad por impunidad", sostiene Martínez-Chavarría.

El desafuero es un asunto legal, advierte el PRI, y cuando se votó en el Congreso la retirada de inmunidad al alcalde, "nuestro partido actuó conforme al marco legal vigente". Es muy peligroso, según Martínez-Chavarría, que el rumbo de un país lo dirijan las manifestaciones populares, en referencia a las marchas ciudadanas en defensa de López Obrador y que podrían haber cambiado la postura del presidente.

Las elecciones en el Estado de México el próximo 3 de julio serán un ensayo de lo que pueda pasar en las presidenciales de 2006. Esta gubernatura es la más importante, ya que concentra el mayor número de población. Actualmente, el poder en este estado pertenece al PRI, en la figura de Arturo Montiel.

No hay duda de que si el PRI pierde esos comicios, el grupo sufrirá un duro golpe que podría trasladarse a las elecciones del año que viene.

   

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