Viernes, 13 de mayo de 2005

 

Cumbre en Brasilia

Juan Varde
(Brasilia)



La reciente Cumbre entre la Liga Árabe y los países de Sudamérica, reunidos en Brasilia, evitó tocar los temas más polémicos como el terrorismo, la democracia o la devolución de los territorios ocupados, sólo se concentró en los negocios, buscando triplicar el comercio entre ambos bloques a 15.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

El Mercosur firmará un nuevo acuerdo de libre comercio con el Consejo de Cooperación del Golfo, que incluye a seis países: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Omán y Bahrein.

La Cumbre preocupa a EEUU desde hace tiempo, como lo demuestra la reciente visita a Brasil -al que llenó de elogios- de la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice. El temor estadounidense es que la cumbre se transforme en un foro de declaraciones políticas de alto voltaje, donde pueda aparecer cuestionada la política americana tanto en el mundo árabe, como en el sudamericano.

Así y todo Washington logró que alguno de los más importantes líderes árabes no pisaran Brasilia, ni tampoco su referente regional, el colombiano Álvaro Uribe Velez. Sin embargo, el final deparó sorpresas ya que apareció en escena el presidente venezolano, Hugo Chávez, y prendió el ventilador contra EEUU, mientras los líderes reconocían el derecho de los pueblos a resistir la ocupación extranjera, en claro mensaje a Israel. Lo cierto es que quedó en evidencia que en este foro se discutió principalmente sobre cómo posicionar ambas regiones en el nuevo contexto internacional y no existe en el mundo foro que pueda censurar los mensajes de los jefes de Estado. También era impensado que las cuestiones tan excluyentes de Oriente Medio no resonaran en la sala del Centro de Convenciones de Brasilia.

Hasta el momento, el Gobierno de Bush ha mostrado tranquilidad, a pesar de que los resultados no han sido los esperados tanto para EEUU como para Israel, a efectos de no dimensionar in extremis al mismo y no producir un efecto que amplíe las reacciones contra la Administración republicana de Bush.


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