Viernes 13 de mayo de 2005


La salida a Bolsa de Warner Music, una decepción para Bronfman

"Magnates y sorpresas"

Por Beatriz Jiménez

El magnate Edgar Bronfman, propietario del 12,25% del capital de Warner Music fue uno de los más perjudicados por la estrepitosa salida al parqué de la compañía. El precio de las acciones de la discográfica, que fue fijado en 17 dólares por título desde los 22 o 24 dólares por acción que pretendía inicialmente la dirección de la firma, bajó un 6% en su primer día en Wall Street hasta 16 dólares.

Las consecuencias para Bronfman fueron una pérdida de recaudación de 100 millones de dólares en la IPO. Además, durante un tiempo la cotización de las acciones estuvo suspendida, para evitar una mayor fluctuación de su precio y, según estiman algunos expertos, de no haber sido así, el multimillonario pudo haber dejado de recaudar una mayor cantidad de dinero.

Wall Street recibió con escepticismo la entrada en sus listas de Warner Music, pese a que los datos aportados por Nielsen SoundScan acerca de las ventas de discos en 2004, muestran un retorno a la senda de crecimiento con un aumento del 1,6% después de cuatro años de continuos descensos.

Sin embargo, factores como la piratería o la mayor competencia de los métodos legales de descargas de música online han provocado que muchos inversores no confíen en una revitalización a corto o a medio plazo de los negocios de la industria discográfica.

La oferta de Kirk Kerkorian. Mientras Bronfman asumía la pérdida de ingresos por la IPO de Warner Music, el conocido inversor Kirk Kerkorian seguía perfilando su estrategia para hacerse con el 4% del capital de General Motors.

Un objetivo que se le ha complicado a Kerkorian porque después de anunciar su oferta de 31 dólares por acción, el precio de los títulos de la compañía se ha disparado de 30 dólares a 31,33 dólares.

Una subida en bolsa que aparece en un momento complicado para las cuentas de General Motors, que en los últimos meses padece una crisis por el descenso de sus ventas de automóviles. Sin embargo hay indicios de que la multinacional podría salvar sus resultados gracias a su potente filial de créditos hipotecarios. Este área de negocio, denominado GMAC está valorado actualmente en 20.000 millones de dólares.

La venta de esta filial podría suponer una fuente adicional de ingresos en el caso de que la dirección de la compañía decidiera ponerla en venta, especialmente en un momento en el que la deuda de General Motors, recien rebajada al status de “bonos basura” asciende a 260.000 millones de dólares.

La diversificación de General Electric. Pero no sólo General Motors destaca por tener filiales radicalmente diferentes a la temática de su negocio tradicional. La multinacional General Electric es también un claro ejemplo de esta estrategia de diversificación de sus áreas de negocio. La compañía ha adquirido a través de su filial de tarjetas de crédito, GE Consumer Finance, el 49,9% del capital de BAC International Bank.

La intención de la poderosa filial de la compañía energética se basa en expandir su presencia en países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua o Panamá, los países en los que actulamente opera la citada entidad bancaria.

Fuentes de la empresa han asegurado que la operación permitirá combinar la experiencia de GE Consumer Finance con la posición de BAC en el mercado centroamericano para acelerar las oportunidades de crecimiento de ambas.


   

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