Viernes 20 de mayo de 2005


Los sindicatos han anunciado que a partir del lunes radicalizarán sus protestas y convocarán una huelga general

Bolivia, en compás de espera

Por Carolina Caro

Bolivia ha vuelto a la calma. Pero una calma temporal. Los sindicatos y los líderes de la oposición encabezados por Evo Morales coincidirán el lunes en La Paz en una jornada de protestas que podría ser decisiva para el país. Una huelga general, bloqueos en carreteras y aeropuertos y el intento de tomar el Parlamento son las acciones previstas para ese día. Hace dos meses, movilizaciones similares provocaron la renuncia del presidente Carlos Mesa, aunque no fue aceptada por el Congreso. ¿Soportará esta vez la presión?

Los sindicatos se han dado un respiro hasta el lunes, día en el que radicalizarán sus protestas. Ese día será cuando el líder cocalero Evo Morales llegue a La Paz junto con agrupaciones indígenas, campesinas y mineras para pedir la reforma de la Ley de Hidrocarburos y la nacionalización del gas.

El líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), además de las movilizaciones, está utilizando la vía política para que se atienda su demanda de nacionalizar los hidrocarburos y ha presentado al Congreso una propuesta para reformar la nueva ley, promulgada a principios de semana después de que Mesa diera vía libre para su aprobación. En esu propuesta, Morales, entre otras cosas, pide que la ley establezca que las empresas paguen un 50% de regalías para evitar que se desgraven.

Pero la normalidad que vive Bolivia desde ayer es relativa. El jueves, el Congreso tuvo que suspender una sesión en la que se debatía la fecha del referéndum para las autonomías después de que miembros de la Central Obrera Boliviana (COB) intentaran acceder al edificio para pedir el cierre de la Cámara.

Este sindicato no está a favor de las descentralización del Estado. En declaraciones a Americaeconomica.com, fuentes de la COB aseguran que seguirán luchando por "la unidad de nuestra patria".

Estas mismas fuentes aseguran que radicalizarán las protestas y que hoy mantendrán una reunión con otros sectores para organizarlas. También tienen previsto para hoy viernes convocar una nueva marcha desde algunas provincias limítrofes a La Paz.

La COB también declaró a este diario que las manifestaciones no van dirigidas sólo al presidente sino también al Congreso "que se ha olvidado de defender los intereses del pueblo".

Pero el Gobierno ha acallado algunas de estas protestas. El grupo de mineros que mantenían bloqueados los caminos de acceso a La Paz para pedir mejoras económicas y la nacionalización de los hidrocarburos llegaron el jueves a un acuerdo con el Ejecutivo y levantaron los bloqueos en las carreteras de acceso a la capital. El Gobierno boliviano se compromete a entregarles créditos y ayudas por siete millones de dólares (5,5 millones de euros) y a colaborar en la adquisición de maquinaria.

Sin embargo, este gremio ha anunciado que seguirá apoyando las movilizaciones para pedir la nacionalización de los hidrocarburos y se unirán a la huelga general del lunes.

Este paro nacional será apoyado también por el Movimiento Indígena Pachakutik. Así lo ha declarado su líder, Felipe Quispe, a Americaeconomica.com, quien ha iniciado una huelga de hambre junto con otros de sus compañeros. El líder indígena asegura que el movimiento indígena "ha pagado con sangre y con muertos" la lucha por la nacionalización de los hidrocarburos y que Mesa les ha fallado. También sostiene, al igual que la COB, que las palabras del presidente ya no se las pueden creer.

Quispe advierte de que la crisis seguirá aumentando y que su grupo continuará con los bloqueos en las carreteras de acceso a La Paz.

Fuentes consultadas por Americaeconomica.com en la Presidencia del país no han querido ofrecer ningún comentario.

Mesa tiene un plan. Un "show más" del presidente. Así es como los sindicatos definieron el mensaje televisado de Carlos Mesa, después de que la Ley de Hidrocarburos fuera promulgada, en el que prometió un nuevo plan económico social y daba por concluido el debate sobre la Ley de Hidrocarburos. La Central Obrera Boliviana (COB) asegura que "ya no hay otra salida al conflicto que la renuncia de Mesa".

"Plan Bolivia Productiva y Solidaria". Este es el nombre que Mesa ha dado a su plan económico y social. El proyecto contempla el establecimiento de una plataforma exportadora eficiente por medio de una alianza entre el Estado y las empresas a la vez que con la promoción de un tratado de libre comercio con EEUU.

Además, prevé un impuesto de 10 dólares que se cobrará a los turistas y que se destinará al desarrollo de los destinos turísticos del país. En el área rural, Mesa pretende entregar instrumentos de trabajo a los campesinos, como tractores, y tierras para uso forestal.

En lo social, el plan intentará disminuir la mortalidad materno-infantil con el pago de un bono a mujeres del área rural que estén embarazadas, a cambio de que se hagan controles médicos. En educación se entregarán ayudas a jóvenes sin recursos que han abandonado los estudios.

Pero las promesas de Mesa, según fuentes de la COB, en declaraciones a Americaeconomica.com, ya no tienen crédito para los ciudadanos. Estas fuentes aseguran que los proyectos contemplados en este plan no se corresponden con la realidad y señalan que Mesa ha perdido su credibilidad y por tanto debe dimitir. Esta agrupación ha manifestado a este diario que el presidente "se lavó las manos" y por tanto no queda "posibilidad intermedia".

Algunos analistas consideran que esta es la peor crisis que ha sufrido el Gobierno de Mesa desde que llegó al poder en 2003.

En el mes de marzo, las presiones hicieron que el presidente Mesa optara por presentar su carta de dimisión al Parlamento ante la imposibilidad de seguir gobernando. El Congreso rechazó su renuncia. La situación, para algunos observadores, podría repetirse pero con un desenlace distinto. La próxima semana será decisiva.

   

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