Viernes 20 de mayo de 2005


Ecuador continuará sin Corte Suprema de Justicia al menos durante tres meses

La historia que nunca acaba

Por Americaeconomica.com

El nuevo presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, que jamás ha vencido ni se ha presentado a unas elecciones, sigue luchando por la legitimidad. Esta es una de las interpretaciones más favorables que los observadores internacionales han hecho esta semana de la decisión del mandatario de volver a sentarse con los representantes del Parlamento ecuatoriano para negociar la reforme pendiente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

El Congreso de Ecuador rechazó esta semana la propuesta del presidente Alfredo Palacio de reducir el número de jueces de la CSJ de 31 a 16 magistrados. La Cámara ha aprobado una nueva reforma por la cual la CSJ continuará con 31 magistrados que serán elegidos por un comité de representantes civiles. El nuevo Ejecutivo ecuatoriano ha manifestado que respetará la resolución, pero que se siente defraudado. Una vez más, la CSJ es motivo de controversia en Ecuador.

Ecuador continuará sin CSJ al menos tres meses más. Organismos internacionales como la ONU, la Comisión Europea o la Comunidad Andina de Naciones mandarán representantes para vigilar el proceso.

La reforma aprobada en el Congreso estipula la formación de un comité integrado por delegados de colegios de abogados, directores de facultades, jueces de las cortes provinciales, un representante de la Comisión Anticorrupción y otro de derechos humanos. Este grupo elegirá a los nuevos magistrados y se prevé que hasta dentro de un mes no esté conformado. Los trámites harán que hasta septiembre no esté conformada la CSJ en su totalidad.

Al comité no se podrán presentar aquellos candidatos que mantengan deudas con el Estado o se hayan encargado de la defensa de narcotraficantes condenados para garantizar la despolitización de la Justicia.

Galimatías. Y en medio de este galimatías legal, parece que el milagro está a punto de producirse. Las calles de Ecuador, por primera vez en mucho tiempo, han estado vacías de alborotadores. Quizá, Palacio esté a punto de conseguir su objetivo.

 

El nuevo presidente había ejercido su derecho de veto hace dos semanas sobre la reforma al Poder Judicial aprobada en el Congreso en un primer debate. Pero las propuestas del presidente no han sido tenidas en cuenta. Pero ahora quiere que el Parlamento y él aparezcan como responsables a partes iguales de la composición del nuevo Tribunal Supremo. Un asunto que, al menos en apariencia, provocó la caída de Lucio Gutiérrez, presidente elegido en las urnas, y animó a un buen número de ecuatorianos a salir a las calles con la idea, ahora aplazada, de terminar con la corrupción política histórica en el país.

Hace una semana, cuando se enfrentó con el Parlamento, Palacio dijo que vetaba la reforma porque quería reducir el númeroe de jueces de 31 a 16 para agilizar los trámites. Algunos congresistas lo consideraron un error. Decían que, si hay menos jueces, el retraso de los procesos judiciales será aun mayor. Palacio, además, se oponía a la formación de una corte suprema temporal hasta que esté estructurada la definitiva, algo que los ciudadanos tampoco quieren. Este punto sí fue eliminado en la nueva reforma.

 

   

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