|
Viernes
20 de mayo de 2005
El
Gobierno de Kirchner, pendiente de un acuerdo con el FMI y del desbloqueo
del canje de la deuda en default
La
tensa espera de Argentina
Por
Americaeconomica.com
Argentina
tiene muchos frentes abiertos. El acuerdo con el FMI no llega mientras
Washington insiste en interferir en las negociaciones con sus reiteradas
exigencias al Gobierno de Kirchner para que busque una solución
que satisfaga a los acreedores que no ingresaron en el canje de
deuda. Un swap que, por cierto, tampoco se ha podido completar
todavía por la intervención de los tribunales estadounidenses.
El
acuerdo con el FMI es el que más preocupa a los argentinos
porque de él depende el oxígeno de la economía
del país. Pero se resiste. Y las constantes interferencias
de EEUU no ayudan demasiado.
En
esta última semana, la Casa Blanca ha incrementado la presión
sobre Argentina.
En plena negociación con el FMI, el Departamento del Tesoro
ha advertido que para la Administración Bush es fundamental
que el país austral plantee una estrategia para compensar
a los acreedores que no ingresaron en el canje de deuda en default.
Esto no es nuevo. Pero sí lo es la referencia explícita
a la 'Ley Cerrojo' impuesta por Kirchner que impide legalmente reabrir
el proceso de reestructuración de los títulos en suspensión
de pagos.
El subsecretario
de Asuntos Internacionales del Tesoro, Randall Quarles, aseguró
en una intervención en el Congreso de EEUU que Argentina tiene
que plantear una estrategia "realista". Y, a su juicio,
una estrategia de este tipo debería incluir el lanzamiento
de una segunda oferta para reestructurar la deuda a aquellos que no
ingresaron en el canje (que mantienen en su poder más del 20%
de los títulos en suspensión de pagos) o cualquier otra
opción financiera.
Mientras
Quarles hacía estas declaraciones, el secretario de Finanzas
de Argentina, Guillermo Nielsen, negociaba con el FMI la posibilidad
de firmar un acuerdo. La misión concluyó a mediados
de semana sin demasiados avances. Al menos que se sepa, puesto que
el silencio sobre estos encuentros ha sido prácticamente
total.
Silencio.
El
hermetismo puede responder, según algunos observadores, al
deseo de las autoridades argentinas de que no se filtren las posibles
condiciones (en política fiscal, monetaria y determinadas
reformas) de un acuerdo con el objetivo de que no lleguen a oídos
de su electorado. En octubre hay elecciones legislativas.
Quizá
como resultado de esos encuentros, el directorio del FMI ha accedido
esta semana a la petición de Argentina de retrasar el pago
de los vencimientos de la deuda contraída con el organismo
correspondientes a lo que queda de 2005 y los cuatro primeros meses
de 2006. En total, unos 2.507 millones de dólares (1.971
millones de euros).
Pero el Fondo,
que dirige el español Rodrigo Rato, ha querido dejar claro
que esta autorización no tiene nada que ver con el estado
de las negociaciones con Argentina. La decisión, según
un comunicado, "se
basa en consideraciones técnicas y no en un análisis
del programa económico de las autoridades", un estudio
del que depende, en parte, la renovación del acuerdo entre
Argentina y el FMI.
Otra
interpretación. El Gobierno de Kirchner interpreta
de forma distinta, y mucho más optimista, este 'gesto' del
organismo. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, asegura
que esta prórroga es un paso más dentro de la negociación.
"Estamos avanzando ladrillo a ladrillo", aseguró
el funcionario argentino.
Según
algunos expertos, Argentina no tendría que tener tantos problemas
para llegar a un acuerdo con el Fondo porque las
variables macroeconómicas del país avanzan según
lo exigido por el organismo. Hoy mismo se ha conocido que en el
primer trimestre del año el PIB de este país latinoamericano
creció un 8,3%.
Sin embargo,
el FMI quiere poner también sobre la mesa la renegociación
de los contratos con las empresas de servicios públicos y
el asunto de los acreedores que quedaron fuera del canje de la deuda
en default que tanto preocupa a Washington.
Tampoco hay
avances en ninguno de estos dos temas. Y parece complicado que los
vaya a haber en el corto plazo debido a que Kirchner tiene muy presente
las elecciones de octubre. Claudicar ahora en cualquiera de estos
asuntos podría costarle un varapalo electoral.
El canje.
El
canje de deuda, del que están pendientes los mercados y,
sobre todo los tenedores de deuda que aceptaron la oferta del Gobierno,
también está bloqueado. El Tribunal de Apelaciones
de Nueva York ya ha dictado un fallo a favor de Argentina pero al
cierre de esta edición todavía no se ha levantado
el embargo de los títulos.
Mientras los mercados
argentinos celebraban la decisión del Tribunal de Apelaciones,
los fondos buitres que interpusieron la demanda contra el país
austral amenazaban con recurrir a tribunales superiores en EEUU y
demorar de nuevo la entrega de los nuevos bonos.
Además,
y a pesar de la decisión de los tribunales, el embargo de
los títulos permanece aún vigente y así continuará
hasta que el juez federal de primera instancia, Thomas Griesa, quien
concentra en su despacho todas las causas contra Argentina referentes
a la suspensión de pagos de la deuda, lo levante formalmente.
Algo que aún no ha hecho.
Estos son dos
de los principales problemas de Kirchner. Pero hay bastantes más.
El pasado fin de semana el tribunal de arbitraje del Banco Mundial
(BM), el Ciadi, fallo contra el país y a favor de la empresa
estadounidense CMS Energy. La decisión sentó muy mal
al Gobierno argentino, que incluso baraja la posibilidad de declarar
nulo el laudo. Los disgustos no acaban aquí.
Las variables
macroeconómicas parece que todavía miman a Kirchner.
Pero las buenas cifras no son suficientes para los argentinos. A
lo largo de esta semana las protestas y huelgas han recorrido el
sector bancario, el educativo, el pesquero y el estatal.
Demasiados frentes
abiertos.
|