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Viernes
20 de mayo de 2005
El
ministro de Energía y presidente de Pdvsa, forzado a equilibrar
las relaciones con las compañías internacionales
La
paradoja petrolera de Venezuela
Por
Americaeconomica.com
Mientras Hugo Chávez reclama a las empresas extranjeras que
operan en el país que paguen todos los impuestos que deben
bajo la amenaza de ser expulsadas, y una Comisión investiga
en el Parlamento los libros de las compañías, el ministro
de Energía y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez,
acosado por la oposición, trata de mantener buenas relaciones
con las compañías internacionales y así conseguir
el objetivo del Gobierno venezolano: aumentar la producción
petrolera.
El Servicio Nacional Integrado de la Administración Tributaria
(Seniat) ha anunciado a la prensa local que 16 empresas internacionales
están dispuestas a pagar los impuestos adicionales previstos
en las nuevas normas y adaptarse al flamante reglamento fiscal para
poder seguir operando en Venezuela. Miembros de la institución
tributaria han mantenido reuniones con algunas de las firmas internacionales
que comparten con Pdvsa convenios operacionales.
El
Seniat no ha hecho público el nombre de las empresas que
ajustarán sus cuentas con el fisco venezolano, pero en este
enredo fiscal al menos una de las compañías que ha
hablado con el Seniat, la estadounidense Chevron Texaco, ya había
mantenido un encuentro con Ramírez, durante el viaje que
éste realizó a Houston el primer fin de semana de
mayo para asistir a la Offshore Technology Conference 2005. El diario
venezolano Descifrado.com publicó que el presidente
de Pdvsa se había reunido con los presidentes de Conoco Phillips,
James Mula, y de Chevron Texaco, David O´Reilly.
Los
libros de cuentas. De forma paralela a los contactos que
Ramírez mantiene con sus socios internacionales, la Comisión
de la Asamblea Nacional sigue con sus trabajos. En el marco de esta
investigación, el pasado miércoles, los parlamentarios
revisaron los libros de cuentas de las empresas implicadas, pero
los portavoces de este grupo se han rehusado explicar a Americaeconomica.com
si habían encontrado irregularidades o no. Sí aseguran
que los resultados se harán públicos al término
de la investigación.
Hay
algo sorprendente. A pesar de que Hugo Chávez haya estigmatizado
a las petroleras internacionales de que el propio Ramírez,
su principal interlocutor, ofreciera al público las cifras,
los 2.000 millones de dólares (1.583 millones de euros) de
deudas fiscales que las petroleras internacionales no habrían
pagado, las compañías aludidas por esta campaña
mantienen un tranquilo silencio. Fuentes del sector califican incluso
las palabras de Chávez como “puro discurso para el
consumo interno”.
De
esto no han hablado. Lo que sí han dicho es que harán
más inversiones en Venezuela. La hispano argentina Repsol
YPF, por ejemplo, a través del director financiero del grupo,
Luis Mañas, ha asegurado que "Venezuela será
un importante país para nosotros en el futuro".
Mañas
no precisó en qué zonas tiene previsto invertir Repsol
YPF. ¿Quizá en la Franja Petrolífera del Orinoco?.
Allí, Pdvsa ha perforado y rehabilitado 170 pozos para utilizar
la zona como punto de partida del aumento de producción que
el Gobierno venezolano se ha marcado como objetivo. Es un territorio
con reservas de alta calidad probadas, pero en el que se desconocen
las inversiones que serán necesarias para rentabilizar su
comercialización.
Herramienta
política. La riqueza petrolera de Venezuela es tan
conocida que nadie parece preocupado por los problemas de Pdvsa.
Este mes se ha sabido que la gran empresa venezolana estaba colocando
100.000 barriles diarios menos en el mercado. Los problemas parecen
concentrarse en el Estado
de Zulia donde la caída ha sido de 300.000 barriles al día.
Chávez asegura que no es una incapacidad de su petrolera
sino que el descenso de producción proviene de sabotajes.
Quizá haya algo de cierto aunque los observadores han calificado
como conflictos laborales las tensiones que ha tenido la petrolera
pública venezolana en la zona.
Y justo eso, una caída en la producción de petróleo,
es lo único para lo que el Gobierno venezolano no está
preparado en este momento. Chávez utiliza el crudo como una
herramienta política que le permite estrechar relaciones
con otros países. En Latinoamérica impulsa Petrosur,
la gran alianza de los que él considera los tres grandes
de la región: Argentina, Brasil y Venezuela. Además,
Chávez proporcionará petróleo a Cuba, Nicaragua
y Uruguay.
Chávez
juega a consolidarse como un gran líder internacional, a
competir con Kirchner y con Lula en la competición que dará
como resultado las ascendencia a los cielos de un sólo líder
regional. Mientras, su ministro de energía, Rafael Ramírez,
se hace cargo de las negociaciones con las empresas internacionales
con la capacidad suficiente de invertir para que sea aprovechable
toda la riqueza petrolera del país y también lidia
el acosado de la oposición.
La
Comisión de Investigación parlamentaria ha convocado
al ministro de Energía para que explique los convenios operacionales
entre las empresas internacionales y Pdvsa. La prensa local dice
que se han detectado indicios de corrupción. Inicialmente,
la comparecencia de Ramírez estaba prevista para el pasado
martes, pero esta cita ha sido pospuesta para el próximo
miércoles 25.
Y
la oposición quiere la cabeza de Ramírez, ya que hasta
ahora los opositores no han podido vencer en las urnas a Chávez.
El vicepresidente de la
Comisión de Energía y Minas, y miembro del partido
Movimiento Al Socialismo (MAS), Julio Montoya, ha adelantado a Americaeconomica.com
que su partido "tiene previsto realizar un voto de censura
para destituir del cargo a Ramírez como presidente de Pdvsa".
Al parecer estos antiguos aliados del mandatario venezolano no le
discuten al ministro la cartera que ostenta, sólo quiere
que deje Pdvsa.
El
último rumor que suena por Caracas es que Chávez quiere
colocar a un militar con mando en tropa en la Presidencia de la
petrolera estatal.
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