Viernes 20 de mayo de 2005


En cualquier decisión que se toma en Europa o América, se piensa en el gigante asiático

China en el fondo

Por Alberto Miguel Arruti

Desde hace varios años, China se ha convertido en uno de los protagonistas de la economía mundial. En cualquier decisión que se toma en Europa o en América, se piensa en el gigante asiático. Arcelor, la principal industria siderúrgica del mundo, está mirando, desde hace algún tiempo, al mercado asiático.

Según previsiones de Unesid, la patronal española del acero, en este año consumirán, en todo el mundo, 1.000 millones de toneladas de acero, lo que representa 50 millones más que las consumidas en el año anterior. Sólo China consumirá entre 280 y 290 millones, lo que representa un 30% del consumo total. Recientemente, en Madrid, Duisenberg, ex presidente del Banco Central Europeo, reprochó a China y a Japón, que estén financiando el déficit norteamericano, mediante la inversión de cuantiosas reservas.

Esta realidad, desestabiliza el mercado internacional de cambios. Además, la deslocalización de las industrias europeas constituye un problema permanente. En este momento, la fábrica de electrodomésticos De´Longhi traslada a China el 60% de su producción. En 2001, esta compañía concentraba toda su producción en Italia, con un total de 12 centros industriales y ahora sólo tiene siete. El presidente de Arcelor manifestó, hace unos meses, en unas declaraciones, que invertir en Europa, es una cosa de locos. Por otra parte, está previsto que, dentro de unos pocos años, este protagonismo económico se lo dispute India a la propia China.

Además, los países del antiguo bloque comunista, que se van integrando, poco a poco, en la Unión Europea, constituyen también el magnífico campo para la deslocalización. En definitiva que los países ricos de Europa tienen abierta una gran competencia, que no se vislumbraba hace tan sólo unos pocos años.

Pero no todo son rosas en lo que a China se refiere. En fecha reciente, el prestigioso Financial Times denunciaba las malas prácticas empresariales de China. Según el prestigioso periódico británico, los chinos son auténticos expertos en la falsificación de todo tipos de documentos. Además, carecen del más mínimo respeto a la propiedad intelectual. Por si todo eso fuese poco, los posibles socios locales que un empresario, europeo o americano, puede encontrar, se adueñen del negocio, bien por una simple estafa, bien mediante la creación de una empresa china paralela. Y como colofón, el Finalcial Times denuncia la inseguridad jurídica de China. Allí, la probabilidad de que una empresa europea y, sobre todo, si es una pyme, gane un juicio es pequeña.

Todo esto se desarrolla en un contexto de bajos salarios, exceso de horas de trabajo y escasa seguridad en el mismo. Parece razonable pensar que la Organización Mundial del Comercio (OMC) deba exigir a China el cumplimiento de unas normas mínimas para su comercio internacional. Esta recomendación parece muy oportuna en el momento actual, cuando el que fuera comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, ha sido "recomendado" para convertirse en el nuevo director general de la OMC.

Esta candidatura ha contado con el apoyo de todos los países europeos y, además, con el de EEUU, Canadá y Japón. Pascal Lamy fue comisario europeo de Comercio, desde 1999 hasta el año pasado. Firmó acuerdos de libre comercio con Iberoamérica y consiguió convencer a la OMC para que defendiera por igual los derechos de todos sus miembros.

Estas son, a grandes rasgos, algunas de las características, en este momento, del mundo político y económico.

   

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