Viernes, 20 de mayo de 2005


Convulsión social en Bolivia

Juan Varde
(La Paz)




La continuidad del presidente Mesa se ve severamente comprometida, más que por la política energética del país, por la fuerte contienda que la Ley de Hidrocarburos ha puesto en juego: ni más ni menos que la continuidad de la Administración del presidente Mesa. La situación del mandatario boliviano hoy, al igual que hace dos meses, es que se ve cercado en medio de una feroz lucha política, en cuyo desenlace podría jugar un papel importantísimo el caballero Evo Morales, tal como lo habíamos anticipado en notas anteriores.

Aprobada la Ley de Hidrocarburos por el titular del Senado, tras la negativa del presidente Mesa a promulgarla o votarla, el horizonte político boliviano muestra dos escenarios como los más probables. En uno Mesa se encontraría aún en el poder, pero mucho más limitado, en una situación de baja intensidad, sobreviviendo al borde del desequilibrio, ya que las decisiones no dependen de él. Esta precaria situación se sostendría solamente porque los otros partidos políticos no encontrarían otra salida a la crisis planteada y además ninguno ha logrado el suficiente apoyo para desplazar a Evo Morales.

El segundo escenario, seria la renuncia de Mesa, que podría precipitarse
si los movimientos sociales continúan radicalizando sus demandas, presionando de tal manera que, ante una situación limite, su única salida seria la de abandonar el cargo. En este escenario Morales seria determinante, ya que influiría notoriamente en los movimientos sociales, que no presentan una postura común; él seria capaz de unificar su criterio. No cabe duda que los grupos más radicales e intransigentes no llegarían a forzar la renuncia de Mesa sin la bendición de Morales, quien se erigiría nuevamente en juez y parte.


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