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Viernes
20 de mayo de 2005
Bush recuerda al pueblo cubano que EEUU les liberó de España
Un
día cualquiera en Cuba
Por
Cuba Económica
El
Congreso que agrupa a más de 360 organizaciones opositoras
al régimen de Fidel Castro se ha iniciado hoy, 20 de mayo,
en La Habana sin que, al cierre de esta edición, la policía
cubana lo haya impedido. La capital de la isla se preparaba para
un nuevo discurso de Fidel Castro que se espera que escuchen en
directo unas 100.000 personas. Mientras, a 20 kilómetros
del centro de La Habana, los disidentes más cercanos al jefe
de la Oficina de Intereses de EEUU en Cuba, James Cason, escuchaban
la palabra de Bush.
A
las seis de la tarde (hora local), la capital de la isla permanecía
tranquila. Para los ciudadanos el gran conflicto internacional que
en estos momentos se desarrolla en el país caribeño
no parece tener ninguna importancia. Los aparatos de radio chinos,
la posibilidad de que se abra en todo el país un gran hipermercado
venezolano que venda sus productos en pesos cubanos, la revaluación
del 'chavito' (peso convertible) que, según comentan en los
mentideros de la capital, va a subir tanto, tanto, que con sólo
18 se podrá comprar un cuc (pero convertible) sí que
interesan. Los líos de Washington, Bruselas, Osvaldo Payá,
Martha Beatriz Roque y la Cancillería no.
Mientras,
en una propiedad del disidente Félix Bonne, los trabajos
continúan. Las agencias de prensa internacionales, que habían
pactado un plante al Congreso disidente, tienen a sus corresponsales
destacados en el jardín de este chalet de 2.000 metros cuadrados.
Desconocemos
si los oradores dispondrán o no de micrófonos. Sí
sabemos que a esta hora (22:30 hora española) en todo el
mundo se conocen las palabras del mensaje enviado por el presidente
de EEUU, George Bush, al selecto auditorio que tenía que
escucharle en la isla.
Washington
ha decidido obviar cualquier otra circunstancia que no sea el hecho
de que hoy, 20 de mayo, es el día en que Cuba consiguió
su independencia. El imperio colonialista entonces era España.
Parece que para George Bush el Madrid de aquella época es
la Bruselas de ahora y el denominador común entre aquel momento
y éste es que hay muchos 'libertadorcillos' y un sólo
libertador verdadero: EEUU.
Las
360 organizaciones opositoras convocadas por la Asamblea para la
Promoción de la Sociedad Civil (APSC) y sus representantes
continúan sus trabajos. Faltan, sin embargo, en esta reunión
los hombres del Movimiento Cristiano de Liberación, promotores
del proyecto Varela, un intento de cambiar el sistema cubano desde
dentro rechazado por la Asamblea Nacional, a pesar de haber conseguido
las firmas suficientes para constituirse en proyecto de ley según
indica la Constitución cubana.
También
los socialdemócratas de Manuel Murua y los históricos
de Cambio Cubano. El viejo comandante, Eloy Gutiérrez Menoyo,
que ya hizo una guerra por la independencia de Cuba, no ve con buenos
ojos este Congreso. Tampoco han podido estar los representantes
oficiales de la Unión Europea (UE).
Polonia
rompió el consenso en Europa y no pudieron asistir a la reunión
de disidentes que celebra que EEUU liberó Cuba de las garras
del imperio español los representantes oficiales de las Embajadas
del Viejo Continente en La Habana.
El
hecho de que el Gobierno cubano no haya permitido entrar a algunos
espontáneos europarlamentarios o incluso representantes del
pueblo, que lo fueron y ya no lo son, como la ex senadora española,
Isabel San Baldomero, ni siquiera ha hecho el ruido mediático
que consiguió generar en diciembre el presidente de la sección
de Exterior del partido conservador español, Jorge Moragas,
cuando organizó su show en el aeropuerto de La habana,
donde quiso demostrar algo que todo el mundo sabe, que la libertad
de expresión no existe en la isla.
Ahora
Moragas, cuando tiene que explicar cómo es posible que el
líder histórico de su partido, Manuel Fraga, presidente
de la Junta de Galicia, se abrace con Raúl Castro, quien,
al fin y al cabo, es para Don Manuel, otro gallego perdido en Latinoamérica
que, en este caso cayó en Cuba, sólo diga: "Son
las cosas de Don Manuel".
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